Dinamarca lleva varios años cercando el efectivo
Dinamarca lleva varios años cercando el efectivo - abc

El dinero en efectivo, en peligro de extinción

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En un siglo en el que se pueden fabricar coches mediante impresoras 3D, acceder a discografías y bibliotecas a un clic de distancia y en el que cualquier bien es susceptible de transmitirse en bits, el dinero en efectivo parece ser el siguiente árbol caído de un tiempo que ha dejado de palparse. La primera señal proviene de Copenhague: Dinamarca podría convertirse en un país sin monedas ni billetes. El Gobierno ha anunciado su intención de ofrecer a gasolineras, tiendas de ropa y restaurantes la opción de no aceptar más pagos en efectivo a partir de 2016.

Dinamarca lleva varios años cercando el efectivo. El Banco Central del país ya abandonó la producción de monedas y billetes. En otros países escandinavos como Suecia los monederos cada vez son menos frecuentes y también han estudiado suprimir el dinero físico. El pago en efectivo apenas supone un 25% de las operaciones en Dinamarca, según el Consejo de Pagos del país, y las transacciones con móvil están generalizadas.

Pagar en efectivo sale caro. «El objetivo es eliminar los considerables costes administrativos y financieros que implica el manejo del dinero físico», justificó la propuesta el Ejecutivo danés. Un estudio de la consultora McKinsey señala que entre 2007 y 2012 el coste del dinero físico en la UE fue del 0,45% del PIB, unos 306 euros por familia. La producción y distribución de billetes, los gastos de gestión de bancos y establecimientos así como la economía sumergida que el efectivo favorece, al ser más difícil de rastrear, provocan que los medios electrónicos sean más eficientes. La economía sumergida danesa representa un 13% del PIB, de acuerdo al informe anual de Friedrich Schneider, profesor del departamento de Economía de la Universidad de Linz (Austria) y autor de referencia en la materia.

Lucha contra el fraude

En España las transacciones con dinero físico suponen un 46% del total, según un estudio de Mastercard. El peso del dinero en negro asciende al 19% de la economía nacional. A pesar de ello, nuestro país también parece haber comenzado a poner coto a la calderilla y al papel moneda. El principal cambio es cultural. Los pagos con tarjeta en tiendas sumaron el año pasado 105.854 millones, máximo histórico. Una cifra que se acerca al dinero retirado en cajeros, 111.404 millones.

«Aunque el 85% de las transacciones en el mundo se realizan con dinero en efectivo, poco a poco se está invirtiendo esta tendencia», señala Ovidio Egido, director general de Mastercard España. La lucha contra la evasión fiscal es una de las razones detrás de esta potenciación de los medios electrónicos. Una de las medidas que introdujo la ley antifraude de 2012 en España fue limitar pagos en efectivo introduciendo un límite de 2.500 euros. «En Dinamarca han empezado a retirar efectivo en sectores donde el pago en dinero físico está más generalizado pero el gasto no suele ser muy grande», apunta Fran Vázquez, secretario de la Organización de Inspectores de Hacienda. El colectivo pide favorezcer el pago con medios electrónicos con deducciones de los gastos realizados y obligar a todas las tiendas a aceptar pagos con tarjeta superiores a diez euros, demanda electoral de UPyD y Ciudadanos.

Una de las ventajas de los pagos por móvil o con monedas digitales son los menores costes a intermediarios. La comisión media por sacar de cajero, según el Banco de España, se acerca al 1,7%. Para las tarjetas de crédito de cara, el Gobierno limitó el año pasado las comisiones que cobran los bancos a los comercios a un máximo del 0,3%. «Las comisiones por los pagos electrónicos son más bajas que los costes por manejo, gestión y custodia del dinero en efectivo. España, con cerca de 120 transacciones electrónicas per cápita sigue estando algo por debajo de la media de la UE (en torno a 180 transacciones) y aún mueve mucho efectivo», describe Carmen Alonso, directora general de Visa Europe en España.