El billete de 100.000.000.000.0000 dólares
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El dólar zimbabuense se despide entre ceros

El Banco Central del país africano comienza a retirar de la circulación su moneda nacional y establece una tasa de cambio de 35 mil billones por cada dólar estadounidense

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La satrapía de Robert Mugabe comienza a cuadrar sus cuentas. Al menos, las financieras. El Banco Central de Zimbabue ha iniciado la retirada de la circulación de su moneda nacional, el dólar zimbabuense, como medida para regularizar su economía.

El proceso de desmonetización arrancará el próximo lunes y se prolongará hasta el 30 de septiembre de este año. En este periodo, todo aquel que disponga de una cuenta en dólares de Zimbabue podrá acercarse a su entidad bancaria, a buen seguro, armado de una calculadora.

Las cifras, más que mareantes: Para saldos inferiores a 175 mil billones se establece una tarifa plana de cinco dólares estadounidenses. De igual forma, para cifras superiores se aplicará un tipo de cambio estable de un dólar estadounidense por cada 35 mil billones de dólares zimbabuenses.

Aunque la medida no acaba aquí. Para aquellos que decidieron guardar sus ahorros debajo del colchón y no en un banco al uso, el cambio es diferente: Si el billete es de una serie correspondiente a 2008, el cliente necesitará 250 billones por cada dólar. Si es de 2009, requerirá solo 250 dólares zimbabuenses para el mismo efectivo (la diferencia es debido al ajuste que se produjo ese año, tras la hiperinflación que sacudió el país africano).

Pero si la propuesta fiscal de Zimbabue resulta sorprendente. Otros países, por el contrario, apelan a proteger su economía frente a «invasiones». Recientemente, el Banco Central de Nigeria condenaba el creciente uso de «monedas extranjeras en la economía nacional como medio de pago de bienes y servicios». De igual modo, advertía que cualquier persona que «contravenga esta disposición es culpable de un delito y será responsable en caso de condena a una multa prescrita o seis meses de prisión». Y en este país, la sangría es clara (la caída del precio del petróleo ha contribuido a una abrupta depreciación de la moneda, ya que el crudo representa más de un 70% de los ingresos del Gobierno).

El caso de Somalia

Mientras, entre todo este caos financiero, también hay motivos para el optimismo. Curiosamente, la mejor actuación de una divisa africana en 2014 fue la protagonizada por el chelín somalí, al ganar más del 55 por ciento frente al dólar. No obstante, su éxito se debe más a las acuciantes remesas enviadas por la diáspora, que a la propio estabilidad de la moneda en sí.

En la actualidad, se estima que el 40% de los somalíes dependen del dinero enviado por sus familias desde el extranjero. No en vano, los 1.200 millones de dólares que cada año llegan al país africano desde la diáspora constituyen un número superior al dinero entregado por la ayuda humanitaria internacional.