La Generalitat se gasta 82 millones diarios, y el 40% se le va en sueldos

Tras años de deriva independentista, la Administración catalana dedica el doble a propaganda mediática que a apoyar al tejido empresarial de la región

MadridActualizado:

Un sector público que debe más de 76.000 millones de euros, que gasta diariamente 82 millones y que, pese a sus depauperadas arcas, lleva años disparando el gasto en sueldos, que ya representa prácticamente el 40% del gasto total. Son algunas de las notas que definen el entramado de la Generalitat de Cataluña, su Administración y el largo listado de entes y empresas públicas. En suma, el entramado con el que el Gobierno central tiene que lidiar -y en la medida de lo posible, embridar- desde que hace una semana tomó su control al destituir al gabinete rebelde de Puigdemont.

La deriva independentista ha acentuado todavía más los desequilibrios económicos de esta Administración autonómica, enorme en dimensión y en gasto agregado, pero con pies de barro en términos financieros y lastrada por el peculiar «orden de prioridades» de los sucesivos gabinetes nacionalistas. Por ejemplo, para todo este año la Generalitat independentista se había reservado el doble de presupuesto para propaganda mediática que para apoyar al tejido empresarial de Cataluña. En concreto, el programa presupuestario «medios de comunicación» lo dotó con 309,5 millones, más las decenas de millones de gasto en publicidad oficial. Sin embargo, a promocionar el tejido empresarial catalán, la Generalitat de Puigdemont reservó apenas 170 millones de euros para todo este 2017 -50,4 millones para «apoyo a la industria», 46,29 millones para «emprendedores y fomento empresarial», y 72,6 millones para respaldar a la agroindustria y la comercialización agropecuaria-.

El gasto salarial, al alza

Tras décadas de gobiernos de corte nacionalista, la Generalitat tejió un enorme sector público que no ha parado de crecer, tanto en estructuras como en asalariados. Este año lo empezó con un total de 234.915 empleados públicos, a los que hay que sumar los cientos de puestos políticos del Gobierno de Puigdemont -180 altos cargos y 153 asesores- y 333 directivos.

A la vista de cómo ha seguido creciendo el gasto salarial durante el presente año, la plantilla ha seguido aumentando desde el 1 de enero. Hasta agosto, los gastos de personal del sector autonómico catalán han aumentado un 4% respecto al mismo período de 2016. Si se comparan con el año 2013, el repunte ha sido del 16,15%: 1.600 millones de euros más este año que en 2013 en gastos de personal.

Para pagar las nóminas de los 180 altos cargos y 153 asesores que conformaban la cúpula política del Gobierno de Puigdemont, la Generalitat se reservó este año 40 millones de euros. Y eso sin contar el multimillonario coste en cotizaciones a la Seguridad Social. Ese gasto se aminorará por las destituciones que se han producido en la última semana, ya que los eventuales (asesores) y algunos altos cargos han cesado tras ser destituido el Ejecutivo de Puigdemont.

Tras muchos años de gasto público sobredimensionado, la Generalitat acabó sumida en una crítica escalada de déficit y de endeudamiento. Entre vencimientos e intereses, la Generalitat reserva al programa presupuestario de deuda pública unos 6.000 millones de euros anuales. Este 2017, exactamente 5.996,14 millones. Son 300 millones más de los que dedica a Educación, área dotada con 5.684 millones de euros en los presupuestos, si bien la mayor parte de los 5.996 millones son vencimientos de pasivo que no se pagan en el año, sino que se renuevan.

Otros ejemplos ilustrativos de la política económica desplegada durante años por la Generalitat: destina a «relaciones exteriores y cooperación» internacional 35,48 millones anuales, 14 millones más que a políticas de apoyo a la familia. Dedica 37 millones al año a promocionar el catalán, siete millones más que a políticas de juventud y diez más que a programas de innovación tecnológica. Y -otro ejemplo- hay años que al sector público catalán se le va más dinero en pagar intereses por su deuda pública que en invertir en infraestructuras y equipamientos.

Intereses: 1.100 millones

Según los datos de contabilidad nacional certificados por el Ministerio de Hacienda, el sector público de la Generalitat se gastó el año pasado 1.122 millones de euros en hacer frente a los intereses de su deuda pública. Entre el 1 de enero y el 31 de agosto del presente año, el desembolso por el mismo concepto ascendió a 764 millones. Para hacerse una idea de la dimensión de esta «factura», basta con compararla con la partida presupuestaria reservada este año por la Generalitat para conservación y mejora de la red de carreteras de la región: 415 millones de euros.

Echada en brazos del Estado desde 2012, la Administración regional catalana lleva subsistiendo desde entonces a base de las multimillonarias inyecciones financieras que le llegan mes a mes desde el Gobierno central. Asfixiada por la deuda acumulada, la Generalitat acabó siendo incapaz de financiarse por sí misma, incapaz de acceder a precios mínimamente razonables a los mercados ordinarios de deuda pública. Y el dinero que necesitaba era cada vez más.

Desde el año 2000, el endeudamiento de la Generalitat se ha incrementado un 654%. De los 10.177 millones de euros de finales del año 2000, ha pasado a los 76.727 millones que debía al acabar el pasado junio. Durante los cinco años que Artur Mas estuvo al frente de la Generalitat -entre diciembre de 2010 y enero de 2016-, la deuda pública se disparó en unos 37.000 millones de euros. Y durante los 21 meses en los que ha sido presidente Carles Puigdemont, el endeudamiento de la Generalitat ha engordado en otros 4.000 millones.