Economía

Borja Mateo: «El español es muy trabajador; más que los británicos, alemanes y franceses»

El experto inmobiliario aprovecha su experiencia durante 16 años en el extranjero para publicar «Vivir y trabajar fuera de España»

Borja Mateo, autor del libro «Vivir y trabajar fuera de España»
Borja Mateo, autor del libro «Vivir y trabajar fuera de España» - abc
teresa sánchez vicente - Madrid - Actualizado: Guardado en: Economía

Tras escribir varios libros sobre el sector inmobiliario, Borja Mateo, aprovecha su experiencia durante 16 años en el extranjero para publicar «Vivir y trabajar fuera de España» (Editorial Oberon). En una época en la que se da una importante salida al exterior de españoles (42.685 en el primer semestre de 2014), Mateo nos explica los pasos que, en su opinión, se deben seguir para triunfar laboralmente en el extranjero.

¿Cuáles son los principales errores que cometen los españoles al buscar trabajo fuera?

Falta de confianza en sí mismos, mala preparación para los primeros momentos de la emigración, carecer de ambición y poco aguante. El español suele infravalorarse y no es asertivo cuando se presenta, tiene miedo a triunfar y piensa que en el extranjero todo es mucho mejor. Por otro lado, en otros países europeos la gente es mucho mas autónoma, exige menos al Estado y mucho mas a sí misma. El español es muy pijo, quiere que se lo den todo hecho y por esta razón está frustrado.

Además, aconsejo que se haga muy bien el estudio de mercado del lugar al que se vaya a viajar, contactar antes a través de internet para el alojamiento, llevar dinero para sobrevivir los primeros menes y tener ambición a la hora de triunfar.

¿Cuáles son las características que componen lo que denominas «la mentalidad del emigrante que triunfa»?

Es necesario tener ambicion porque para aspirar a estar como se estaba en Espana, mejor quedarse por estos lares; no hay que tener miedo de triunfar. Aún así, la ambicion ha de ser realista y adaptada a los medios de los que se disponen ya que, si no, se torna en frustración. También es necesaria la determinación para tener en cuenta, que tal vez, y durante un tiempo tras la llegada, se puede estar en peor situación que en España. Hay que tomarse este periodo como transitorio.

Por otro lado, hay que contar con perseverancia: se debe realizar un análisis realista de los requisitos para el puesto al que se quiere optar. La formación hay que llevársela desde España. También hay que saber tener aguante para hacer frente a los imprevistos y a la soledad, que puede ser muy dura y es la razón de que muchas personas se depriman. Hay que rodearse de gente positiva con ansias por vivir.

¿Caemos bien en el extranjero?

Si, muy bien. El español es muy trabajador; más que los británicos, alemanes y franceses, pese a que todos ellos lo son. Somos de muy fácil integración ya que en España se valora muy positivamente la sociabilidad. Tenemos gran formación académica, somos flexibles y no perdemos la visión del objetivo final. En Alemania se pierde mucho en el proceso y confunden medios con fines; los franceses tienen poca determinación y a los ingleses les falta formación cultural, algo que se deja entrever cuando tratan de solucionar problemas que requieren el conocimiento de varias disciplinas.

¿Qué es lo que menos gusta de los españoles?

El pesimismo sobre nosotros mismos y que nadie diga que es español, sino palentino o murciano, por ejemplo. Se tiene la percepción de que somos un tanto engreídos, aunque creo que lo que nos falta es mucha confianza.

¿En qué somos peores que británicos, alemanes y franceses?

No estamos acostumbrados a ser autónomos, dependemos demasiado de los otros en la solución de nuestros problemas. Los jóvenes franceses, alemanes e ingleses resuelven mejor sus problemas porque lo hacen desde que tienen 18 años. Aquí la juventud quiere vivir de la sopa boba y llevar el mismo tren de vida que sus padres. En España se ha fomentado demasiado la envidia, la falta de reconocimiento de lo extraordinario y del trabajo bien hecho y se vive en la actualidad en un clima de constante frustración.

En el extranjero son más positivos respecto a su futuro a pesar de que tienen menos formación que nosotros. El español es demasiado crítico consigo mismo. Somos un país con mucha más historia que el resto y no los apreciamos, nos lo tienen que decir otros para que nos demos cuenta. Quien civiliza al resto de Europa son los países mediterráneos y no al revés.

