Montaje de denuncia de Basurama
Montaje de denuncia de Basurama - ABC

ECONOMÍA CIRCULARLas empresas que cierran el círculo de la economía

La basura y los residuos se convierten en recursos frente al viejo sistema capitalista de usar y tirar

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El paso de una economía lineal basada en producir, comprar, usar y tirar a otra circular en la que se reutilice y se otorgue una segunda vida a los residuos se ha convertido en un imperativo para el ser humano. Los informes de diferentes organizaciones alertan de que nuestro modo de vida actual es insostenible. Los datos ponen de manifiesto que los ciudadanos españoles necesitamos hoy en día el equivalente a 3,5 veces el territorio de nuestro país para generar y después absorber toda la basura que tiramos a los contenedores, según un estudio de WWF . El ritmo de consumo actual también conllevará que en 2050 haya más plásticos que peces en los oceános, tal y como se avanzó en el último Foro Económico Mundial en Davos.

Ante la evidencia científica, hay empresas que ya apuestan por una estructura más sostenible. La economía circular, basada en fabricar a partir de los productos que desechamos y en otorgarles nuevas vidas, revolucionará el capitalismo tal y como hoy lo conocemos. Esta es la opinión de expertos como Sandra Pina, directora de Sustainable Brands Barcelona (22, 23 y 24 de mayo). «Si queremos salir a la calle sin mascarilla y poder respirar, no nos queda otra opción que optar por el reciclaje. Los recursos son limitados y la ciudadanía está pidiendo otro estilo de vida», afirma Pina.

Cada vez más marcas son conscientes de la importancia de cuidar el medio ambiente y consideran la basura como un nuevo motor ecónomico. Hacemos un repaso por algunas de ellas.

Carriles bicis reciclados

Una de las primeras firmas españolas que empezó a cerrar el círculo del sistema de consumo es Zicla, dedicada a desarrollar productos de mobiliario urbano a partir de materiales reciclados. Uno de los socios fundadores de esta compañía, Alfredo Balmaceda, puntualiza que para reconvertir la basura en nuevos artículos es necesario contar con la tecnología y la información adecuadas para no disparar el coste de transformación de los residuos.

Además de fabricar mobiliario urbano, en Zicla se dedican al asesoramiento. «Ofrecemos un servicio de ayuda a empresas que cuenten con residuos y que quieran volver a introducirlos en el ciclo económico», puntualiza Balmaceda. Entre sus propios productos reciclados se encuentran separadores de carriles bicis y plataformas de acceso a autobuses fabricados a partir de plástico de mangueras. También comercializan bancos construidos con desechos de fábricas o pantallas acústicas para obras que contienen moqueta reciclada.

El del vino es uno de los sectores que lleva utilizando estas técnicas desde hace muchos años. El consejero delegado de Codorniú, Javier Pagés, relata que «la presencia de este tipo de proyectos en su empresa es ya una realidad y lo será en el futuro inmediato inmediato para todos aquellos que quieran aumentar su rentabilidad y hacerlo de una manera respetuosa con el medio ambiente».

En Codorniú aseguran que la economía circular forma parte de su sistema de producción desde hace «tiempo inmemorial». Pagés cita ejemplos como la reutilización del residuo vegetal del mosto de la uva para la obtención de alcohol; el reciclado de vidrio y nuevos proyectos como las pruebas para extraer calor y frío a partir de la combustión de biomasa que se genera al podar el viñedo.

Más allá de nuestras fronteras, encontramos a LEGO, otra marca de «toda la vida» que pone en práctica esta economía revolucionaria. El vicepresidente de Responsabilidad Medioambiental de la empresa de juguetes danesa, Tim Brooks, cuenta que sus productos están diseñados para que tengan una vida lo más larga posible y para que sean usados por niños de diferentes generaciones. «También creamos artículos que puedan ser reciclados», añade.

«Para hacer los bloques de LEGO utilizamos plástico granulado y las cajas están hechas con papel y cartón 100% FSC. Además, hemos avanzado un 14% en eficiencia energética enm solo tres años y hemos elevado hasta el 93% el nivel de residuos reciclados».

Moda sostenible frente al «fast fashion»

Frente a la tendencia del «fast fashion» surge otro tipo de moda sostenible. Un ejemplo de este tipo de negocio textil es el que practica la firma española Ecoalf. «Este proyecto comienza a raíz del nacimiento de mi primer hijo. Ante el uso indiscriminado de recursos naturales del planeta, surge la idea de crear una marca de moda sostenible. Actualmente, consumimos cinco ó seis veces lo que el planeta es capaz de autogenerar. El reciclaje podría ser una solución si éramos capaces de crear una nueva generación de productos con la misma calidad y propiedades técnicas que los no reciclados», indica el fundador de Ecoalf, Javier Goyeneche.

Las prendas de Ecoalf están fabricadas a partir de redes de pesca de poliamida, botellas de plástico, café después de ser consumido, lana y algodón posindustrial, neumátivos viejos y otros materiales que obtienen de España, Taiwán, Portugal, México o Corea. «Por ejemplo, con las redes de pesca recogidas en los puertos hacemos un nilón de muy alta calidad; con las botellas de plástico fabricamos tejidos de poliéster ultraligeros; los posos de café dan la característica de absorber los olores a los tejidos y los neumáticos usados se transforman en chanclas», explica Goyeneche.

Residuos recogidos por Ecoalf
Residuos recogidos por Ecoalf- EFE

Dentro del mundo de la moda sostenible, Timberland es otro referente. Desde el departamento de Comunicación de la empresa de zapatos aseguran que siempre han tenido conciencia de la huella medioambiental que dejaban en el mundo. Para reducir este impacto, desde 2008 fabrican suelas con polvo de neumáticos viejos y reutilizan botellas de plástico para hacer zapatos. El objetivo de Timberland es que en 2020, el 100% de sus artículos incluyan al menos un material reciclado, orgánico o renovable.

Basura convertida en arte

«Casi todo lo que compras lo tiras» es uno de los lemas de denuncia de Basurama, una organización que se dedica a concienciar a la sociedad sobre la necesidad de la reutilización de espacios, objetos e incluso personas a las que se les carga con la etiqueta de obsoletas. Uno de los miembros fundadores, Juan López-Aranguren, está convencido de que la ciudadanía se encamina al cambio y argumenta que cuando nació la organización, hace 15 años tenían que explicar «qué era la sostenibilidad y la reutilización y actualmente todo eso está superado».

Los proyectos de Basurama tienen como objetivo la reconversión de solares abandonados o la transformación de basura en obras de arte. En opinión de López-Aranguren, lo ideal es que en el futuro cada uno produzca lo que consuma, pero recuerda que este «deseo» tiene que apoyarse en leyes que faciliten la autogestión y en inversiones que vayan dirigidas a fomentar que la economía cierre el círculo productivo.