El Rey en el Spain Investors Day JAIME GARCÍA

La estabilidad política dispara el atractivo inversor en España

El «Spain Investors Day», celebrado en Madrid, refrenda el renovado interés de los grandes fondos globales en nuestras empresas

MADRIDActualizado:

España vuelve a estar en la hoja de ruta de los inversores internacionales. Esta es una de las principales conclusiones que se pueden extraer de la reunión de dos días que ha tenido lugar esta semana en Madrid entre inversores internacionales y lo más granado de las empresas españolas en el marco del «Spain Investors Day», que ha celebrado su VII edición la pasada semana.

Benito Berceruelo, su presidente, asegura a ABC de manera rotunda que «el clima ha mejorado respecto al año pasado, entre otras cosas porque a diferencia de lo que ocurrió en 2016 ahora España tiene Gobierno, con una agenda económica clara, y además el país sigue creciendo a un ritmo del 3,3% en 2016».

El número de inversores internacionales que ha asistido al foro ha sido el mismo que el año pasado, alrededor de 170 procedentes de diez países, pero el nivel de los asistentes ha sido mayor en el sentido de que la mayoría tenían categoría de «senior». Otro de los termómetros de que este año ha habido más interés es que ha habido más peticiones de reuniones bilaterales, las conocidas como «one to one», ya que han sido alrededor de 600 frente a las 500 de la edición del año pasado. En este tipo de encuentros en «petit comité» es donde realmente se puede medir el interés del capital foráneo por las empresas, de ahí que el hecho de que hayan aumentado es un síntoma claro de que ha habido más movimiento y más interés que en ejercicios anteriores.

Firmas como Amadeus e Iberdrola centraron la atención en las reuniones privadas cara a cara, que se dispararon respecto a otras ediciones

Por parte española asistieron al encuentro representantes de 40 empresas cotizadas, que suponen alrededor del 80% del Ibex-35, y alguna más que no cotiza. Los inversores internacionales mostraron su interés en todas en general aunque, fuentes presentes en las reuniones explicaron que Amadeus e Iberdrola, entre otras, fueron las que tuvieron más petición de entrevistas «one to one» que otros años.

Al margen de las dos compañías mencionadas, en las jornadas se detectó un especial interés de los fondos de inversión internacionales por los grandes proyectos de infraestructuras, energéticos, eléctricas, parques eólicos, de ciclos combinados, construcciones de grandes autopistas, grandes ingenierías y, por supuesto, banca. En cuanto a sectores, la predilección de los inversores extranjeros se centra sobre todo en servicios e industria y, en menor medida, en el sector primario, actividad en la que tradicionalmente ha estado más volcada el capital de origen español, con contadas excepciones.

Hay que tener en cuenta, además, que en muchas ocasiones invertir en empresas españolas supone, al final, hacerlo en proyectos que están fuera de nuestras fronteras, ya que de todos es sabida la gran presencia en obras de infraestructuras en todo el mundo que tienen las empresas españolas, como es el caso del tren AVE que unirá Medina y La Meca en Arabia Saudí o las obras del Canal de Panamá.

En 2008 el 38,5% del capital de las empresas españolas cotizadas estaba en manos extranjeras, y ahora es el 44%

La jornada de dos días tuvo una inauguración al máximo nivel ya que corrió a cargo del Rey Felipe VI, quien destacó que «España ha logrado superar la crisis al transformar su modelo de crecimiento hacia la internacionalización. Muchas empresas españolas salieron al exterior en los últimos años para extender su capacidad, prestigio y liderazgo en todos los rincones del mundo. Gracias al trabajo duro y a la aportación de toda la ciudadanía, España avanza en una senda de crecimiento económico sostenido y de generación constante de empleo».

Otro de los intervinientes destacados fue el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien confirmó la buena marcha de la economía española, que creció un 3,3% en 2016, una décima más de lo previsto. De Guindos hizo un poco de pedagogía cuando afirmó que «para continuar con la senda de crecimiento, es necesario mantener el proceso de consolidación fiscal, reducir la deuda ante el riesgo de repunte de los intereses, reformar el sistema de Seguridad Social y la financiación de las comunidades autónomas». Además, alertó de que «el mayor error sería revertir las reformas aprobadas en los últimos años, especialmente la laboral, ya que ha contribuido a mejorar la competitividad y, por lo tanto, a salir de la crisis».

