Manifestación en París de empleados de La Poste en 2009
Manifestación en París de empleados de La Poste en 2009 - EPA

Europa lleva décadas remunerando por objetivos a sus funcionarios

Alemania, Finlandia, Holanda y Austria lo hacen desde hace años mientras que Francia quiere instaurar un sistema de primas

BERLÍN, PARÍS, ROMAActualizado:

A finales de noviembre, el joven senador de Justicia de Berlín, Dirk Behrendt, del partido Los Verdes, ha llegado a un acuerdo con el sindicato de funcionarios de prisiones. El acuerdo fue bautizado como «Pacto de la Salud» porque el problema del que partieron las negociaciones era que, durante el primer semestre de 2017, a diario faltaba al trabajo uno de cada seis funcionarios de prisiones por motivos de salud. Detrás de las bajas alegaban dos factores: la creciente exigencia del trabajo por el aumento de la población carcelaria y la baja remuneración, de modo que Behrendt decidió implantar unas primas de rendimiento, para lo que ha capacitado el presupuesto en el periodo 2018/2019. Queda excluido el personal de oficina (20%). El montante de la prima será de un salario mensual bruto que deberá pasar por la declaración de IRPF y se beneficiarán de ella solamente el 10% los funcionarios que muestre mayor rendimiento. Así, por ejemplo, en la prisión más grande de Berlín, JVA Tegel, 50 de los 500 funcionarios recibirán en los próximos dos años un mes más de retribución extra como premio por su rendimiento superior a la media.

Este caso ilustra los esfuerzos que los países europeos están realizando ya para ligar el rendimiento de los funcionarios a su productividad, esfuerzos contestados tanto por el sector privado como por los sindicatos, como ahora quiere hacer España. Thomas Goiny, presidente de la Asociación de Funcionarios de Prisiones de Berlín, critica que «sería mucho más fácil ampliar las vacantes, que actualmente son 40, y contratar a más trabajadores», pero en un país como Alemania, donde el Estado no consigue de forma permanente cubrir 185.000 plazas de funcionarios convocadas, esa solución no se presenta tan sencilla.

En este escenario España no se puede quedar sola. En Europa ya han dado pasos para esta reforma y el Ejecutivo de Mariano Rajoy lo tiene ya sobre la mesa.

ALEMANIA

Este tipo de incentivos son posibles en Alemania desde las reformas introducidas en 2005, cuando se acordaron horarios flexibles y nuevos sistemas retributivos para los funcionarios que incluyeron mecanismos de valoración del rendimiento de cada trabajador. Una de las premisas fundamentales de esa reforma fue que el sueldo de los funcionarios alemanes dejó de aumentar automáticamente cada dos años. Se prolongó la revisión a un periodo de cada 3 años y, después de 12 años a partir de la aplicación de la norma, solo cada 4 años.

Algunas administraciones alemanas han establecido comisiones de rendimiento por actividades extraordinarias que superan los tres meses de duración, siempre como pago único por año. La actividad excepcional contemplada es calificada en dos categorías: «extendida en el tiempo» y «sobresaliente», refiriéndose la última a un desempeño superior al promedio que se mide con los criterios: exactitud, cuidado, autocontrol, independencia e iniciativa.

En 2007, Alemania siguió avanzando en el modelo de remuneración por objetivos, que puede llegar a aumentar un 10% el salario de los empleados públicos siempre que logren resultados sobresalientes en las metas fijadas. Los períodos de evaluación son de 12 meses y se han introducido también vías de descenso de categoría para funcionarios que reiteradamente ofrecen un rendimiento claramente por debajo de la media, además de procedimientos de investigación para establecer el por qué de los bajos rendimientos, evaluados según los criterios: calidad del trabajo, carga de trabajo, operación, trabajo en equipo y liderazgo, comprensión, capacidad de pensar y juzgar, habilidades de negociación, trabajo conceptual y comprensión técnica, según explica el Deutscher Beamtenbund .

