Abengoa ha presentado oficialmente esta semana el preconcurso de acreedores
Abengoa ha presentado oficialmente esta semana el preconcurso de acreedores - REUTERS

¿A qué se debe la crisis de Abengoa?

En los últimos diez años su pasivo se ha multiplicado prácticamente por diez hasta los 27.300 millones de euros

MadridActualizado:

Como gran parte de las empresas españolas, la sevillana Abengoa basó su crecimiento en la gran disponibilidad de crédito. En los últimos diez años su pasivo se ha multiplicado prácticamente por diez hasta los 27.300 millones de euros. Los problemas surgieron hace aproximadamente un año cuando la empresa comenzó a evidenciar problemas de generación de liquidez para «afrontar sus pagos y generar valor», explica Rodrigo García, analista de XTB.

¿Cuándo comenzaron las primeras dudas?

En noviembre de 2014 Abengoa realiza movimientos que generan incertidumbre. Tras anunciar que iba a facturar menos de lo previsto en 2014 recibe un informe negativo de Fitch, que advierte de que su nivel de endeudamiento es mayor que el reconocido. La entidad concentraba sus críticas en el capítulo de la «deuda sin recurso en proceso», destinada a financiar determinados proyectos y que a diferencia de la «deuda corporativa», según la agencia, no contaba con respaldo de la compañía. Días después Abengoa trata de calmar a los mercados reformulando sus estados contables e incrementando sus objetivos de «deuda sin recurso en proceso». El precio de las acciones se estabiliza.

¿A qué se debe el último desplome de las acciones?

El 3 de agosto la compañía anuncia una ampliación de capital de 650 millones de euros que despierta, de nuevo, los temores sobre la situación real de liquidez de la compañía. La empresa energética había reconocido ya una rebaja en las expectativas de flujo de caja. La acogida del mercado fue muy fría, pese a que la mitad de lo recaudado en la ampliación, 300 millones, se iba a destinar a rebajar el endeudamiento.

¿Cuál era la solución «in extremis» que manejaban?

La ampliación de capital se iba a complementar con la entrada del grupo industrial vasco Gestamp como «caballero blanco» (socio amistoso que acude al rescate de una empresa). A través de Gonvarri, su filial financiera, el grupo de la familia Riberas se disponía a inyectar 350 millones de euros en dos ampliaciones de capital, que le iban a conceder el 28 % de los derechos de voto y cuatro asientos en el consejo de administración.

¿Qué causa la última estampida de los accionistas?

Gonvarri comunica en la tarde del pasado martes que se retira de las negociaciones con los acreedores para la entrada en Abengoa. La sociedad controlada por Gestamp había condicionado la operación a la obtención de una línea de crédito de 1.500 millones de euros para atender las necesidades financieras de Abengoa a medio y largo plazo. La banca extranjera acreedora impidió el acuerdo. Al día siguiente Abengoa reconoce su situación de insolvencia y pide el preconcurso de acreedores.