Christine Schorn en el interior de la «Ropateca»
Christine Schorn en el interior de la «Ropateca» - efe
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Nace la primera «ropateca» en España: préstamo de prendas y bolsos por 15 euros al mes

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Dos hermanas alemanas residentes en Barcelona, Christine y Maria Schorn, han creado un proyecto pionero en España, inspirado en empresas «online» y del norte de Europa. «Ropateca» funciona como una biblioteca. Pero, en lugar de libros, presta ropa y bolsos a los socios, que deben abonar una cuota mensual de 15 euros que les permite disfrutar de hasta tres prendas a la vez.

De momento, esta firma dispone de 400 prendas. Christine subrayó a la agencia Efe que la Ropateca se inauguró en diciembre y que de momento funciona bien, porque «cada mes crece el número de personas que se apuntan a esta fórmula para vestir a la moda y variar de ropa sin necesidad de tener que comprarla».

Esta emprendedora asegura que aunque a la gente le cuesta acostumbrarse a este tipo de negocio y compartir ropa «esta fórmula tiene mucho futuro, primero por la crisis y luego porque está de moda compartirlo todo y ésta es una tendencia que acabará cuajando».

Schorn explica que la intención de las hermanas era montar algo que no supusiera mucha inversión y sabían por una amiga que en Hamburgo (Alemania) había una tienda de préstamo de ropa por internet que funcionaba muy bien. «Pensamos que podíamos hacer lo mismo pero en una tienda de verdad, en la que las mujeres pudieran probarse la ropa y tocarla, y alquilamos un local de 50 metros cuadrados en el Raval para empezar».

El negocio empezó con su propia ropa y con la de familiares y amigos, pero ahora tienen también prendas donadas por las socias, aunque reconoce que «nos gustaría poder colaborar con diseñadores que producen bajo condiciones justas y de una manera sostenible para servir de plataforma a sus creaciones y ampliar la oferta a las socias».

Descartan comenzar el préstamo de ropa para hombre, ya que creen que esta fórmula funciona mejor con las chicas «porque tienen más opciones para vestirse que los chicos».

Para ser socio hay que cumplimentar un formulario con unos datos básicos y firmar unas condiciones de uso que implican tratar la ropa como si fuera propia «porque en realidad -puntualiza Christine- es de todas y se tiene que cuidar, y que en el caso de que pase algo grave se tiene que pagar, aunque de momento esto no ha pasado nunca».

A las socias se les permite llevarse prendas las veces que quieran, pero nunca más de tres a la vez, y tienen que devolverlas en el plazo de un mes, y si se pasan de este tiempo tienen que pagar otros 15 euros de multa. Además, toda la ropa que se puede lavar en casa se tiene que devolver limpia, pero si alguna persona no la quiere lavar, la misma tienda lo hace por otros 20 euros al mes. De la que se tiene que llevar a la tintorería, ellas mismas se ocupan.