FINLANDIA

Alemania no es el único país europeo que ha introducido esta nueva dinámica en su funcionariado. Finlandia, por ejemplo, abordó en 2004 de un plan que contenía 200 iniciativas orientadas a mejorar la productividad del sector público. Reordenando procesos, las Administraciones finesas redujeron sus plantillas en 9.645 personas entre 2004 y 2011, a lo que se sumó el cambio de posición de unos 6.000 funcionarios como consecuencia de las nuevas normas.

HOLANDA

Holanda también ha adoptado medidas enfocadas a un aumento de la productividad de los empleados públicos a partir de una reordenación de plantillas aprobada en 2008 que redujo la burocracia en más de 12.000 personas. En paralelo, se favoreció la flexibilidad de los empleados públicos para diseñar sus horarios y organizar sus programas, manteniendo no obstante un criterio claro de valoración por objetivos.

AUSTRIA

Y capítulo aparte merece el sector público de la educación, donde el nuevo gobierno de Austria, por ejemplo, ha acordado legislar, ligada a sus rendimientos, la remuneración de los profesores de primaria y secundaria, que podrán ser sancionados o incluso despedidos si no atienden adecuadamente su formación continua o si no cumplen con los estándares educativos.

Respecto a las Universidades públicas, el norte de Europa ya descubrió en el siglo XX que para competir a nivel internacional era necesaria la libertad de contratación, así como una mayor independencia del poder político, un estilo de dirección más gerencial y mayor eficiencia y productividad de los trabajadores, condiciones que exigen poder contratar a los mejores y poder despedir a los que no cumplan unas mínimas condiciones o niveles de rendimiento.

FRANCIA

Y capítulo aparte merece el sector público en Francia, donde los salarios y estatutos particulares de los funcionarios (5,65 millones) son un campo de minas contra los que se han estrellado todos los gobiernos del último medio siglo. Globalmente, los funcionarios tienen salarios y pensiones ligeramente más altas que la media nacional, que pueden llegar al 10 % en algunos casos. Todos los presidentes de las últimas décadas (Chirac, Sarkozy, Hollande) han intentado equilibrar esa disparidad. Y cada intento de reforma estuvo acompañado de semanas y meses de conflictos sociales duros o muy duros. Candidato a la presidencia de la República, Emmanuel Macron anunció la supresión de 120.000 puestos de funcionarios, durante todo su mandato presidencial (2017 - 2022), sugiriendo «nuevas formas de contratación» y una «reforma del sistema de primas» que, en algunos casos, pueden alcanzar al 40 % de la remuneración total.

El actual gobierno comenzó a negociar con los sindicatos de funcionarios una primera reforma del complejísimo modelo laboral / salarial entre octubre y noviembre pasado. A primeros de año, el rosario de reformas en curso no satisface a todos los sectores y se han anunciado huelgas sectoriales.

ITALIA

Una de las grandes reformas que durante mucho tiempo ha tenido pendiente Italia ha sido la de su Administración pública, considerada a menudo bastante ineficiente, con demasiada burocracia y un absentismo laboral muy superior al del sector privado. “Se acabó la vida fácil para el funcionario”, prometió el exprimer ministro Matteo Renzi. Su sucesor, Paolo Gentiloni, aprobó el pasado año la reforma, que, entre otras cosas, ofrece premios a la productividad. Entrarán en vigor en este año unos complementos salariales que varían según los resultados obtenidos, pero aún no se han definido claramente los criterios con los cuales un organismo independiente de valoración deberá verificar el trabajo realizado por los funcionarios públicos. Se establecerá una clasificación de méritos: Los funcionarios que ocupen las primeras posiciones obtendrán el importe completo del premio a la productividad. Para quien se encuentre en la mitad de la clasificación de méritos, el premio será reducido en un 50 %. Los trabajadores públicos que se encuentran en las últimas posiciones no recibirán nada. Además, para los funcionarios que sean suspendidos por el organismo que valora sus trabajos, y durante diversos años ocupen los últimos puestos en méritos, están previstas sanciones que pueden llegar incluso a su despido de la Administración.

El fundamental objetivo del gobierno con la reforma es aumentar la productividad. Según algunas indiscreciones, en el elenco de los criterios para valorar el mérito y la productividad de los funcionarios formará parte el horario de trabajo. Se supone que podrían aumentar las horas, porque en este terreno Italia está por debajo del nivel medio europeo.