El gobernador del Banco de España, Luis María Linde - DE SAN BERNARDO

El Banco de España receta más ajustes y reducir la protección de los contratos fijos

El supervisor advierte en su último informe anual de que la incertidumbre electoral eleva las dudas sobre la ejecución futura de las reformas que necesita la economía nacional

MADRIDActualizado:

La economía española ha encarrilado la senda de la recuperación e incluso es ahora mismo la que más crece de los grandes países del Viejo Continente y la que más empleo genera. Sin embargo, el Banco de España llama a no caer en la autocomplacencia. El organismo dirigido por Luis María Linde advierte en su informe anual de 2015 de que el país aún tiene por delante grandes desafíos, y para ello receta al futuro gobierno más medidas. Entre otras, reducir la protección de los contratos fijos, nuevos ajustes de ingresos y gastos, mejorar la regulación de sectores como el eléctrico y liberalizar actividades los transportes y los servicios profesionales y buscar nuevas vías para financiar las pensiones.

«La economía española se caracterizó en 2015 por la intensificación del ritmo de recuperación iniciado a mediados de 2013, hasta alcanzar un crecimiento del PIB del 3,2%, que se trasladó también al mercado de trabajo, con la creación de más de medio millón de empleos en el conjunto del año. El dinamismo de nuestra economía, que se ha mantenido en los primeros meses de 2016, constituye un rasgo destacado de la evolución reciente de la Eurozona», valora el supervisor bancario, que achaca ese mayor dinamismo de la actividad económica al crecimiento del consumo de los hogares, la inversión empresarial y las exportaciones, así como la una menor restricción del gasto público en el último ejercicio.

Ahora bien, la economía nacional también ha contado con los vientos de cola fundamenteales de la actual política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y el bajo precio del petróleo. «Cabe esperar que, conforme el impulso procedente de estos factores se agote progresivamente, la economía española pase a crecer a tasas más moderadas», avisa el Banco de España, quien insiste en que eso exige al gobierno una agenda de política económica, es decir, de reformas. La institución identifica el elevado nivel de paro, los altos porcentajes de déficit y deuda pública, el volumen de deuda privada, la negativa posición deudora exterior del país y los mejorables índices de productividad de la economía como los grandes desequilibrios que España aún debe corregir.

Más flexibilidad laboral

Por ejemplo, en cuanto al nivel de desempleo, que califica de «socialmente inaceptable», el supervisor bancario plantea un marco laboral con mayor flexibilidad y que facilite la adecuación de los salarios a las condiciones específicas de cada empresa. O lo que es lo mismo, que los salarios suban o bajen en función de las necesidades de la compañía, no de un convenio sectorial. Además, y para reducir el excesivo recurso a la contratación temporal, insta a «potenciar el atractivo de la contratación indefinida, evitando que su excesiva protección siga incentivando la temporalidad» y «desincentivando la creación de puestos de trabajo estables».

«La persistencia de una tasa de desempleo tan alta es uno de los factores principales a la hora de explicar el incremento de la desigualdad de la renta en España», añade el organismo, que vuelve a valorar los efectos positivos que ha tenido la moderación salarial en la recuperación del mercado de trabajo y de la economía en general.

Más impuestos indirectos

Linde advierte por otro lado al gobierno del peligro de infravalorar el impacto económico de una deuda y un déficit públicos muy elevados, explicando que esto suele traducirse en mayores tipos de interés y, por tanto menos inversión privada y crecimiento, así como en una mayor vulnerabilidad por la dependencia financiera del exterior. Cabe recordar el España ha venido imcumpliendo los objetivos de déficit público, y en 2015 cerró con un desvío notable, en el 5,1% del PIB, y la deuda del conjunto de las Administraciones públicas se sitúa ya en el 100% del PIB.

«La magnitud de los ajustes pendientes para situar las finanzas públicas en una situación saneada es todavía significativa, lo que pone en evidencia la necesidad de definir una senda de consolidación de medio plazo en la que se detallen las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de los objetivos fiscales», exige el supervisor. Ahora bien, Linde insta a un ajuste fiscal que no ponga en peligro la recuperació económica. Su receta es una mayor eficiencia y control del gasto público y una reorientación de la política tributaria, otorgando mayor peso a los impuestos indirectos, como el IVA, y eliminando deducciones, bonificaciones y reducciones que minan la capacidad recaudatoria de algunos impuestos.

Otra de las exigencias habituales del gobernador del Banco de España es que el ejecutivo aplique con rigos la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que contempla sanciones a las administraciones derrochadores, incluida la intervención de autonomías y ayuntamientos, y los condicionantes de los mecanismo de liquidez como el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA).

El reto de las pensiones

El Banco de España lleva tiempo también alertando del problema que la evolución demográfica supone para la sostenibilidad del sistema de pensiones. Al respecto, el informe anual del organismo incide en la necesidad de incentivar el ahorro privado para completar la pensión pública y, en esta ocasión, plantea también que se analice la posible incorporación de otras fuentes de financiación al sistema —algunos partidos proponen crear un impuesto— y delimitar los conceptos que se financian a través de él.

Respecto al sistema de pensiones Linde ha aprovechado también el informe para dar un sutil toque de atención al gobierno por incumplir su compromiso de informar por carta a los ciudadanos de cuál será la pensión pública que reciban en el momento de jubilarse, para que sepan la cuantía y decidan si deben o quieren recurrir o no al ahorro privado para mantener su nivel de vida actual. «El nuevo sistema puede aumentar la incertidumbre sobre la evolución del nivel futuro de las pensiones, por lo que su instrumentación debe realizarse con la mayor transparencia posible, de acuerdo con los mecanismos que contempla la ley, con objeto de dotar a la población de la información necesaria sobre su pensión futura y permitir a los individuos tomar decisiones óptimas de ahorro durante su vida laboral para afrontar el período de jubilación», dice.

La incertidumbre política, un riesgo

Por último, el Banco de España llama a liberalizar el transporte y los servicios profesionales y a mejorar la regulación del sector eléctrico para elevar la productividad del país. «Estos sectores tienden también a presentar márgenes más elevados en España que en otros países desarrollados, que habrían tendido a aumentar a lo largo de la crisis», critica el supervisor.

El informe anual del Banco de España describe un escenario global lleno de focos de incertidumbre para el devenir económico. En el plano internacional habla de la desaceleración o recesión de las principales economías emergentes, conflictos geopolíticos, el exceso de oferta de petróelo y la baja rentabilidad de la banca. En cuanto a España apunta al reto de la consolidación fiscal y, además, al mapa político que salga de las elecciones generales del próximo 26 de junio. «Las incertidumbres ligadas al contexto político interno incrementan, a su vez, las dudas en torno al curso futuro de las políticas económicas y el desarrollo de las reformas necesarias para culminar los retos pendientes de la economía española y mejorar sus perspectivas de crecimiento futuro», avisa Linde.