El dolar se disparó y alcanzó su record histórico
El dolar se disparó y alcanzó su record histórico - EFE

Argentina vuelve a sentir el peso de la incertidumbre

El desplome del peso frente al dólar y la petición de ayuda al FMI resucita viejos fantasmas

MadridActualizado:

Argentina ha transitado diez días de máxima tensión en su economía. La imagen del gobierno de Mauricio Macri ha cambiado para el mundo fiananciero y su reacción frente a los movimientos internacionales recientes deja ver una clara fragilidad en su política monetaria. El presidente argentino ha anunciado el comienzo de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y su equipo económico ha viajado a Washington para pautar las condiciones del crédito. Tanto la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde; como el presidente Donald Trump y su par chino Xi Jinping, han expresado su apoyo a las medidas adoptadas por Argentina para controlar la crisis.

La moneda argentina ha sido sensible a los movimientos externos. EEUU subió sus tasas de interés, absorbió el dinero de los mercados emergentes, y el peso se ha depreciado 10% en pocos días. Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha intervenido con fuerza en el mercado de divisas para tener bajo control la cotización del dólar, el billete verde se ha disparado los primeros días de mayo superando los 23 pesos, lejos de los 18,65 con los que comenzó el cambio en 2018. La devaluación del peso ha sido acompañada por subidas de los tipos de interés de hasta el 40%, la tasa más alta del mundo.

A mediados de esta semana, funcionarios argentinos se han reunido con las autoridades del FMI y han solicitado al organismo un acuerdo para paliar la crisis financiera que ha llevado al dólar a un pico histórico. «Hasta que no logremos cerrar un acuerdo con el FMI, nos hemos comprometido a no hablar de cifras o de modalidades», ha declarado el ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne. Sin embargo, los especialistas adelantan que Argentina ha solicitado un préstamo «Stand by», que rondaría los 30.000 millones de dólares.

Por su parte, Lagarde ha mostrado un «firme respaldo a las reformas realizadas por la Argentina hasta la fecha» y ha declarado que el FMI está preparado para seguir respaldando los esfuerzos del gobierno argentino. El objetivo del gobierno es enviar una señal para recuperar la confianza de los mercados y cubrir las necesidades de financiamiento hasta el final del primer mandato de Mauricio Macri, en 2019.

Dujovne ha indicado que las negociaciones continuarán la semana próxima en Washington. Si bien el tiempo habitual de la negociación podría ser de hasta seis semanas, existe la posibilidad de acelerar los plazos debido a la delicada situación financiera que atraviesa el país. Mario Weitz, consultor del Banco Mundial y exconsejero delegado de Argentina en el FMI, indica a ABC que «el acuerdo es bueno para Argentina porque la financiación es la más barata del mercado». Pero señala que implica mayor austeridad. «Este movimiento refleja el fracaso del gradualismo y la necesidad de un ajuste riguroso del gasto», afirma.

Clima de incertidumbre

La prensa especializada mundial ha destacado la particular sacudida que esta situación ha provocado en la economía argentina y el duro revés que sufrió su moneda la primera semana de mayo. En Estados Unidos, la revista Forbes sugirió que «tal vez sea el momento de salir de Argentina», y la situación crítica del país latinoamericano también figuró entre las noticias principales de la página web del «Financial Times» de Londres, que destacaba el desplome del peso.

Un reciente informe de la experta en mercados emergentes de M&G Emerging Markets Bond, Claudia Calich, relata que «la marea comenzó a cambiar a final del año pasado cuando el BCRA cometió un error al elevar la meta de inflación para 2018, del 10% al 15%, y su consecuente recorte en las tasas de interés a principios de enero de este año». El estudio indica que este movimiento ha mellado la credibilidad del BCRA y afirma que ha hecho crecer la preocupación sobre si la política monetaria argentina se encuentra libre de la interferencia del gobierno.

En su escrito, la gestora del fondo M&G menciona también que «otro fallo fue el anuncio de un impuesto del 5% sobre las inversiones en letras del Tesoro argentino, que afectó tanto a locales como a extranjeros y provocó una reducción en las compras de letras del Tesoro argentino por parte de los inversionistas». Así, los datos de inflación más altos de lo esperado y un fortalecimiento del dólar estadounidense finalmente han generado grandes presiones sobre el peso argentino en una economía mucho más dependiente del exterior de lo que se pensaba.

El economista argentino afín al gobierno, Martín Tetaz, aseguró a este periódico que lo sucedido en estos últimos días no tiene absolutamente nada que ver con la crisis argentina de 2001. «Las diferencias son abismales. En este caso se trata de una crisis cambiaria, no de una crisis bancaria como en otros tiempos; en esta ocasión no hubo fuga de depósitos», señala. No obstante, el profesor universitario indica que a la salida de los inversores de los mercados emergentes por el alza de los tipos de interés en EEUU se suma un cúmulo de errores cometidos por parte del gobierno de Mauricio Macri que ha llevado al país a una situación delicada.

En la misma linea, el profesor de la escuela de negocios Esic, Mario Weitz, coincide en que la vulnerabilidad de la economía argentina es producto de «una mezcla entre la inconsistencia del programa económico del gobierno y la coyuntura internacional». El especialista asegura que el mercado ha entendido que Argentina no conseguirá la financiación que necesita en un contexto donde los gestores de fondos de inversión están poniendo el dinero en EEUU ahora que los tipos de interés están subiendo. «El dólar es mas atractivo que el riesgo argentino», añade.