En los próximos años, la agricultura entra en un terreno desconocido que combina riesgos y oportunidades
En los próximos años, la agricultura entra en un terreno desconocido que combina riesgos y oportunidades - ABC

Brexit, una cosecha de incertidumbre

El adiós británico y las tensiones en la UE obligan a redefinir la financiación y el modelo agrícola español

MadridActualizado:

Construir más Europa en un momento en el que potencias emergentes comienzan a eclipsar el Viejo Continente es un hecho que despierta muchos interrogantes. La importancia de la agricultura es enorme, con una población que rondará los 9.000 millones de personas en 2050. De aquí a ese año la humanidad se verá obligada a producir la misma cantidad de alimentos que en los últimos 10.000 años, asegura Silvia Cifre, directora de la división de Protección de Cultivos de BASF.

La salida del Reino Unido de la UE está generando gran incertidumbre para el futuro político y económico de la Unión, y con un horizonte de revisión del presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC) no muy lejano. Las partidas de defensa, seguridad o inmigración va a requerir mayor dotación presupuestaria. Esta premisa junto con la marcha británica va a obligar, según el director general de Producciones y Mercados Agrarios del Mapama, Fernando Miranda, a redefinir la estrategia en materia agrícola debido al más que probable reajuste presupuestario de la PAC. El propio comisario de agricultura de la UE, Phil Hogan, ya ha adelantado una reducción de 3.600 millones menos para el presupuesto agrícola a partir de 2020.

Oportunidad para España

El Brexit, sin embargo, podría representar una gran oportunidad para España de erigirse en una potencia agrícola. Nuestro país debe afrontar el reto del adiós del Reino Unido para jugar un papel fundamental dentro de Europa debido a su diversidad. Si bien nuestro país no es un gran productor de monocultivos como nuestros vecinos del norte, tiene otros de gran valor añadido. Los países del sur son líderes en frutas y hortalizas, aceite de oliva y cítricos, y nuestro país es referente. Somos líderes europeos en agricultura de conservación, y en conjunto producimos menos gases de efecto invernadero que otros socios comunitarios como Francia y Holanda, asegura Miranda, por lo que hay que aprovechar la oportunidad. A su juicio, nuestros productos deben aportar un valor añadido y para ello hay que seguir apostando por la innovación.

Más allá de lo que dure la negociación, es importante no romper lazos con el Reino Unido y negociar la futura relación posterior, ya que el país sajón es un gran mercado para los productos agrícolas españoles.

«El futuro de la agricultura está en la competitividad, tanto en mercados globales como locales»

Destaca Miranda que es imprescindible seguir trabajando en la internacionalización de nuestras exportaciones, situadas en 49.000 millones al año, de las que entre un 18 y un 20% corresponden a productos agrícolas. Se calcula que para 2027 España exportará por valor de 400.000 millones, por lo que estaríamos hablando de 80.000 millones.

Los retos, por tanto, que deben acometer agricultores y empresas pasan por diversificar cultivos, productos de alta calidad y una apuesta por mercados globales y locales. Su futuro está en la competitividad, destaca el economista agrario e investigador del CSICTomás García Azcárate, que cree que hay que acometer cuestiones organizativas como compartir costes, concentración en entidades de mayor tamaño, innovar, negociar, equilibrar la cadena alimentaria, y consolidar estrategias de colaboración dentro de la misma. En cuanto a la Administración, dice Azcárate, debe permitir y promover iniciativas y no entorpecer. Es clave también dotar de una política energética sensata de apoyo a las energías renovables.

Relevo generacional

Para la eurodiputada del Partido Popular Europeo Esther Herranz no hay que ponerse objetivos inalcanzables en el denominado «greening» (pago ligado al medio ambiente). Recuerda que este sector da empleo a 44 millones de personas en la UE y que en España es el segundo sector en importancia tras el turismo. Estima que es necesario acometer una relevo generacional, ya que solo el 6% de los agricultores tienen menos de 35 años. A su juicio, la PAC no debe ser una bolsa de jubilación, sino destinada a la innovación.

Respecto a las organizaciones agrarias, el presidente de Asaja, Pedro Barato, aboga por una agricultura sostenible, productiva y que se solucione el problema del riego. El secretario general de COAG, Miguel Blanco, apuesta por un mercado regulado y un modelo de agricultura sostenible y sin cofinanciación para el primer pilar. Javier Alejandre, de UPA, se muestra también contrario a una reducción de la PAC. «Queremos una PAC menos política y más agraria», así como reducir la brecha existente entre el mundo rural y el urbano.

Agustín Herrero de Cooperativas Agro-alimentarias (CCAE) insta a que el sector se prepare a ser más competitivo en el entorno actual y de dotar a la PAC con más integración y presupuesto.

Por su parte el director general de Aepla, Carlos Palomar, defiende que la agricultura necesita de la industria fitosanitaria y el uso o prohibición de estos productos debe hacerse bajo evidencias científicas y no políticas.