Economía

La Generación Z salta al mercado de trabajo con un arsenal de realismo y practicidad

Eligen los estudios según sus salidas profesionales, huyen de la sobrecualificación y valoran las pymes como primer destino laboral

La Generación Z salta al mercado de trabajo con un arsenal de realismo y practicidad

Ante todo, pragmatismo. Es el rasgo que diferencia a la generación Z, los jóvenes nacidos a partir de 1993, es decir los que ahora mismo tienen 24 años recién cumplidos o están a punto de hacerlo. Y que también este año finalizan sus estudios universitarios. Sobre este colectivo, Accenture Strategy ha realizado un informe («2017 Graduate Employment Study») para conocer sus preferencias laborales y sus inquietudes profesionales. Para el estudio, al que ha tenido acceso ABC, la consultora ha entrevistado a 1.600 estudiantes en España que se gradúan este año y a 1.001 que se graduaron en 2015 o 2016 (las últimas hornadas de los millennials). El objetivo ha sido comparar las percepciones de los que se están preparando para entrar en el mercado laboral con las de aquellos que ya han accedido y llevan uno o dos años trabajando. «Y se observan diferencias», sostiene Francisco Puertas, managing director de Accenture Strategy, Talent & Organization de España.

Llama la atención que solo al 18% de los jóvenes de la generación Z les gustaría trabajar en una gran compañía (un porcentaje que asciende al 32% en los que llevan uno o dos años ya trabajando). El 17% de los graduados este año prefieren una mediana empresa, el 9% una pequeña y un 30% no tiene ninguna preferencia. La generación Z ha visto que «el mercado laboral está bastante abierto y quiere vivir otro tipo de experiencia en las pymes. Algo que para ellas es toda una oportunidad: los nuevos licenciados las miran con otros ojos y tienen que aprovechar y saber captar todo ese talento. Esto no ocurría en anteriores generaciones. Por el contrario, esto representa todo un desafío para las grandes corporaciones que tienen que tratar de influir positivamente en estos nuevos titulados antes de que se decidan dar comienzo a su carrera profesionales en otra organización. Las grandes compañías tienen que dar esa seguridad que quizá los jóvenes no estén percibiendo», explica Puertas.

El rasgo que mejor define a este colectivo es su pragmatismo. Así se explica: el informe revela que el 65% de los graduados que finalizaron la universidad en 2015 y 2016 consideran que sus compañeros de generaciones anteriores están sobrecualificados, que trabajan en puestos en los que no se precisa un nivel de estudios tan elevado. «Los nuevos graduados son muy prácticos y desean evitar esa situación. De hecho, la principal variable para elegir sus estudios ha sido las salidas profesionales que tenía la carrera, no la vocación. Así lo hizo el 93%. Es una constante que también se observa en otros países: en Italia son el 83% y en Francia el 86%», cuenta Puertas. Al elegir los estudios en función de las salidas labores, la mayoría buscan trabajo en sectores que ofrecen rápidamente un empleo: retail, comunicaciones, asistencia sanitaria, educación compañías de servicio público, alta tecnología, bienes de consumo, sector financiero, biotecnología, consultoras tecnológicas...

Prácticas sin remuneración

La generación Z son jóvenes que tienen en cuenta otros parámetros cuando se trata de elegir un puesto de trabajo. Buscan sobre todo empresas que les permitan un desarrollo profesional, que motiven a los empleados, que ofrezcan una experiencia personalizada, «compañías que les preparen para el siguiente empleo —añade Puerta—. No piden la quimera del oro en su primer trabajo. Sino un puesto que sea trampolín para otro mejor. Saben que su primer empleo no es el definitivo, la mayoría piensa que estarán uno, dos o tres años en él».

Hay algo que también valoran mucho de una corporación: su reputación pública, algo que les va a influir al elegir trabajo. Puertas hace una advertencia a las empresas para que tengan en cuenta su ventana en internet: «La web de la compañía —indica— es el primer contacto donde se hacen a la idea de cómo es esa empresa. Tienen muy en cuenta su web y su app. Contactan, evalúan y hacen sus interpretaciones».

«Son tremendamente realistas», afirma el managing director de Accenture Strategy. A la gran mayoría (79%) les gustaría trabajar full-time en un puesto relacionado con aquello que han estudiado. El 89% se trasladarían a otra ciudad por una oferta de empleo. Incluso un 93% estaría dispuesto a trabajar en prácticas sin remuneración tras su graduación, si no tienen la oportunidad de encontrar un puesto remunerado. Son conscientes que la formación es durante toda la vida, que deben seguir aprendiendo, ya que el 89% espera tener acceso a formación adicional en su trabajo. Y eso que el 86% piensa que sale muy bien preparado de la universidad.

El 89% se trasladaría a otra ciudad por un empleo y un 93% aceptaría prácticas sin renumeración
Conocen muy bien lo que valoran las empresas. Y saben que dominar ciertas habilidades hará que un candidato sea más o menos atractivo para una compañía. Por ejemplo, y por este orden, creen que se aprecia más al graduado si sabe resolver problemas y tiene habilidades tecnológicas y sobre inteligencia artificial, de comunicación, interpersonales, de networking, de atención al cliente y análisis de datos. Hoy día conviven en el mercado laboral la generación X (nacidos entre 1965 y 1979), los millennials (1980 y 1992), pero es sin duda los jóvenes de la generación Z los que «han sabido interpretar muy bien el momento en el que viven y adaptarse a él. Han cogido lo mejor de todas las generaciones y lo han puesto encima de la mesa», concluye Puertas. De ahí que supongan un reto tanto para las grandes compañíasm que tendrán que ofrecer algo más atractivo para captar a este talento, como para las pymes.

La reivindicación del trato cara a cara

Los jóvenes Z son nativos digitales y «tremendamente equilibrados en sus relaciones personales y la digitalización», matiza Puertas. El 56% valora el trato cara a cara a la hora de relacionarse con sus compañeros de trabajo, algo que no pesa tanto en otras generaciones. Lo prefieren hacer así antes que utlizar herramientas tecnológicas de ámbito profesional (Skype for business, Google Docs, Microsoft online) para comunicarse con los compñaeros, o incluso antes que las redes sociales (WhatsApp, Facebook...), un email o un mensaje de texto o una videoconferencia.

El hecho de ser nativos digital se nota también en su percepción sobre la utilidad de las TIC a nivel laboral. En efecto, son más los están a favor de incorporar la inteligencia artificial y los avances tecnológicos al puesto trabajo (56%). Sin embargo, también hay un significativo 22% que ve las nuevas tecnologías como una amenza e incluso un 21% piensan que deshumanizan el trabajo. «Esta generación se maneja bien en el terreno digital, pero al mismo tiempo comprende la importancia y el valor del contacto humano», señala el managing director de Accenture Strategy.

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