Economía

Digital Origin: la conversión de los micro préstamos al mundo digital

Marta Plana, fundadora de la compañía reclama una mayor regulación para este tipo de servicios

Marta Plana, durante su intervención en el XXIX Congreso de Telecomunnicaciones
Marta Plana, durante su intervención en el XXIX Congreso de Telecomunnicaciones - JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE
g.ginéss - Santander - Actualizado: Guardado en: Economía

¿Qué hacen un sueco, un francés y una española en Londres? No es un chiste malo, sino el origen de una particular start-up con base en España. Una servilleta sirvió para redactar los primeros estatutos de la ompañía, creada para ofrecer pequeños préstamos de forma online. Digital Origin fue el nombre escogido para una empresa que hoy, cuatro años después de su puesta en marcha, factura diez millones de euros al año.

El producto estrella de la plataforma es «QuéBueno», un servicio de micro préstamos para sus usuarios, los cuales tienen la opción de seleccionar cantidades comprendidas entre los 250 y los 600 euros. A través de diez preguntas genéricas, un algoritmo desarrollado por la compañía determina si la persona puede afrontar la devolución del préstamo. El funcionamiento parece sencillo para el cliente, pero es el resultado de un gran esfuerzo en programación, ya que el robot es capaz de determinar parámetros como el tiempo de las respuestas o si el solicitante del préstamo corrige las respuestas ofrecidas antes de enviarlas. De hecho, un 70% de las solicitudes son rechazadas.

Marta Plana es cofundadora de la herramienta. Asegura que en un mundo donde las finanzas tecnológicas (fintech) están cada vez más desarrolladas, «ser digitales desde un principio» ha sido una ventaja para Digital Origin. Lo cierto es que en los últimos años el crecimiento de la start-up ha sido exponencial. De hecho, hace un par de años vendieron un 30% a un fondo de inversión holandés, Prime Ventures. Además, el Banco de España les reconoció hace un año como entidad de pago, lo que les llevó a abrir oficinas en Barcelona y Madrid. Actualmente cuentan con unos sesenta trabajadores.

«Tenemos el añadido de que el interés no se acumula al año siguiente y contamos con el código de buenas prácticas inglés en finanzas», afirma Plana. Los usuarios que no devuelven sus deudas son incluidos en una lista de morosos, lo que según la fundadora de la empresa, «provoca que acaben pagando al año siguiente».

Digital Origin ha lanzado en los últimos meses un segundo servicio, que permite una forma de pago sin usar tarjetas físicas. Buscan colaboraciones con distintos comercios y pretenden apostar fuerte en este ámbito.

La compañía, que ha organizado eventos donde colabora con entidades tradicionales, estuvo en el último Encuentro sobre Telecomunicaciones de Santander, celebrado esta semana. En una conferencia donde la mayoría de actores pidió más regulación para las compañías de internet, Marta Plana defendió lo mismo.

La relación con la banca

«Somos transparentes. Cuando existe una deseventaja competitiva debe haber una regulación», asegura Plana. Desde la compañía se aboga por «tener las mismas reglas del juego» que las entidades financieras físicas, ya que hay un buen número de compañías digitales «que no deberían operar».

La relación entre Digital Origin y las grandes entidades es particular. Marta Plana asegura que alguno de estos agentes ha intentado comprar la start-up, pero la respuesta hasta el momento ha sido siempre negativa. «Nos ven como una amenaza, pero la realidad es que queremos crecer con ellos», afirma la fundadora de la plataforma.

La innovación es cada vez más visible en la industria bancaria. La inversión en servicios fintech se triplicó el año pasado y alcanzó los 12.000 millones de euros, según avanzó Marta Plana en su intervención en Santander. En un sector en auge, distintas compañías como Digital Origin buscan «alzar la mano» y reclamar más regulación.

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