Huertos compartidos, tú plantas, yo te dejo la tierra

La plataforma pone en contacto online a propietarios de terrenos y horticultores. Hay ya 71 hectáreas «en conexión» por toda la geografía española

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Huertos Compartidos -de la Asociación Reforesta (asociación sin ánimo de lucro fundada en 1991, declarada de utilidad pública y que trabaja para la conservación y recuperación de los bosques)-, conecta desde hace ya tres años a propietarios de terrenos con personas que quieran cultivarlos. Su web (www.huertoscompartidos.com) tiene ya cerca de 4.000 usuarios, de los que unos 250 son propietarios, cediendo o arrendando el equivalente a unas 71 hectáreas por toda España. El concepto original «Tú cultivas, yo te dejo la tierra» que impulsa ha adquirido una dimensión mayor hoy al presentar nuevas fórmulas de colaboración, ofrecer nuevos servicios y mejorar el acceso a la información.

La iniciativa surgió en diciembre de 2011, al conocer algunos proyectos online como «landshare» en Reino Unido, y comprobar que en España no se estaba haciendo algo así. «Hubo una primera fase de lanzamiento de la idea, con el fin de testar si generaba interés en la ciudadanía. En una segunda fase, con una segunda web, potenciamos la comunidad de usuarios, desarrollando una red social propia. Con la tercera web, que hemos estrenado en diciembre de 2014, impulsamos nuestro papel como coordinadores del proyecto, y ampliamos las modalidades de huertos», explica Santiago Cuerda Cañas, coordinador de Huertos Compartidos.

Así, en función de los diferentes tipos de terrenos que se ofertan, y el tipo de demanda en la nueva web se pueden encontrar:

-Huertos Compartidos, en pequeños terrenos, donde el propietario cede gratuitamente la tierra, y se comparten las cosechas.

-Huertos Tutelados, donde se ofrece un servicio de apoyo a los hortelanos noveles, para asesorarles en horticultura ecológica.

-Huertos de Autoempleo, para fincas más grandes, que posibilitan un cultivo ecológico más profesional.

-Huertos Solidarios, que se ceden a ONG para proyectos sociales, para acciones de voluntariado, o donde las cosechas vayan destinadas a personas en especiales situaciones de necesidad.

Hasta ahora, la inversión ha procedido de la propia asociación y de los promotores de la iniciativa y «hemos participado en algunos programas de incubadoras y aceleradoras de emprendimientos sociales, como Socialnest, para tratar de diseñar un modelo de negocio sostenible, que permita la autofinanciación. Sí queremos destacar el patrocinio, en especie, de Corporación Patricio Echeverría, que fabrica las herramientas bajo la marca La Bellota», especifica Cuerda Cañas.

Los objetivos son alentadores para este tipo de negocio colaborativo, ya que esperan seguir creciendo en número de usuarios y conseguir implantar diferentes líneas de negocio, para lograr que sean los propios usuarios los que estén dispuestos a pagar por los servicios que se les ofrecen y, de este modo, poder ser autónomos en cuanto a la financiación.

Además, a través de la creación del Club Social y Ecológico de Huertos Compartidos, sus fundadores abrieron la posibilidad al patrocinio de empresas, ofreciendo además servicios de comunicación a compañías del sector agroecológico. «Nuestros objetivos más inmediatos son impulsar huertos ecológicos de autoconsumo, recuperar terrenos en desuso (sólo en 2011 se abandonaron en España 136.000 hectáreas de tierras de cultivo), mejorar la alimentación (con el consumo de verduras y hortalizas locales y producidas sin empleo de químicos), mejorar la gestión medioambiental del territorio y el medio ambiente en general; facilitar, en suma, una alternativa de ocio (y ahora también profesional) que mejore la salud de las personas y del medio ambiente», afirma Santiago Cuerda.

La nueva web cuenta con un diseño más moderno, limpio y sencillo, de manera que facilita la navegación. La información está estructurada con mayor claridad, y las fichas de las fincas -mucho más completas que en sus inicios y con fotografías- están geolocalizadas en mapas de google, para facilitar las búsquedas. La web se ha adaptado a todo tipo de dispositivos móviles, como «smartphones» y tabletas.

Regulación «colaborativa»

En definitiva, un proyecto de negocio sobre consumo colaborativo que forma parte de una auténtica revolución en internet como parte de una nueva economía en tiempos de crisis, con críticas desde varios ámbitos por la falta de regulación. «Creemos que las regulaciones deben hacerse -como en todos los ámbitos, para que sean efectivas y duraderas- intentando consensuar a todos los agentes implicados. Se debe hacer de forma imaginativa, y de manera que prime el interés general. No cabe duda de que internet abre camino a nuevos modelos de negocio (incluido el ámbito social y medioambiental), y es un fenómeno imparable y, además, muy rápido: difícilmente la ley puede ir a la misma velocidad que internet, por no decir que es materialmente imposible», reflexiona. Muchos negocios actuales tendrán que adaptarse a las nuevas herramientas digitales, que ya están facilitando nuevas tendencias de consumo. Algunas formas de negocio tradicional y empresas no llegarán a adaptarse, y desaparecerán», concluye.