La compañía operó este Primero de Mayo 118 de los 156 vuelos que había programado
La compañía operó este Primero de Mayo 118 de los 156 vuelos que había programado - reuters

La aerolínea portuguesa TAP opera el 75% de sus vuelos pese a la huelga de pilotos

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El pulso al Gobierno no se arredra y los pilotos de TAP ponen en jaque a Passos Coelho con la huelga de 10 días que ha arranca este 1 de mayo para protestar por su inminente privatización. El sindicato acusa de «chantaje» al Ejecutivo, mientras que éste considera que la venta aparece como la «única solución» en el horizonte, dadas las fuertes pérdidas de la firma. Los paros solo han conseguido que la aerolínea tuviese que cancelar el 25% de los vuelos programados para este día, de forma que puedo operar 118 de los 156 pasajes previstos. Hasta los sindicatos convocados han reconocido el limitado seguimiento de la protesta y confían en que aumente a partir de este domingo.

Los planes institucionales pasan por desprenderse ahora del 66% de las acciones (5% para los empleados) y del resto en los próximos dos años. Y es que se trata de la única compañía europea del sector en manos del Estado totalmente desde que fue creada el 14 de marzo de 1945 bajo la dictadura de Salazar.

La huelga, que acarrea unas pérdidas estimadas de 300 millones de euros, marca ya la precampaña política de cara a las elecciones generales de otoño (probablemente, a finales de septiembre o comienzos de octubre). Hasta el maltrecho Partido Socialista, muy afectado por el «caso Sócrates», se posiciona contra la actitud inflexible de los pilotos, aunque difiere de la gestión gubernamental del conflicto.

Sus competidoras Lufthansa e Iberia han reforzado sus vuelos a Lisboa y Oporto para intentar atraer a los 300.000 pasajeros que pueden verse afectados por unos paros que se prolongarán hasta el 10 de mayo, según la convocatoria impertérrita de los pilotos.

El coste de la privatización se puede volver tal vez en contra del Gobierno, pero el momento crítico de la aerolínea requiere movimientos urgentes. Su deuda se ha duplicado en un año y asciende a 322 millones de euros el desajuste de sus operaciones sólo en Brasil, país donde despliega el grueso de sus conexiones, codiciadas por los aspirantes a la compra (con la colombiana Avianca como favorita). Passos Coelho ya ha anunciado que, si no se produce el traspaso de la aerolínea a otras manos, no quedará más camino que un ERE masivo. La consecuencia inmediata sería la reducción de tamaño de TAP, que pasaría a estar sujeta al escrutinio de Bruselas.