Empresas y familias españolas, las que más deuda recortaron en Europa

La inversión productiva alcanza el 13,4% del PIB, su mayor nivel desde 2008

MadridActualizado:

La mejora de las condiciones de financiación motivada por el bombeo de liquidez del BCE, junto a las reformas acometidas, se ha traducido en España en un repunte de la inversión productiva. Un fenómeno que ha ido de la mano de una rebaja de la deuda del sector privado sin precedentes: familias y hogares han adelgazado lo que deben desde 2009 en más de 540.000 millones, es decir, 54 puntos del Producto Interior Bruto.

Un desapalancamiento sin precedentes en toda Europa: España es el país que encabeza el desendeudamiento del sector privado desde sus máximos en crisis: frente a los 54 puntos de PIB de bajada en nuestro país, Letonia la ha reducido algo mas de 40 puntos. El sector privado alemán, italiano o británico la ha recortado menos, mientras que el francés incluso la ha incrementado. Una situación que contrasta con el incremento de la deuda pública: la Administración casi ha triplicado su «debe» del 35% del PIB de 2007 al 100% en el que ronda la actualidad.

Hipotecas disparadas

Hasta la crisis, las familias elevaron su endeudamiento porque las hipotecas se dispararon, mientras que las empresas, sobre todo inmobiliarias, incrementaron considerablemente su pasivo. Así, en 2009, España alcanzó el pico del 201,4% del PIB de deuda privada, un porcentaje que ha ido bajando hasta el 147,3% en el que cerró el año pasado.

Junto a este saneamiento del sector privado, las empresas han conjugado el desapalancamiento con un incremento de la inversión productiva, que ya ha recuperado el paso que marcaba antes de la crisis. En 2016 cerró en el 13,4% del PIB, es decir, 150.000 millones, el mayor nivel desde 2008, cuando ascendía a 158.400 millones. En 2016 creció un 7,7%, su mayor ritmo desde 2006. Si antes España era uno de los países con mayor endeudamiento privado en la UE, en 2016 cerró en un porcentaje cercano a la media de la Eurozona, del 139,4%.

Frente al pasado, la inversión ha vuelto a contribuir al PIB. Si en 2009 la inversión se desplomó al caer un 23,2% ante la dureza de la crisis, desde 2011 la aportación al PIB ha sido positiva, siendo en 2016 de un punto de los 3,2 que creció la economía, la mayor aportación en un año de la inversión desde 2006. Gran parte del tirón de la inversión se ha producido porque había una parte del consumo de las empresas que llevaba años congelado, si bien su resistencia hace pensar en que se trata de un factor permanente. Así lo señalan desde el Ministerio de Economía, que con los datos de 2017 en la mano afirman que el alza prosigue este año, lo que ha provocado una revisión del cuadro macro.