El ministro de Economía, Román Escolano
El ministro de Economía, Román Escolano - EFE

El G-20 evita, oficialmente, condenar el proteccionismo de Donald Trump

A pesar que en el documento oficial de las conclusiones del foro se esquiva el asunto, los ministros de Economía expresan que su rechazo a las medidas de EE.UU.

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La preocupación de España es la angustia compartida del resto de los países miembros del G-20 a excepción de Estados Unidos. Al menos, a efectos de la sacudida que ha provocado la Administración de Donald Trump con la fiebre arancelaria que tiene al mundo en estado, sino de shock, sí frente a un golpe traumático difícil de encajar. El ministro de Economía, Román Escolano, lo expresó en términos contundentes: «Rechazamos cualquier escalada proteccionista». Sus palabras, idénticas a las de sus homólogos (salvo el estadounidense) en los pasillos, tuvieron la callada por respuesta en las conclusiones del foro. El documento final no hizo mención alguna a un fenómeno que el G-20 critica históricamente.

En la segunda y última reunión ministerial del G-20 el sucesor de Luis de Guindos se estrenó en estos foros, previos a la Cumbre de Presidentes de diciembre en Buenos Aires, con un desafío no menor: explicar los acuerdos que no lo son -o lo son a medias-, ofrecer una imagen de la Unión Europea unida contra las tempestades de Trump y sólida, pese a las grietas, ante el desafío de hacer tributar a la economía digital. En el mismo reto, el ministro se esforzó en dar a conocer, entre otras cosas, los riesgos de los «criptoactivos» como denominó a las criptomonedas. De éste último debate, según sus palabras, quedó excluida de la discusión, a título particular, el «petro», el invento de moneda fantasma, creado por la inteligencia del régimen de Nicolás Maduro que, como era previsible, Washington acaba de enterrar al prohibir a sus ciudadanos, residentes y empresas con la bandera de las barras y estrellas, realizar operaciones en su nombre.

«El efecto sobre la estabilidad financiera, el efecto en la producción al consumidor y su papel como instrumento de fuente de financiación del terrorismo» y el lavado de capital, fueron las tres vertientes sobre las que los 19 ministros de Economía y Finanzas presentes (más la UE y los organismos internacionales) avanzaron en un plan de contención y alerta de la moneda virtual. «Los consumidores finales deben adoptar precauciones y evitar riesgos», insistió Escolano. En este contexto anunció que se plantearon «propuestas de cambios legislativos» y añadió un tema en paralelo, «España comparte la prioridad de la tributación de la economía digital a nivel global y europeo». Dicho esto, evitó mencionar la resistencia de los virtuales paraísos fiscales dentro de la UE como Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Malta o Gibraltar y otros territorios de la Unión Europea cuyas arcas se engordan, con Google y compañía, a costa del resto de mundo. «Las sociedades entienden que la financiación debe realizarse por todos los agentes económicos» incluida, «la nueva economía» que conlleva otra cadena de valor. Dicho de otro modo, resumió, «es un problema de justicia distributiva». El documento final lo explicó con guante de seda, «estamos desarrollando un entendimiento común de la naturaleza de los cambios y de sus potenciales implicaciones… Acordamos desarrollar un abanico de opciones de políticas públicas».

Con Argentina como anfitrión, primer país de Sudamérica en ser sede del G-20, la apuesta del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur (Mercado Común Suramericano) no podía esquivarse. Eterna promesa de cumplimiento desde hace dos décadas (con el pseudoparéntesis de los Gobiernos del matrimonio Kirchner) Escolano manifestó la voluntad política de ambos bloques en seguir «avanzando» y se mostró optimista para «superar obstáculos». Los mismos que Bruno Le Maire, su homólogo francés en Buenos Aires, la víspera pareció ver más difíciles de sortear al reconocer que, hoy por hoy, «las negociaciones están bloqueadas». «Creemos –reiteró- en el comercio libre basado en completa reciprocidad. Lo que significa que las reglas actualmente rigen en Francia,en Europa, deben ser las mismas en Argentina y en Brasil».

Con el proteccionismo en primera plana en las reuniones (aunque invisible sobre el papel) y con la modernización del TLC de Estados Unidos y México y Canadá, a analizar, estos dos últimos países celebraron poder escurrir el pago de los gravámenes al acero y el aluminio de Trump. Con ese mismo objetivo, Argentina volvió a mandarle un mensaje al presidente de Estados Unidos (conoce a Macri desde hace años) para sumarse a esa misma excepcionalidad. El ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, se lo transmitió al secretario de Tesoro, Steven Mnuchin en una reunión bilateral. Asimismo, Dujovne se mostró agradecido a su vez con el gobierno español, por su respaldo a la candidatura de Argentina para entrar en la OCDE así como por sus impulsos en el avance las negociaciones UE Mercosur sobre las que, también, se mostró optimista.

Si la unión hace la fuerza o a estas alturas de la humanidad la máxima se ha quedado en una expresión de deseo se verá más pronto que tarde. «El proteccionismo es el gran error histórico», insistió Escolano. Los esfuerzos dentro del G-20 para evitar entrar en una guerra comercial parecen alcanzar consenso mayoritario. «La comunidad internacional mantendrá la confianza en el orden multilateral y no en un marco unilateral», aseguró el ministro de Economía. La «discusión» seguirá pero, lo cierto es que, en vista del documento final Washington sigue su propio camino. Guste o no guste al resto de planeta.