Economía

La disrupción tecnológica se cocina con pragmatismo

Los CEO de las grandes compañías españolas no renuncian a liderar el cambio, pero apuestan por crecer en mercados y sectores ya conocidos

La disrupción tecnológica se cocina con pragmatismo

Como si trataran de echar el lazo a un caballo asilvestrado que galopa desbocado, los CEO afrontan la arrolladora realidad de la disrupción, con su alforja de oportunidades y su zurrón repleto de incertidumbre, con vocación de liderazgo, pero también buscando asideros de certeza entre la vorágine de cambio. Ante un futuro sembrado de incógnitas, los líderes de las principales empresas del mundo hacen un ejercio de pragmatismo y reconocen que están dando prioridad a reforzar su posicionamiento actual. El 53% a nivel global y el 44% en España aseguran que prefieren incrementar el grado de penetración en los mercados en los que ya están establecidos, mientras que son menos los que consideran urgente la entrada en nuevos segmentos (32% en el mundo y 18% en España) o mercados (21% y 12%, respectivamente).

En la misma línea, nueve de cada diez CEO españoles aseguran que su estrategia de crecimiento en el próximo trienio partirá de escalar operaciones y procesos propios, según los datos del informe «Global CEO Outlook» 2017, elaborado entre más de 1.200 primeros directivos (50 españoles) de algunas de las empresas más grandes, influyentes y complejas del mundo.

Agentes activos

A pesar de un contexto que desborda inestabilidad, las compañías no renuncian a ser motores del cambio. Seis de cada diez consejeros delegados españoles afirman que su empresa está posicionándose activamente como agente disruptivo en su sector más que como actor pasivo, y el 70% considera que la revolución tecnológica es una oportunidad y no una amenaza. «Los directivos reconocen que están operando en un entorno de incertidumbre sin precendentes, pero ven también inmesas oportunidades para innovar en sus modelos de producción y de distribución, así como para crear nuevos productos», explica Ignacio Faus, consejero delegado de KMPG en España.

Solo uno de cada diez CEO creen que su compañía será una entidad totalmente distinta a tres años vista
Apostar por los mercados principales y referenciales no afecta a la voluntad de innovar. Si bien a 12 meses vista, la mayoría de los primeros directivos de las grandes compañías prevén mantener estable su inversión en innovación, en el horizonte de tres años la perspectiva cambia: más de la mitad (52%) planean grandes desembolsos. En definitiva, los CEO planean dar cancha a los movimientos disruptivos en sus mercados principales. Y solo tras consolidar las estretegias de cambio en territorio conocido, y estabilizado el climaeconómico global, buscarán oportunidades más allá de su core.

El informe deja también claro que, más que revolución, los consejeros delegados de las grandes empresa españolas esperan evolución. Solo uno de cada diez CEO cree posible que su empresa se transforme en una entidad completamente diferente en un plazo de tres años, un descenso significativo desde el 34% que hace un año señalaba esta opción.

Juan José Cano, socio responsable de Mercados de KPMG en España apunta que hoy en día innovar no implica necesariamente un giro total en la estructura de la empresa. «Tiene más que ver con la agilidad y la capacidad de adaptación para asumir nuevos retos y oportunidades. Las empresas son cada vez más pragmáticas y lo que están haciendo es crear plataformas que puedan ir transformándose de forma natural en función de las necesidades y de la urgencia», defiende.

«No tiene que hacerse todo a la vez», aconseja este experto, que señala que las grandes empresas españolas están testando los cambios más arriesgados en «áreas o subsectores específicos». La prudencia se impone porque los riesgos están ahí fuera. Y porque la competencia por transformar el mercado es feroz. El peligro está asumido: casi cuatro de cada diez CEO españoles prevén que la que la disrupción debilite o incluso acabe eliminando a al gunos de los líderes de su sector en los próximos tres años. «Las empresas no esperan que su base de clientes permanezca complaciente y satisfecha con los productos de siempre», asegura Guillermo Padilla, socio responsable de Management Consulting de KPMG España. «La novedad no es que las empresas tengan que innovar y adaptarse tecnológicamente, sino que tienen que hacerlo mucho más deprisa y con mayor efectividad que sus competidores», asegura. Avanzar en el incierto camino de la disrupción tecnológica no admite pasos en falso.

Buenas perspectivas

El «Global CEO Outlook» también sirve para sondear la opinión de los directivos sobre la salud económica global y de nuestro país. Y sus cifras hablan de optimismo. Los consejeros delegados se muestran confiados en el crecimiento de la economía nacional en los próximos 12 meses, más incluso que sus homólogos internacionales (un 82% frente al 79%). Este optimismo también se ve reflejado en su percepción de la evolución de la economía global, positiva para un 76% de los CEO en España, frente al 67% que lo piensa a nivel global. En la misma línea, el 36% de los consejeros delegados españoles prevé incrementar su plantilla este año y más de un 80% contratar a más personal en los próximos tres ejercicios. En concreto, el 30% de las empresas prevé aumentar menos de un 5% su plantilla este año y un 64% cree que se mantendrá igual. Para los próximos tres ejercicios, solo un 16% cree que se mantendrá igual, frente a un 60% que aumentará menos de un 5% y un 18% que estima que su plantilla se incrementará entre un 6% y un 10%.

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