Vídeo: Cañete sobre Garoña: «Los países son soberanos» - Europa Press

El cierre de las nucleares en España dispararía un 25% el recibo de la luz

El devenir de Garoña vuelve a encender el debate sobre el futuro de estas plantas

MADRIDActualizado:

El reciente dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que faculta a Endesa e Iberdrola a que reabran la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), parada desde finales de 2012, ha vuelto a reabrir el debate sobre la utilización de la energía nuclear para generar electricidad.

Partidos de la oposición y ecologistas han aprovechado el momento para volver a exigir el cierre definitivo no solo de esa planta, sino del resto de los siete reactores que funcionan en nuestro país. «¿Estamos locos?», se preguntó hace unos meses el entonces secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, —hermano gemelo del actual ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal— cuando el PSOE presentó una propuesta para que las centrales fueran cerrando al cumplir 40 años de vida.

Si este plan saliera adelante algún día, algo que no se puede descartar dada la actual composición del Parlamento, eso supondría que dentro de tan solo seis años empezarían a cerrarse las plantas, ya que todas empezaron a funcionar entre 1983 y 1988.

Una de las primeras consecuencias de ese posible parón nuclear a corto plazo, apoyado por Podemos y otros partidos, sería que el recibo de la luz se encarecería un 25% aproximadamente, según han apuntado desde el Gobierno del PP.

Hay que destacar que esta energía es una de las que más presionan a la baja los precios de la electricidad, ya que, junto con las renovables y la hidráulica, son las que primero se casan con la demanda prevista en el mercado mayorista porque sus costes son los más bajos de todas las tecnologías. En el lado opuesto están el carbón y el gas.

Renovables e hidráulica

Aquellas son más baratas porque, en el caso de las renovables y la hidráulica, las energías que utilizan son el sol, el viento y el agua, por lo que sus costes son mínimos. La electricidad generada con energía nuclear también es barata porque estas centrales se consideran prácticamente amortizadas después de más de 30 años de funcionamiento. Esto es así si solo se consideran los costes del combustible (uranio), porque otros expertos creen que habría que incluir en esos costes los residuos radioactivos, lo que encarecería la energía de estas plantas.

El Gobierno estima que la energía nuclear es indispensable para la seguridad del suministro eléctrico en nuestro país. Entre otros motivos, porque suele ocurrir que cuando se dispara la demanda durante las olas de calor y de frío no suelen funcionar ni los parques eólicos —por la falta de viento— ni las plantas fotovoltaicas —por la ausencia de sol—. Mientras, las centrales nucleares funcionan las 24 horas durante los 365 días del año. Cabe destacar que mientras la actividad de estas plantas alcanzó el 85% el año pasado, las centrales de ciclo combinado de gas apenas llegaron al 20%.

Lidera el mix de generación

La generación eléctrica con energía nuclear volvió a liderar el mix español en 2016, con el 22% del total a pesar de que su potencia instalada solo supone el 7,6% del parque de centrales que suman más de 100.000 MW.

El caso de Garoña, cuya reapertura es muy difícil que se produzca por cuestiones meramente económicas, no debería influir en la prolongación de la vida útil del resto del parque de reactores nucleares, tal y como desea el Gobierno y las empresas del sector. Y es que los propietarios de la central de Almaraz I (Cáceres) —Iberdrola 53%, Endesa 36% y Gas Natural Fenosa 11%— deben de presentar en mayo la solicitud para prorrogar otros diez años (alcanzaría los 50 años) la vida de esa planta.

En este caso parece que no habría problemas para conseguir otro informe favorable del CSN, pero en los últimos días, a raíz del tema de Garoña, el Gobierno portugués de izquierdas se ha apresurado a recordar que, según la legislación europea, cuando una central nuclear está a menos de 100 kilómetros de la frontera de otro país, éste puede presentar las alegaciones que considere oportunas. Por eso, ya ha dejado bien claro que cualquier decisión que se tome sobre Almaraz I, y el año que viene sobre su reactor gemelo Almaraz II, debe de contar con su aprobación. Portugal tiene un solo reactor, situado en el municipio de Loures, en los alrededores de Lisboa, que fue construido en 1961.

Los estados son soberanos

Sin embargo, el comisario europeo responsable de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, dijo ayer que todos los estados miembros de la UE «son soberanos para elegir su mix energético» y alargar la vida útil de sus centrales nucleares «siempre que tengan condiciones de seguridad».

A su llegada al Congreso para comparecer en la comisión mixta para la UE, Cañete subrayó que Garoña es «como cualquier otra central» y recordó el caso de Bélgica, que paralizó la actividad de sus centrales nucleares y luego decidió volver a tenerlas operativas. «Se notificaron los proyectos a la Comisión Europea y las analizamos en los términos justos», matizó.