Los regalos de empresa pueden terminar suponiendo un problema legal
Los regalos de empresa pueden terminar suponiendo un problema legal - FOTOLIA

¿Cómo un regalo de empresa en Navidad puede acabar siendo un delito?

Muchas compañías realizan presentes a sus clientes o proveedores sin conocer el riesgo que tiene este tipo de práctica

MadridActualizado:

Fechas de cenas de empresa, de decoración en la oficina... y de regalos. La Navidad es un buen momento para acercar posiciones con los clientes o proveedores mediante gestos materiales. Desde la tradicional cesta hasta exóticos viajes, los regalos de empresa pueden ser de lo más variados. Pero, atención, no todos son legales.

Los regalos de empresa pueden situarse sobre la delgada línea entre el agradecimiento y la corrupción. En los últimos años, las reformas del Código Penal se habían acercado a este tipo de prácticas, pero no ha sido hasta la reforma publicada en el BOE durante el mes de julio de este 2015 cuando se ha especificado las limitaciones con las que cuentan este tipo de regalos.

En concreto, el Código Penal establece que su Sección 4.ª del Capítulo XI del Título XIII del Libro II pasará a denominarse «Delitos de corrupción en los negocios» y comprenderá los artículos 286 bis a 286 quarter. Es decir, por primera vez se reconoce el término «corrupción en los negocios» y se tipifica como delito grave.

¿Dónde está el límite legal entre regalo y soborno? La ley no especifica una cuantía exacta a partir de la cuál se incurre en una práctica ilegal. Todo depende del uso que se haga del regalo y, sobre todo, de cómo influya este en la decisión de la empresa. Es decir, si un proveedor condiciona a través un presente navideño un contrato empresarial, se está incurriendo en un delito.

Tanto el receptor del regalo como el que lo realiza pueden ser condenados a penas de cárcel

El acto del regalo debe ser desinteresado y así se recoge en el Código Civil. «El directivo, administrador, empleado o colaborador de una empresa mercantil o de una sociedad que, por sí o por persona interpuesta, reciba, solicite o acepte un beneficio o ventaja no justificados de cualquier naturaleza, para sí o para un tercero, como contraprestación para favorecer indebidamente a otro en la adquisición o venta de mercancías, o en la contratación de servicios o en las relaciones comerciales, será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación especial para el ejercicio de industria o comercio por tiempo de uno a seis años y multa del tanto al triple del valor del beneficio o ventaja».

Además, también será castigado con las mismas penas quién ofrezca «un beneficio o ventaja no justificados como prestación para que le favorezca indebidamente a él». Por tanto, queda especificado que tanto el receptor del regalo como el que lo realiza serán condenados con penas de cárcel si condicionan el presente a mejoras en la relación laboral entre empresa, cliente y/o proveedor.

No es necesario ser un directivo para ser condenado por este hecho, sino que tanto administradores como empleados o colaboradores pueden ser condenados si se prueban estos «favores». Desde el año 2015, la corrupción empresarial está totalmente presente en la legislación vigente. Habrá casos específicos, además, que se considerarán de especial gravedad, como que se pretenda influir en una competición deportiva, que el autor de los regalos interesados sea reincidente o que el beneficio que se pretende sea excesivamente elevado.

El papel de la empresa

Además de la ley, los regalos de empresa también pueden ser censurados... por la propia empresa. Determinadas compañías tienen una política muy estricta al respecto, precisamente para evitar que se produzcan regalos «comprometidos». Distintas empresas cuentan con limitaciones expresas a este tipo de conductas.

Una de ellas establece que este tipo de regalos tenía que tener un coste máximo, a partir del cuál ya no se puede recibir por parte de los empleados de la empresa. El límite ronda los 150 euros, aunque en ciertas compañías, tanto nacionales como internacionales, este tope puede ser menor. Cenas lujosas, viajes al extranjero, servicios, cortesías e incluso dinero son regalos que pueden afectar a la reputación de las compañías, por lo que muchas penalizan a los empleados que supeditan su «lealtad» a este tipo de reclamos.

Para acertar y evitar conflictos, la sencillez y la austeridad suele ser la fórmula más exitosa. De esta forma proveedores y clientes son conscientes de su aportación y se evita entrar en polémicas o condicionar próximas relaciones comerciales. Es importante pensar dos veces antes de realizar un regalo, aunque sea a un amigo y en Navidad.