Además, el español es demasiado academicista, acumula títulos y luego piensa a qué quiere dedicarse, cuando tendría que hacer al revés: estudiar lo menos posible con el fin de alcanzar el puesto laboral que quiere. En España se carece de la nocion del uso económico del tiempo.

¿Y en qué mejores?

Estamos mejor formados, somos más trabajadores, más flexibles y sociables. En todos los países es mucho más difícil medrar siendo extranjero, pero en Francia, Alemania y Reino Unido existen oportunidades de cambiar más fácilmente de trabajo si se tercia.

¿Se vive en España mejor que en ningún sitio?

En España se vive muy bien, pero en el extranjero se da mucha más importancia al equilibrio entre la vida profesional y privada. Lo de las horas extras sin pagar es muy español. En España, la gente trabaja demasiadas horas por cultura, porque los jefes se organizan mal y los trabajadores están dispuestos a comulgar con ruedas de molino y critican a quienes exigen el respeto a los horarios. El español pierde demasiado tiempo en reuniones en las que no se dice nada, en cafés y en llamadas privadas porque sabe que no le quedará más remedio que salir tarde del trabajo.

¿Aconsejas buscar trabajo fuera desde España o in situ?

Desde España, durante la FP o la carrera universitaria hay que hacer tres cosas: formarse académicamente bien, aprender un idioma y orientarse acerca de lo que quiere hacer uno profesionalmente. Comenzaría a buscar trabajo fuera desde España porque con internet es ahora mucho más fácil.

¿Es posible trabajar en el extranjero de lo que se ha estudiado?

Sí, si se sabe el idioma. Aceptar el primer trabajo que nos ofrecen es un error si desconocemos el lenguaje Lo mejor es dedicarle tiempo al aprendizaje y luego buscar un trabajo adecuado a nuestra formación. Dedicarse a puestos para personas no cualificadas demora el aprendizaje del idioma ya que se está rodeado de emigrantes. En el extranjero, el español que esté dispuesto a pulirse un poco, está condenado al éxito profesional. Los alemanes exigen un conocimiento bueno del idioma, pero reconocen mucho a quien realiza el esfuerzo por intentar hablarlo ya que saben que es difícil. Los franceses son mucho más puntillosos y los británicos están al nivel de exigencia de los alemanes.

¿Merece la pena salir de España y buscar trabajo fuera?

Si se tiene la mentalidad de ir a triunfar, sin cortarse por prejuicios negativos y se tiene la formación academica suficiente, sin lugar a dudas. En el extranjero existe mucha más porosidad laboral con lo que, quien vale en su campo, podrá medrar mas rápidamente. Aunque a la gente le cueste creerlo, el despido libre y gratuito es una bendición para los mejores por la sencilla razón de que se les potencia mas y no tienen que subvencionar a los menos buenos, quedan más puestos libres y aumenta la movilidad. Si uno tiene la aspiración de quedarse en lo mas bajo del escalafón del mundo laboral por falta de arranque, mejor que no se vaya: en el extranjero los comienzos son mas duros que en España. El comienzo suele ser con un nivel de vida inferior al que tenías, pero el ascenso es más rápido si uno se pone las pilas.

¿Qué especificidades tiene la búsqueda de trabajo en Alemania, Francia e Inglaterra?

En los tres países se ha de ser más discreto: nada de hablar de temas estrictamente privados como nuestras convicciones políticas, religiosas o la vida privada íntima. Nada de tacos y mucho menos, blasfemias. Los compañeros de trabajo no son amigos, pero hay que llevarse bien con ellos. No está bien visto hacer más horas de las que se exigen y no es recomendable ofrecer un servicio más allá del esperado porque nadie te lo agradecerá. Es importante ser escrupoloso con la puntualidad y solo crear expectativas sobre aquello que puedas cumplir. Las empresas españolas están muy acostumbradas a prometer demasiado a sus clientes con lo que crean una enorme presión dentro de su estructura. Si no se puede hacer algo, hay que decirlo claramente.

En Alemania, aconsejo hablar poco, ser riguroso con el lenguaje y también preciso. A los alemanes les encanta la gente humilde, así que en las entrevistas se debería usar un «quiero trabajar», «quiero aprender» o «busco una oportunidad». En Reino Unido es mejor hablar mucho y no decir nada. Allí no gustan las conversaciones profundas, asi que es mejor evitarlas. Es fundamental ser flexible y aprovechar bien el tiempo de trabajo. Respecto a Francia, es mejor no desesperarse si son lentos en la ejecución, ya que a los galos les encantan las conversaciones intelectuales de análisis profundo.

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