La «foto de familia» del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez
La «foto de familia» del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez - EFE

La economía vuelve al ciclo idóneo para las reformas en plena convulsión política

La actividad está en una posición neutral, como en 1999, tras recuperar el terreno perdido de la crisis

MadridActualizado:

Tras el revival de los ochenta en forma de hombreras y electropop, las corrientes y la sociedad miran ya a los noventa como siguiente decenio a reivindicar. En este punto la economía está a la moda y ha avanzado tanto que ahora se encuentra en... 1999. Mientras la nostalgia aflora a través de la vigencia de iconos noventeros como las giras aniversario de Travis o Los Planetas y deja ver su cariz más dramático con regresos como el de Nsync, el Producto Interior Bruto ha regresado a una posición cíclica que, según expertos y organismos, lo aproximan a la que tenía en el periodo que va entre 1999 y 2002.

Prince ya lo predijo y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) señala en una presentación para la Comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados que la brecha de producción potencial justo ha recuperado el nivel que perdió durante la crisis, acercándose a un nivel cíclico parecido al del trienio de 1999-2002. Ello quiere decir que la economía ya produce todo lo que en principio podría de acuerdo a su capacidad, por lo que en buena parte lo que siga creciendo elevará su nivel de PIB posible.

«Si es cierto que la economía se está acercando a una posición cíclica neutral, pone de manifiesto que la actividad necesita reformas para elevar el PIB potencial y bajar su desempleo estructural. La economía se va acercado a tasas que están en movimiento», apunta el responsable de Análisis Macroeconómico de BBVA Research, Rafael Doménech. Ello alumbra que el actual es un momento propicio para las reformas que queda comprometido ante el repentino cambio de Gobierno y la minoría parlamentaria.

Cómo evitar otra crisis

Medidas para evitar desequilibrios futuros. Retrocedamos al pasado. En 1999, España recuperó el nivel de desempleo previo a la recesión de 1992 -acabó en el 15,2%- y el PIB potencial de entonces, para comenzar la expansión de la siguiente década, previa al estallido de la burbuja inmobiliaria que se produciría casi diez años después. Ahora demos un salto temporal a la actualidad. En 2018 la economía por un lado ha recobrado el nivel de PIB precrisis de 2008 y ha recortado su tasa de paro por debajo del nivel promedio desde 1980, el 16,7%. Sin embargo, el mercado laboral aún está lejos de llegar a las cotas que manejaba antes de la recesión: el paro entonces llegó hasta el 8%, la mitad que ahora, mientras que la masa salarial sigue un 1,7% por debajo.

«La evidencia indica que la relación vacantes/desempleo se situó a finales de 2017 cerca del promedio observado en el anterior ciclo expansivo entre 1994 y 2007, lo que sugiere que la economía española se estaría acercando a una situación cíclica neutral, en la que el PIB estaría cerca de su senda de crecimiento tendencial de largo plazo», recoge un informe que observa el ciclo económico elaborado por BBVA Research, Fedea y la Fundación Rafael del Pino.

Las empresas están en una mejor posición financiera que en 1999. Sin embargo, el paro no ha bajado al nivel precrisis

La Airef traza diferencias entre ambos momentos. Ahora el crecimiento parece más sostenible: las empresas y los hogares tienen una mejor posición de financiación. Si bien la tasa de ahorro es menor debido a la menor renta disponible de las familias: si el promedio entre 1999 y 2002 era del 6,8% del PIB, en las previsiones de 2017 a 2020 ascienden al 4,6%. Pese a ello, su capacidad de financiación es más holgada, ya que la inversión en vivienda se ha reducido: cuentan con un superávit del 1,3% del PIB, cinco décimas superior al de hace veinte años. También destaca el mantenimiento de la aportación positiva al crecimiento del sector exterior, lo que no ocurría a finales de los noventa.

Las empresas también tienen más capacidad de financiación: un 1,3% del PIB frente al -3,5% de hace dos décadas, todo ello con mayor inversión y con excedentesmás amplios, lo que explica el aumento de la renta bruta. En los precios también se abren considerables brechas: entre 1999 y 2002 crecieron más de un 3% mientras que para el periodo 2017-2020 apenas superan el 1,5%.

Esta moderación en los precios alivia que los sueldos siguen sin crecer a pleno pulmón y registran una evolución contenida. «La naturaleza del ajuste en el mercado laboral parece haberse hecho más equilibrada, con mayor flexibilidad en salarios y horas trabajadas», reflexiona la Airef.

Los trabajadores llevan dos años perdiendo poder adquisitivo ante el reducido avance de la recuperación en la nómina. El bajo crecimiento de los salarios, que el año pasado repuntaron un 0,14%, tres veces menos que el 0,45% de aumento medio histórico desde 1992, se explica en parte por el limitado avance de la productividad. En España, los grandes repuntes del rendimiento se han dado por destrucción de empleo. Entre 2017 y 2020 apenas aumentará, según la Airef, un un 0,3%, mismo porcentaje que entre 1999 y 2002. El año pasado apenas creció un 0,2%.

Más productividad

Aquí es donde Doménech reclama reformas, en el mercado laboral para reducir la temporalidad y así reforzar la productividad, o mejorar la competencia para reducir los márgenes de precios que también lastran los salario, además de afianzar la consolidación fiscal para recortar la deuda pública y alejarla del 100% del PIB. «Mientras no haya déficit exterior y la inflación no se dispare, la expansión económica tendrá recorrido al alza», señala Doménech. Pero los escollos ya se perfilan en horizonte. El BCE detendrá este año sus compras de activos y subirá los tipos a partir de finales de 2019. Acontecimientos ante los que hay que preparar a la economía española para evitar recaídas o crisis futuras. El nuevo Gobierno acaba de llegar, pero los desafíos ya se agolpan sobre la mesa: realmente muchos de ellos llevan ahí desde 1999.