Rajoy y su homólogo italiano, Gentiloni, hace unos meses en Madrid.
Rajoy y su homólogo italiano, Gentiloni, hace unos meses en Madrid. - ÁNGEL DE ANTONIO

Italia toma posiciones en sectores estratégicos españoles

Las firmas italianas se han posicionado en sectores estratégicos en nuestro país, pero la presencia de las españolas allí es mínima

MADRIDActualizado:

El intento de la italiana Atlantia por hacerse con la española Abertis, al margen de su resultado final, ha devuelto a la actualidad un viejo asunto. El enorme interés que han tenido históricamente las empresas transalpinas en las sociedades españolas y, por el contrario, los escasos ejemplos exitosos que hay de operaciones en sentido contrario.

El consejero delegado de Atlantia, Giovanni Castellucci, aseguraba hace unos días en el Foro de Diálogo Italia-España celebrado en Roma, que «nuestra oferta por Abertis no tiene ningún obstáculo de los reguladores, más allá de alguna polémica de corte pseudonacionalístico», en referencia al deseo expresado de manera más o menos velada por algunos sectores económicos y políticos de nuestro país de que Abertis continuara siendo española. Y esta puede ser una de las claves ya que, esta misma semana ha habido una contraopa de la constructora española ACS por Abertis. La oferta, lanzada a través de su filial alemana, Hochtief, valora a la concesionaria en 18.600 millones de euros.

Este nuevo partido empresarial de resultado aún incierto trae a la cabeza otros ejemplos recientes, como el asalto que se produjo a Endesa por parte de la italiana en 2009 que, después de muchos avatares que duraron dos años, ha acabado controlando el 70% de la eléctrica española. El interés de la italiana en Endesa llegó a tal punto que se alió con la española Acciona para frenar la Oferta Pública de Adquisición (OPA) de acciones que lanzó sobre la eléctrica española la alemana E.ON. Finalmente, y después de pararle los pies a la alemana, Acciona acabó vendiendo a Enel el 30% que tenía en la eléctrica por 11.100 millones de euros.

La realidad, casi una década después, es que Endesa está prácticamente desangrada y Enel es la que está obteniendo suculentos beneficios. En el ejercicio 2016, por ejemplo, la italiana ganó 2.570 millones de euros, un 17% más, a pesar de que la facturación le cayó un 6,7%. Las cuentas, un año más, se han salvado gracias a las ganancias que le proporciona Endesa, tanto en España como en Hispanoamérica.

En el caso de Endesa, como ocurre ahora con el de Abertis, las empresas italianas están muy interesadas en su actividad en Hispanoamérica, un mercado con 650 millones de consumidores y en el que hay muchas empresas italianas ya presentes, entre las que destacan además de Enel Pirelli o Fiat, y quizás pronto también Abertis, que tiene importantes inversiones en Chile, Brasil, Argentina, Colombia y Puerto Rico, además de en Estados Unidos y Canadá.

Interés manifiestos

Al contrario de lo que se pudiera pensar el interés de las empresas italianas en Hispanoamérica, por la vía de la toma de control de empresas españolas, es algo de lo que se debate abiertamente en el país transalpino. El presidente de la patronal italiana (Confindustria), Vincenzo Boccia, aseguraba en el mencionado Foro que «por medio de nuestros amigos españoles debemos ser más fuertes en América Latina». Hay algunas voces que piden una estrategia conjunta de empresas españolas e italianas en la región.

Domenico Palumbo, abogado Counsel en Baker McKenzie en Milán, asegura que «efectivamente, Italia tiene importante conexión empresarial con Chile y Argentina, y las operaciones con empresas españolas son sin duda una ocasión para aumentar la cooperación, ya que las empresas españolas dominan el castellano, que es muy importante en esa zona del mundo, donde prefieren tratar sin duda con empresas europeas que con norteamericanas.De este modo, cualquier cooperación entre empresas españolas e italianas, y por ende europeas, puede ser estratégica en la región, incluso para contrarrestar el avance de China».