Por su parte el ministro de Industria, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, se sumó también a la tesis de que «el mayor error» para la política económica sería revertir las reformas acometidas en los últimos años». Nadal apostó por aumentar la competitividad de las empresas españolas, lo que pasa por la contención de los salarios, y por invertir en un crecimiento sostenible». El titular de Energía destacó la importancia de las exportaciones para mantener el crecimiento y que la economía española converja con los países más desarrollados.

A diferencia de la edición del año pasado, las conferencias de los ministros han tenido mucha más acogida entre los inversores y no cogía ni un alfiler en la sala. La razón es que, al formar en esta ocasión parte de un Gobierno que ya no está en funciones, sus planes en el terreno económico son también muy importantes ya que, al fin y al cabo, es el escenario en el que trabajan las empresas españolas.

Guindos y Nadal creen que es vital no dar marcha atrás en las reformas económicas

El positivo ambiente que se ha vivido en el este foro, y que se plasmará a corto o medio plazo en entrada de capital foráneo en las empresas españolas, coincide plenamente con la valoración que hacen también las empresas extranjeras presentes en España, ya que según una reciente encuesta realiza por Invest in Spain, el 95% de ellas mantendrá o aumentará sus inversiones en España a lo largo de este año 2017.

La presencia de la inversión extranjera no es nueva en nuestro país ya que, como se observa en el gráfico adjunto, en el año en que estalló la crisis, en 2008, el 38,5% del capital de las empresas que cotizan en la Bolsa española estaba en manos extranjeras y ese porcentaje ha ido subiendo de manera paulatina hasta llegar a alrededor del 44% en 2016, según las primeras estimaciones.

El presidente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), Antonio J. Zoido, aseguró durante las jornadas de esta semana que «los inversores internacionales no dejan de apostar por la Bolsa española, a pesar de que la situación no ha sido la más idónea durante buena parte del año pasado por la falta de un Gobierno».

Algunas gangas

A nadie se le escapa tampoco que la crisis ha supuesto rebajas sustanciales del precio de las acciones de compañías españolas con buenos fundamentales. De este modo el ajuste en las cotizaciones y la pérdida de atractivo de inversiones en otro tiempo más interesantes, han hecho que muchas miradas se hayan girado hacia la Bolsa, miradas tanto españolas como extranjeras, en busca entre otras cosas de la rentabilidad por dividendo, que sigue siendo elevada.

España es la novena economía en cuanto a stock de inversión extranjera directa

La inversión extranjera, además, viene para quedarse ya que, según datos de Unctad, España es la novena economía en cuanto a stock de inversión extranjera directa ya que equivale al 2,77% del stock mundial y el 7,2% del europeo. Esta clasificación, que es algo así como un termómetro de la confianza que generan los países en materia económica en el mundo, está encabezada por Estados Unidos, Reino Unido, Hong Kong y China.

Según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, la inversión extranjera productiva recibida por España en 2015, último ejercicio cerrado a estos efectos, creció un 17,8% respecto a la registrada el año precedente, superando los 23.000 millones de euros, con lo que se afianza el crecimiento iniciado en 2013.

¿Y qué pasaporte tienen estos fondos? Pues también según la Unctad Luxemburgo, Países Bajos, Francia, Estados Unidos, Reino Unido, México, Alemania, China y Portugal son los principales países de origen del dinero extranjero que entra en España en forma de inversión. El que Luxemburgo ocupe la primera posición se explica porque muchos fondos de inversión internacionales están basados en este pequeño país situado entre Francia, Alemania y Bélgica por razones exclusivamente fiscales.

