Beneficio de las principales petroleras en el primer semestre del año
Beneficio de las principales petroleras en el primer semestre del año - abc

Las petroleras se aprietan el cinturón para sortear el bajo precio del crudo

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Malos tiempos para las compañías petroleras en todo el mundo que, según los datos del primer semestre, acumulan importantes caídas en sus beneficios por la brusca caída del precio del barril de petróleo tipo brent, que ha pasado de costar 115 dólares en junio del año pasado a apenas 50 estos días, rebaja que ha venido para quedarse, según el consenso de los expertos aunque podría haber un repunte y subir hasta los 55 dólares en 2016.

Las compañías han comenzado a reaccionar como marcaba el guión previsto: desinversiones de activos no estratégicos, recortes de producción, paralización de nuevos proyectos y, como no, reducción de empleo, del orden de 200.000 en todo el mundo en los últimos años. «Ahora toca decrecer», como aseguró de manera bastante gráfica Ben van Beurden, consejero delegado de la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell, en la presentación de los resultados del primer semestre del año, que alcanzaron los 11.411 millones de dólares, un 35% menos que durante el mismo periodo de 2014. Este caso es solo un ejemplo extrapolable al resto.

Dentro de este decrecimiento forzado, las compañías petroleras también se han lanzado a vender los activos no estratégicos o menos rentables para sanear las cuentas. Se trata en su mayoría de refinerías o activos en Venezuela, Alaska o Bolivia, entre otros países.

Causas y consecuencias

Las razones de la caída del precio del crudo se deben en parte al aumento de la producción de Estados Unidos, lo que ha reducido mucho sus importaciones y ha hecho que los productores de Arabia Saudí y Nigeria compitan ahora por vender su productos en Asia, concretamente en China, que también ha reducido su consumo como consecuencia de la ralentización de la actividad económica.

A lo anterior se añade que Canadá e Irak están aumentando sus producciones de crudo año tras año, lo que se traduce en definitiva en que aumenta la producción de petróleo a una velocidad muy superior a la que lo hace el consumo que, en el caso de los países europeos y países en desarrollo continúa débil. A ello se une el aumento de la eficacia de los coches en materia de consumo de combustible.

Así las cosas, las agencias de calificación crediticia fueron las primeras en dar la voz de alarma y, en su estilo, a base de bajadas de las notas. Standard & Poor’s confirmó hace unas semanas el rating «BBB-» de Repsol pero revisó a la baja su perspectiva, o lo que es lo mismo, piensa que podrái tener que rebajarle la nota a medio plazo.

Y esto a pesar de que en el caso de la petrolera española, según esta agencia de calificación, «en el primer semestre de 2015, y pese a la caída de los precios del petróleo, los resultados de refino y de marketing de la compañía compensaron sobradamente la caída del precio del crudo al representar el 70% del resultado bruto de explotación, lo que demuestra lo beneficioso del modelo integrado en el caso de las petroleras».

Expulsadas del Euro Stoxx

Sin embargo siempre hay quien ve la botella medio llena, como es el caso de la analista de Barclays Plc, Lydia Rainforth, que aseguraba en un reciente informe que el sector recuperará un poco los márgenes cuando empiece a repuntar la demanda de gasóleo para calefacción con la llegada del frío en Europa. Así, el mencionado estudio pronosticaba que los márgenes del sector en los países del noroeste de Europa, está ahora en el entorno de los 5,1 dólares por barril, que contrasta con la cifra en negativo del mismo periodo del año anterior, mientras que en los países del Mediterráneo es de alrededor de 6,8 dólares el barril.

Un buen termómetro de la situación es que tanto Repsol como la alemana RWE han sido expulsadas recientemente del Euro Stoxx 5o Index, el índice donde cotizan las compañías premium del Viejo Continente. Todo un aviso para navegantes. La razón oficial es que ambas energéticas tienen sus cotizaciones bursátiles en mínimos de años fruto de la caída del precio del crudo.

Wood Mackenzie, una de las consultoras globales más reputadas en el sector de la energía, aseguraba en un reciente informe que «los productores de petróleo han pospuesto inversiones por más de 250.000 millones de dólares durante los últimos 15 meses.

Así, la británica BP ha reducido su presupuesto de inversión para este año a poco más de 20.000 millones de dólares, que contrasta con los 23.000 que destinó a esta partida en 2014. En el caso de esta compañía concurren además factores especiales, como es el impacto negativo derivado de las indemnizaciones relacionadas con el vertido del Golfo de México provocado en 2010, que suman 11.087 millones de dólares. En la misma línea, Shell ha anunciado que recortará 6.500 empleos, que se suman a una reducción de inversión y de gasto prevista de 7.000 millones de euros.

Y, mientras tanto, los inversores de Bolsa han continuado premiando con compras de títulos de aquellas petroleras que anuncian recortes de gastos, lo que generalente incluye despidos, en sus planes estratégicos. Es el mercado, que tiene sus propias reglas y solo se rige por criterios de rentabilidad. Así, todas las petroleras subieron en Bolsa a principios de este mes, entre un 9 y un 11%, en el mejor comportamiento en muchos meses.

Otro de los analistas expertos en este sector, el fondo de inversión global Pimco, afirmaba hace unos días en un estudio que «un recorte de la producción de crudo puede ayudar a la recuperación de la cotización de las petroleras pero no hay que perder de vista que que los precios se mantendrán bajos durante un tiempo como consecuencia del exceso de stock que tenían las propias comopañías petroleras.

En este sentido el director ejecutivo de la Agencia Europea de la Energía, Fatih Birol, afirmó hace unos días que «recortar las inversiones en exploración y producción de crudo en un 20% este año reduciría e incluso eliminaría el actual excedente que tienen las compañías».

Pronóstico reservado

Y en medio de toda esta situación los expertos de Goldman Sachs lanzaron hace unas semanas su peor amenaza sobre el sector: el precio del barril puede caer hasta los 20 dólares debido a los mencionados stocks, que podrían estar en el mercado hasta finales de 2016. Cabe recordar en este sentido que las previsiones de Goldman sobre petróleo no son muy certeras, ya que hace unos años pronosticaron que el precio del barril alcanzaría los 200 dólares, cosa que no se ha producido hasta el momento.

Así las cosas, todo apunta a que uno de los actores principales en este sector, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), podría cambiar de estrategia e intervenir en el mercado recortando producción, como ha hecho en el pasado. La idea mantenida hasta ahora por la OPEP ha sido no intervenir de ninguna manera y dejar caer el precio con la intención de expulasr del mercado a los productores de gas esquisto de Estados Unidos, objetivo que le puede costar finalmente miles de millones al sector.