Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE - REUTERS

Desmontando a Draghi: ¿veremos ya las próximas subidas de tipos?

El BCE llega a la reunión de junio con declaraciones previas entorno al fin del programa de compras y la normalizaciíon de la política monetaria

MadridActualizado:

Tras unos meses de transición ha llegado la reunión de junio del Banco Central Europeo (BCE), que los analistas han tachado de trascendental. Y, ha llegado envuelta en medio de declaraciones acerca de la finalización del QE, prevista para junio, especialmente por parte de los halcones del organismo, que han señalado que la debilidad que mostraban los datos económicos europeos son más bien coyunturales.

BofAML se enfrentan a un dilema. Por un lado, ellos esperaban «un retraso en las decisiones de política del BCE hasta julio, pero no podemos ignorar el discurso de Praet» que podría adelantar el final del QE. Para los expertos del banco americano de inversión, el QE se reduciría a partir de septiembre hasta diciembre de este año, cuando se diese por finalizado. La primera subida de tipos se podría producir en septiembre de 2019, aunque el mercado está yendo demasiado lejos.

Pero no hay que añadir que se cierne cierta incertidumbre sobre la economía europea como consecuencia del empuje proteccionsita de Estados Unidos. Por este motivo, los expertos piensan que «el BCE querría esperar hasta la reunión del 26 de julio antes de anunciar el final de las compras QE en diciembre de 2018», pero el discurso de Praet no puede ser ignorado. Al afirmar explícitamente que el Consejo «evaluará la próxima semana» cuánto progreso se ha logrado al cumplir el objetivo del banco central de saber si está justificado un «relajamiento gradual» de las compras netas, indica la voluntad del BCE de «revisar» el parche actual.

Otro hecho a tener en cuenta es que Praet hizo una evaluación generalmente positiva de los 3 criterios que había establecido para evaluar el «progreso». Esto es muy significativo viniendo de un miembro de la junta que siempre se sentó decisivamente en el extremo del espectro y cuyas opiniones nunca se han encontrado en desacuerdo con las de Draghi. Pero esto no debería ser una sorpresa, el BCE tiene que ser coherente si QE finaliza este año y, por lo tanto, tiene que enviar un mensaje reafirmante sobre esos tres criterios.

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