La inversión mundial se frena por el Brexit y el proteccionismo en EE.UU.

En 2017 se registró una caída del 16%, hasta los 1,5 billones de dólares, frente a los 1,8 billones de 2016

MadridActualizado:

Dicen los economistas que la inversión extranjera directa (IED) es el «colesterol bueno» para las economías que la reciben. Lo tiene todo: ayuda a cubrir las necesidades de financiación del país y suelen ser flujos más estables pues se orientan a proyectos a largo plazo, lo que se traduce en más exportaciones, más empleo, más divisas y más renta per cápita para el país receptor. En palabras de Rafael Pampillón, del IE Business School, «la inversión extranjera directa rompe con el círculo vicioso de la pobreza».

La economía mundial avanza a buen ritmo y parece haber dejado atrás los años de más dura crisis. Sin embargo, mientras la deuda mundial batió en 2016 un nuevo récord al alcanzar los 164 billones de dólares, el 225% del PIB, el ansiado «colesterol bueno» no termina de asentarse.

Según los datos de la Unctad (la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, por sus siglas en ingés) los flujos de IED a nivel mundial descendieron en 2017 por segundo año consecutivo. En concreto, se registró una caída del 16%, hasta 1,5 billones de dólares, frente a los 1,8 billones en 2016.

Inestabilidad política

Según explican desde la Unctad, este comportamiento se debe, principalmente, a la disminución de flujos hacia economías desarrolladas (-27% con respecto a 2016), en especial Reino Unido y EE. UU., tras experimentar un repunte temporal el año previo. En total, los flujos de IED hacia las economías desarrolladas alcanzaron el 53% del total (810.000 millones de dólares).

¿Miedo a la inestabilidad política en ambos países? Para Robert Tornabell, profesor de ESADE, no hay duda: «En el caso del Brexit está confirmado, pues la IED ha bajado considerablemente en Reino Unido. Además, compañías como Unilever, especializada en productos alimentarios, ha decidido trasladar la sede central y las operaciones a Países Bajos, al ser una multinacional mixta británica y holandesa. Esto ha supuesto una fuerte desinversión en Reino Unido».

El caso estadounidense tiene más vertientes, en opinión de Tornabell. «En el Ibex tenemos los casos de Grifols, compañía que trabaja con derivados de la sangre, que está invirtiendo y comprando laboratorios en EE.UU. porque es allí donde necesitan hemoderivados para la aviación y el ejército de tierra. Y esta empresa española se ha convertido en uno de los grandes proveedores del Pentágono ante la expansión del gasto militar.

En sentido contrario, EE.UU. está desinvirtiendo en México y también invierte menos en Europa y Asia por la política de Trump. Por ello, las IED caen a nivel global, pero las inversiones de empresas nacionales que vuelven, repuntan. Es el «American First», las inversiones deben volver. Apple ha repatriado hasta la fecha 130.000 millones a EE.UU. ante la reforma fiscal aprobada, que tiene solo una penalización del 10% a las empresas de EE.UU. que repatríen y una bajada del impuesto de sociedades», asegura el profesor.

Otro economista, que prefiere mantener el anonimato, se muestra más cauto. «Es cierto que ambos países registraron una caída de flujos de inversión en 2017, pero hay que tener en cuenta varios hechos. Los flujos de inversión recibidos por Estados Unidos en 2017 se situaron en los 311.000 millones de dólares, con un descenso del 20% respecto al ejercicio anterior, que podría venir explicado, en buena medida, por la reducción de los flujos procedentes de centros financieros «offshore», es decir, con ciertas ventajas fiscales.

Se observa también una caída de las operaciones transfronterizas de fusiones y adquisiciones entre EE.UU. y Canadá. Las reformas fiscales anunciadas por Estados Unidos han podido influir sobre los flujos mundiales de inversión. En el caso de Reino Unido, los cerca de 20.000 millones de dólares recibidos en 2017 suponen una caída del 90% respecto al ejercicio anterior que vendría explicada, no tanto por un descenso en el atractivo del mercado como destino de inversión, sino por unas cifras anómalamente elevadas en 2016, derivadas de tres grandes operaciones de inversión».

Aplazamiento de la inversión

Ahora bien, el impacto de la icertidumbre generada por el Brexit es innegable, aunque también lo es que la fortaleza británica como plaza financiera se mantiene. «Es probable que la incertidumbre que rodea el resultado final de las negociaciones del Brexit pueda estar generando un aplazamiento de algunas decisiones de inversión o, en algún caso, decisiones de ubicación en otros mercados, pero Reino Unido sigue siendo una de las principales economías de Europa que ha resistido mejor de lo previsto la incertidumbre de las negociaciones y el principal centro financiero de Europa», concluye el economista.

En la misma línea se muestran Sonsoles Castillo, Miguel Jiménez y Miguel Cardoso, economistas de BBVA Research: «Los flujos de inversión internacional han sido volátiles en los últimos años y es difícil atribuir su evolución a uno u otro factor. Es cierto que las caídas de 2017 se han concentrado en los países avanzados, pero hay que tener en cuenta que 2015 y 2016 fueron años muy buenos. En el caso de Reino Unido hubo en 2016 algunas operaciones corporativas importantes que no se han repetido en 2017, lo que puede ser reflejo de la incertidumbre sobre la economía británica tras el Brexit, que tiene ya impacto sobre las decisiones de inversión actuales. Las decisiones de inversión son particularmente sensibles a la incertidumbre, tanto sobre el Brexit en sí mismo, como sobre el tipo de acuerdo que se firmará para el periodo posterior».

En el caso de Estados Unidos, sin embargo, los economistas de BBVA Research consideran que falta tiempo para poder marcar una tendencia pero sí alertan sobre su impacto en el futuro de una vuelta al proteccionismo: «El mayor riesgo con diferencia proviene de las políticas proteccionistas, que si se prolongan en el tiempo y se intensifican, sí pueden tener un efecto considerable sobre el escenario de crecimiento a medio y largo plazo, alertan.

Para Antonio Hernández, socio responsable de Estrategia Energética e Internacional de KPMG, lo fundamental a la hora de analizar las inversiones es tener en cuenta grandes tendencias. «Es preciso tener en cuenta que todo análisis de flujos de inversión anuales debe hacerse con muchas matizaciones, ya que de un año a otro pueden variar significativamente por el impacto de grandes operaciones puntuales. Esto ha ocurrido, por ejemplo, con las inversiones recibidas por Reino Unido en 2017, que descendieron significativamente respecto a 2016 porque en dicho año se registraron tres grandes operaciones en el mercado británico. Es recomendable, por tanto, hacer análisis de flujos de inversión con horizontes temporales amplios para poder identificar tendencias.

Países emergentes y Asia

En este sentido, una de las tendencias más destacadas en los últimos años es el creciente atractivo para la inversión extranjera de los países emergentes en general y de Asia. Cabe destacar que muchos de estos países, además de mostrar un crecimiento económico destacado, están mejorando significativamente su clima de negocio y su apertura a la inversión extranjera. Los casos más destacados son los de China e India, pero también sobresalen algunas economías del sudeste asiático que, por ejemplo, han protagonizado algunos de los mayores avances en el último ranking «Doing Business» del Banco Mundial, como es el caso de Tailandia, Indonesia y Vietnam.