En todo caso, lo que arroja el mencionado informe es que España sigue recibiendo inversiones fundamentalmente de países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Aumento de la confianza

Este aumento del interés por España se aprecia también en los diferentes análisis que se hacen sobre la inversión en nuestro país. Uno de los más recientes ha sido el de Accenture Research y Bloomberg, en el que se señala que ya en el tercer trimestre del año pasado se empezaba a notar un aumento de la confianza en nuestro país, ya que el índice de percepción subió a 86 en septiembre de 2016, incluso antes de que se formalizara la composición del nuevo Gobierno. Hay que recordar que este mismo índice estuvo en 54 puntos en julio de 2012, el punto más bajo en muchos años.

Entre las explicaciones de esta mejora de la percepción, incluso unos meses antes de que hubiera nuevo Gobierno, figura en lugar destacado el hecho de que se ha asimilado en buena medida el «shock» que representó el resultado del referéndum británico en junio del año pasado, lo que ha ocurrido en España y en los principales países europeos, siempre a la espera de lo que pueda ocurrir finalmente una vez que el Gobierno de Londres decida activar el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea para su exclusión del club comunitario.

Otro dato interesante en relación con la inversión extranjera en España es la que se asienta directamente aquí, o lo que es lo mismo, la procedente de multinacionales que optan por abrir una filial en España. En este caso los atractivos de nuestro país no tienen tanto que ver con la situación económica del país, sino más bien con cuestiones como la localización geográfica, el tamaño del mercado y el acceso a otros países. Si se analiza este asunto por países sorprenden las diferencias existentes ya que, por ejemplo, las empresas procedentes de Estados Unidos dan más peso que la media a la cualificación de la mano de obra y los costes laborales mientras que las procedentes de Italia resaltan por encima de la media la cercanía cultural y el idioma español como uno de los principales motivos para instalarse en nuestro país. Las sociedades provenientes de Reino Unido, por su parte, ponen el acento en los costes laborales y en el tamaño y acceso a los mercados, según un reciente estudio de «Invest in Spain».

En definitiva una serie de puntos fuertes que, junto a la estabilidad política y económica, continuarán haciendo de España un lugar atractivo para la inversión.

Interés por los hoteles

Que el interés inversor en España se intensifica se ejemplifica en sectores como el hotelero. La inversión en estos establecimientos en España fue de 2.184 millones en 2016, un 16,5% menos que el año anterior, según un estudio de la consultora Irea. Sin embargo, se trata del segundo mejor registro desde 2005. 2015, cuando se alcanzaron 2.614 millones de euros, sigue marcando el récord histórico. En conjunto, se compraron 147 hoteles que sumaban 21.600 habitaciones, 15 más que el año anterior, con una oferta de 29.081 habitaciones. Irea estima que la inversión hotelera ha alcanzado aproximadamente un 24% del volumen total de inversión en inmobiliario comercial frente al 20% del año 2015. En cuanto al origen y perfil del capital invertido, Irea destaca que el grueso de la inversión proviene del extranjero, con un 64% del total y 1.402 millones. El principal origen es Europa, con un 67% de la inversión extranjera. Las socimis concentraron el 25% de la inversión hotelera en 2016, con 551 millones. No obstante, la inversión disminuyó por la menor inversión de Hispania.

«Selfies» con el Rey

Una de las anécdotas de la VII edición del «Spain Investors Day» de este año es que, por primera vez, contó la presencia de Su Majestad El Rey y, para sorpresa de los inversores internacionales, tras el discurso inicial participó en una recepción con ellos en la que, con un café por medio, pudieron hablar con el monarca de manera distendida e incluso hacerse fotografías. Los cerca de dos centenares de representantes de los fondos de inversión internacionales se quedaron muy sorprendidos con el gesto de Felipe VI, ya que no es muy habitual ese trato tan cercano por parte de los jefes de Estado de otros países. El monarca aprovechó la ocasión para charlar de manera individual con algunos de ellos y se interesó por la situación de sus países de origen así como por la marcha de la economía en general. El Rey, al margen de estos detalles de conversaciones con los inversores, está muy interesado desde hace años por la economía y es habitual que requiera información sobre la marcha de ésta de primera mano.