Economía

Cuatro detalles que esconde la letra pequeña de tu tarjeta de crédito

Antes de contratar una tarjeta de crédito, es esencial examinar cuál es su cuota de mantenimiento, recuerdan desde Kelisto

El gasto de los consumidores con plásticos de crédito fue de 295 euros al mes en 2014
El gasto de los consumidores con plásticos de crédito fue de 295 euros al mes en 2014 - abc
abc - Madrid - Actualizado: Guardado en: Economía

Las tarjetas de crédito se han convertido en el sistema de pago favorito de los consumidores españoles. En la última década, el número de tarjetas de crédito en circulación se ha disparado un 31% (al pasar de 33,35 millones a 43,64 millones), un dato que contrasta con el de las tarjetas de débito: desde 2005, este tipo de medios de pago se ha desplomado en un 23%, desde los 31,83 millones hasta los 24,61 millones, según datos del Banco de España.

Además, según datos de Mastercard, en 2014, el gasto de los consumidores con plásticos de crédito aumentó un 24,5% hasta llegar a los 295 euros al mes, un avance que prácticamente duplica al de las tarjetas de débito, cuyo gasto solo creció un 13,5%, hasta los 227 euros mensuales.

Los datos de Mastercard revelan, además, que la mayoría de los consumidores usa las tarjetas de crédito para abonar compras (un 81,4% del total) y que uno de cada cuatro poseedores de este tipo de medio de pago asegura aplazar sus pagos de forma reiterada o esporádicamente. Es decir, utiliza lo que se conoce como tarjetas revolving.

Ahora bien, pese a la afición generalizada por tirar de tarjeta de crédito, ¿sabemos realmente a qué nos atenemos cuando contratamos uno de estos productos? Para resolver todas tus dudas, en Kelisto han buceado en la letra pequeña de estos medios de pago para explicarte las cuatro cuestiones más importantes que deberías tener en cuenta.

1. En las promociones no se suele mencionar el interés

Las tarjetas de crédito suelen ofrecer dos formas de pago:

Pago total: este método permite aplazar el pago de todas las compras que se hayan abonado con tarjeta hasta los primeros días del mes siguiente y, normalmente, está exento del pago de intereses.

Pago aplazado o «revolving»: cuando se utiliza este sistema, el consumidor puede fraccionar la deuda que mantiene con la entidad emisora de la tarjeta a cambio del pago de unos intereses. Para abonar el dinero pendiente, se suelen ofrecer dos opciones: elegir una cuota fija que se pagará todos los meses, o bien, fijar un plazo determinado para reintegrar lo prestado, como sucedería con un préstamo personal.

La mayoría de las tarjetas de crédito ofrecen ambos sistemas de pago pero, en lo que muchas también coinciden es en no ofrecer información clara sobre el interés que habrá que abonar por elegir el sistema «revolving», al menos en su información promocional. Para conocerlo, es necesario bucear en su letra pequeña y echar cuentas.

Eso es lo que sucede, por ejemplo con la tarjeta Avantcard. En su información promocional no se ofrecen muchos datos más allá del porcentaje de devolución con el que bonifica a sus clientes, las modalidades de pago o la posibilidad de transferir dinero de la tarjeta a una cuenta corriente. En cambio, para descubrir el Tipo de Interés Nominal (TIN) y poder calcular la Tasa Anual Equivalente (TAE) hay que examinar su letra pequeña, donde se señala que el consumidor tendrá que abonar un 19,21% TIN por fraccionar pagos.

2. Cuidado con la forma de pago que se aplica por defecto

Pese a que la mayoría de las tarjetas de crédito dispone de dos formas de pago, muchas se emiten con la modalidad «revolving», salvo que el cliente diga lo contrario. Es decir, los gastos que se realicen se tendrán que liquidar en varios plazos (con los correspondientes intereses), en lugar de hacerse a comienzos del mes siguiente, un formato que normalmente no tiene ningún coste para el consumidor.

Eso sí, muchas tarjetas no ofrecen información sobre el formato de pago que se aplica por defecto en su información promocional, sino que habrá que buscar en su letra pequeña para consultar estos datos o, directamente, preguntarlo a la entidad, como ocurre con la Visa Open de Openbank, la Visa Clásica de Abanca o la Tarjeta Crédito Particulares de Bankia, entre otras muchas.

En cambio, hay algunas que sí facilitan esos datos. Es lo que sucede, por ejemplo, con la Tarjeta bancopopular-e. En la información promocional de su página web, la entidad informa de que este plástico se emite bajo la modalidad de aplazamiento de pago, con un TIN del 24%.

3. La cuota de la tarjeta no es gratuita para siempre

Antes de contratar una tarjeta de crédito, es esencial examinar cuál es su cuota de mantenimiento. En muchos casos, las entidades financieras disponen de plásticos que no cobran ningún cargo durante el primer ejercicio para atraer a nuevos clientes. Sin embargo, el 55% de estos productos empieza a cobrar comisiones a partir del segundo año, un cargo que suele estar especificado en su letra pequeña.

Entre las tarjetas que solo son gratuitas durante el primer año se encuentran, por ejemplo, la Visa Classic de La Caixa (cobra 43 euros a partir del segundo ejercicio) o la Visa Global Bonus de Banco Popular (35 euros).

En otros casos, como sucede con la Tarjeta Crédito Particulares de Bankia, librarse de esas comisiones dependerá del gasto que se haga a partir del segundo ejercicio: si se pagan más de 5.000 euros anuales a crédito, el cliente no tendría que pagar el cargo de 34 euros que aplica la entidad y si se abonan 3.500 euros, solo tendría que pagar la mitad.

4. Los descuentos tienen condiciones

Algunas tarjetas de crédito devuelven un porcentaje de las compras que realice el consumidor. Eso sí, siempre que se abonen de forma aplazada, una condición que suele estar especificada en las promociones de estos plásticos, como ocurre con la Visa Oro de Obsidiana (5%) o con la tarjeta Avantcard (1%).

Sin embargo, estas devoluciones pueden tener una serie de limitaciones o condicionantes que habrá que buscar en la letra pequeña de muchos plásticos:

La devolución puede tener un tope máximo: Por ejemplo, la Visa Familia db de Deutsche Bank devuelve un 3% de todas las compras que realicen en grandes superficies, comercio textil y farmacias, de forma indefinida. Sin embargo, la promoción tiene un límite: en su letra pequeña, la entidad de origen alemán especifica que, como máximo, el reintegro podrá alcanzar los 500 euros al mes.

La devolución es mayor si las compras se pagan a plazos: La Visa BP, por ejemplo, devuelve “hasta un 8%” en carburantes de sus estaciones de servicio, según consta en su información promocional. Ahora bien, la cantidad a reintegrar varía en función del sistema de pago que se use. Si el repostaje se abona en formato aplazado sí se conseguiría ese 8%, pero si se elige el “pago a fin de mes” la devolución se quedaría en un 5%.

El reintegro varía a lo largo del tiempo: Los descuentos o devoluciones de algunas tarjetas varían con el paso de los años. Eso es lo que sucede con la Visa Obsidiana. Durante el primer ejercicio reintegra un 5% de las compras aplazadas pero, a partir del segundo, se limita este beneficio al 3%.

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