El veto de la Unión Europea a la soja transgénica colapsaría la ganadería

Actualizado:

La última propuesta de la Comisión Europea sobre la posibilidad que los Estados miembros decidan libremente prohibir o restringir en su territorio productos genéticamente modificados ha hecho saltar las alarmas en todo el sector ganadero, y España, como uno de los principales productores, sería uno de los más perjudicados. Nuestro país es el segundo productor comunitario de carne y exporta a la UE por valor de 6.265 millones de euros. La ganadería (producción e industria) supone un 1,5% del PIB de España.

Toda la UE, incluida España, es deficitaria en cultivos de proteína vegetal, especialmente la soja. La producción mundial de este cultivo en 2014 (datos provisionales) estaría en torno a los 320 millones de toneladas, mientras que la cantidad obtenida de soja en la UE rondaría los 1,34 millones, de las que 3.000 toneladas se cultivarían en nuestro país, es decir, el 0,22% de la UE y el 0,0009% a nivel mundial. La Unión Europea importó entre 2009 y 2011 más de 14,6 millones de toneladas de habas de soja -el 16% de la producción mundial-, y que los principales países cultivadores como EE.UU., Argentina, Brasil, China o India no diferencian entre producciones convencionales o modificadas genéticamente (MG), porque casi la totalidad es ya transgénica. Por tanto, el panorama que se le presenta a los ganaderos españoles y europeos es muy negro si finalmente se restringen o prohíben estas importaciones.

No hay otro cultivo viable

Según un estudio elaborado por Francisco J. Areal, doctor de la universidad de Reading, en el Reino Unido, el mero intento de sustitución de las importaciones de soja modificada genéticamente supondría una «falta de abastecimiento de esta materia prima para la industria de fabricación de piensos», lo que provocaría un aumento en los precios a corto plazo de las habas de soja y de la harina de soja de un 291% y un 301%, respectivamente.

Areal afirma asimismo, que es inviable sustituir la soja por otros cultivos energéticos como habas, guisantes, altramuces o girasol, debido a la enorme cantidad de tierras de cultivo que se necesitarían para cubrir esta demanda. Como ejemplo señala que sustituir la soja por altramuces obligaría a cultivar 16 millones de hectáreas, es decir, prácticamente toda la superficie agrícola española. El intento de sustitución de la soja transgénica por convencional dispararía los costes de los ingredientes de producción de piensos para vacuno, cerdo y aves en un 49%, 54% y 85%, respectivamente.

La carne subirá hasta un 8%

El precio de los piensos subiría un 11,3% y el impacto final en el coste de producción de vacuno sería del 4,6%, del 7,1% para los huevos, del 8% para la carne de ave y del 8,1% para la de cerdo, lo que pondría en serio riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. Solo en España existen 28.762 empresas, las cuales facturaron 88.673 millones y emplearon a 439.760 personas en 2013.

El estudio pone asimismo de manifiesto que durante el periodo 2000-2014 la importación de soja modificada genéticamente respecto a la convencional ha supuesto un ahorro de 55.000 millones de euros.

La industria de piensos también estaría seriamente amenazada. El presidente de la sección de alimentos, piensos y medio ambiente de Coceral (la asociación europea que representa el comercio de cereales, arroz, piensos, semillas oleaginosas, aceite de oliva, aceites y grasas ), Jean-Michel Aspar, asegura su organización representa a 2.500 empresas y 26 asociaciones de 18 países, 16 de ellos de la UE, junto con Suiza y Serbia. Productores e industria son actualmente muy competitivos.

Otros sectores afectados

Esta medida afectaría a su vez a transportistas y almacenistas. Actualmente, los barcos mezclan en sus bodegas indistintamente cargamentos de materias primas agrícolas OGM o convencionales. Con los silos pasa lo mismo. Si se lleva a cabo la prohibición habrá que separar los cargamentos para evitar contaminaciones cruzadas, con el sobrecoste que ello supondría.

Finalmente, se produciría un etiquetado múltiple que acabará confundiendo al consumidor. Aspar afirma que se va a romper la idea de mercado único, «lo que a la larga sería el final de la Unión Europea».

El director gerente de la Asociación Española de Comercio Exterior de Cereales y Productos Análogos (Aecec), Diego Pazos, cree que la producción de cereal en España es insuficiente, con un déficit medio de 11,5 millones de toneladas que se cubren vía exportaciones. En el caso de harinas proteicas, la carencia es de 5 millones de toneladas. Por ello se sustituye por habas y harina de soja. Afirma que no hay alternativa para la soja y no se puede sustituir por soja convencional.

Por su parte, Pedro Gallardo, de Asaja, cree que el agricultor europeo está en desventaja con los de otras zonas del mundo y es partidario de que se permita cultivar cualquier tipo de agricultura: ecológica, tradicional o biotecnológica. Respecto a estos últimos cultivos, «si podemos importarlos, deberíamos poder producirlos», señaló.

Critican el nulo rigor científico de la decisión de Bruselas