Una de las razones por las que en Hispanoamérica, según Domenico Palumbo, «prefieren a las empresas europeas es porque protegen los intereses de las comunidades locales, frente a una especie de imperialismo que practica China en la región».

Desde Madrid Enrique Carretero, socio responsable de M&A de Baker McKenzie, argumenta que «nuestro país está llamado a seguir siendo un actor de relevancia en la atracción de inversión extranjera por la facilidad para hacer negocios que ofrece. Además, la concreción del Brexit podría favorecer que algunas operaciones se terminen derivando a España. España es de nuevo percibida como una economía estable y con oportunidades de inversión. Las empresas italianas que invierten en España se benefician de acceder al atractivo mercado nacional (47 millones de consumidores a los que se suman 60 millones de turistas anuales) así como de su privilegiada posición geoestratégica».

Además Carretero añade que «particularmente relevante es la fuerte presencia de las empresas españolas en el exterior, que hace que en muchos casos la adquisición de una empresa española dé acceso a los mercados internacionales, especialmente Hispanoamérica, pero también EE.UU. e incluso Asia o África. Además, las empresas españolas son punteras en algunos sectores y cuentan con un fuerte capital humano, lo que unido a precios post-crisis competitivos, hace la inversión muy atractiva».

Cifras desequilibradas

Las cifras corroboran que Italia ocupa una posición mucho más destacada como inversor en España que como destino de las inversiones españolas, con un stock de inversión italiana en España que multiplica por seis nuestras inversiones en el país. De este modo Italia es nuestro tercer inversor, y el segundo de la Unión Europea tras Reino Unido, con un stock de inversión de 40.879 milones de euros, que representa el 12% del total de inversión extranjera directa recibida por España. Por contra, desde el punto de vista de nuestras inversiones, es el 15º destino, con un stock de 6.682 millones de euros.

Las mayores operaciones de inversión española en Italia se produjeron en los años 2001 y 2007, mientras que las grandes operaciones italianas en España se han producido a partir del año 2007. La inversión italiana en España se ha concentrado sobre todo en el sector de la energía, que representa el 78% del total de inversión en este país. Por contra la inversión española en Italia se distribuye en telecomunicaciones (29%), servicios financieros (13%), energía (9%), seguros (7%) y comercio minorista (7%). De culminarse la compra de Abertis por parte de Atlantia se trataría de la mayor adquisición en el extranjero de una compañía desde la toma de control de Endesa.

Los expertos coinciden en que «España es, efectivamente, un país que suele ser elegido por los inversores internacionales como plataforma para los negocios con Hispanoamérica. Además de los vínculos culturales, entre los que destaca el compartir un idioma común, nos unen vínculos históricos y económicos muy importantes gracias al posicionamiento de las multinacionales españolas de sectores como la banca, la energía, las telecomunicaciones o las infraestructuras en los países latinoamericanos».

Acuerdos de protección

Otro de los aspectos que destacan en el sector que asesora a empresas a entrar aquí es que «España es el país de la Unión Europea con mayor número de acuerdos de protección recíproca de inversiones (APPRIs), un total de 19, así como de acuerdos para evitar la doble imposición (17). Por tanto, no es de extrañar que las propias empresas italianas elijan España como hub de sus negocios con otras partes del mundo».

En relación a las dificultades de las empresas extranjeras para entrar en Italia, el abogado de Baker asegura que «la golden share (acción de oro para controlar empresas) solo la pone en marcha el Gobierno italiano cuando entiende que en algunos sectores estratégicos como energía o telecomunicaciones puede haber daño para los intereses públicos, como pasa en muchos otros países. En cuanto a las dificultades para entrar en este mercado la compra venta de empresas está regulada a nivel europeo por lo que las reglas del juego son las mismas, que son las que aplican las diferentes autoridades de la competencia».

Desde Baker coinciden en que «los marcos regulatorios son bastante similares con relación a las operaciones transaccionales comunitarias, salvo en los casos estratégicos ya que la clave está en al protección de la competencia. Sin embargo, el partido siempre acaba teniendo el mismo resultado.