El canciller de Austria, Christian Kern
El canciller de Austria, Christian Kern - AFP

Austria subvenciona los empleos para los nacionales y discrimina a los trabajadores extranjeros

El Gobierno austriaco ha aprobado una nueva normativa que otorga prioridad a los autriacos frente a potenciales inmigrantes, incluso los procedentes de otros países de la UE

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

De acuerdo a esta nueva normativa, el Gobierno subvencionará un 50% de los costes laborales no salariales a las empresas que contraten a trabajadores que cambien de empleo o que estén registrados como desempleados en Austria discriminando a los solicitantes de empleo extranjeros recién llegados. Los graduados en instituciones educativas austriacas y los trabajadores altamente cualificados con un permiso de trabajo especial también podrán ser contratados bajo los términos de la nueva normativa, que costará al Estado de Austria unos 2.000 millones de euros, según las primeras estimaciones. El gobierno espera ademán que contribuya a la creación de 160.000 nuevos empleos, dado el incentivo que supone para las empresas la reducción de los costes laborales.

La iniciativa del Gobierno supone una clara discriminación para el resto de trabajadores europeos, pero por su forma y podría incumplir con el principio de libre circulación de personas de la UE, por lo que podría contar con la oposición de la Comisión Europea. Pero este extremo no parece preocupar a l gobierno de Viena. “Esto no tiene nada hostil hacia los extranjeros, no me importa la partida de nacimiento, lo que quiero es resolver un problema al que nos estamos enfrentando en Austria”, ha declarado el canciller Christian Kern en su perfil de Facebook.

El problema al que se refiere es el paro y en la reforma consta como objetivo de la misma la lucha contra el desempleo en Austria, pero resulta paradójico puesto que la tasa de desempleo de Austria, según los criterios armonizados de la UE, se situó en el 5,7% el pasado mes de diciembre, por debajo de la media de la zona euro (9,6%). La tasa de paro entre los menores de 25 años ronda el 11%, y los sueldos medios alcanzan los 3.600 euros al mes. Con una tasa actual de paro del 4,5%, Austria es, de hecho, un país en situación de pleno empleo técnico.

La fortaleza del mercado laboral austriaco se debe, en parte, a su industria exportadora. Varias de sus empresas son líderes mundiales en ingeniería y alta tecnología. El país se ha beneficiado del tirón de las economías de Europa del Este y de Alemania y el Ministerio de Trabajo se emplea a fondo en aplicar la máxima de su política: "Flexibilidad, seguridad y formación", que considera la receta del éxito. La percepción social del empleo ha sufrido sin embargo una transformación durante los últimos dos años a raíz del paso por el país alpino de aproximadamente dos millones de refugiados.

El ministro austriaco de Exteriores, el conservador Sebastian Kurz, que en 2015 participó en las políticas de puertas abiertas, ha reconocido posteriormente que fue un error y ahora defiende modelos como la política migratoria de Donald Trump en EE.UU. “Cada presidente estadounidense ha tratado de regular la inmigración y cada país del mundo trata de dirigir la migración y no permitir que suceda de forma descontrolada”, justifica, “la experiencia de Austria, que tiene cientos de kilómetros de frontera con países excomunistas en el este y sureste de Europa, muestra que las mejores formas de protección son las patrullas clásicas de policía y ejército con ayudas técnicas con vallas, cámaras de vigilancia nocturna y aviones no tripulados”.

Pero además de las vallas y los drones, que ya estaban inventados, el gobierno austriaco aporta ahora una legislación discriminatoria que se suma a lo que se venía considerando la clave del éxito de su modelo laboral, un solo tipo de contrato, fijo e indefinido, con el que el despido es casi gratuito y con el que entre 2008 y 2012 el desempleo aumentó apenas en unas 36.000 personas, mientras que la población ocupada aumentó hasta un nivel récord de 3,5 millones de asalariados.

La nueva legislación es fruto de la reconciliación de la gran coalición de gobierno formada por los socialdemócratas del SPÖ y los conservadores del ÖVP, que acaba de superar una seria una crisis gracias a una reunión de último recurso, que ha durado cinco de días tensas negociaciones sobre un paquete de reformas al que pertenece esta subvención a las empresas que discriminen a los nuevos inmigrantes. El gobierno defiende que no se trata de una normativa xenófoba, puesto que respeta la igualdad de los extranjeros que ya están trabajando en Austria y que desfavorece solamente a los que en el futuro piensen establecerse en el país. En caso de quiebra de la gran coalición, saldría beneficiado el partido de extrema derecha FPÖ, cuyo candidato ha estado a punto de ganar las elecciones presidenciales, y que propone legislaciones mucho más restrictivas para los extranjeros en Austria.