Luxemburgo, el Gran Ducado de los pequeños impuestos
El líder de la lista europea de IU, Willy Meyer, al presentar su dimisión tras conocerse que el fondo voluntario de pensiones del Parlamento Europeo que tenía, estaba vinculado a una Sicav en Luxemburgo - efe

Luxemburgo, el Gran Ducado de los pequeños impuestos

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En pleno corazón de Europa, arropado por Francia, Alemania y Bélgica, Luxemburgo se erige como un destino de atracción para los capitales de todo el continente, cuya ruta sigue un mapa radial hacia el pequeño país. A pesar de su amable tributación, Luxemburgo no es un paraíso fiscal, es un «centro financiero», como lo califica la OCDE. Fue uno de los países fundadores de la UE, pero hasta ahora no permitía el intercambio automático de datos bancarios con otros estados miembros. En el llamado Gran Ducado, para el medio millón de habitantes del país la densidad financiera es elevada y los tributos, bajos. El último revuelo proviene del fondo de pensiones de la Eurocámara gestionado por una Sicav luxemburguesa (Sociedad de Inversión de Capital Variable), en el que participaban 39 políticos españoles entre los que se encuentran el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la líder de UPyD, Rosa Díez, o el cabeza de lista de Izquierda Unida para el Parlamento Europeo, Willy Meyer.

Las Sicav también existen en España, son perfectamente legales y ofrecen como principal ventaja una baja fiscalidad ya que sus beneficios tributan al 1% en lugar de al 30% del tipo nominal del Impuesto de Sociedades. ¿Qué diferencias hay con Luxemburgo? Allí, en lugar de gravar este 1%, las Sicav pagan un 0,05% de gravamen sobre el patrimonio pero también existen otros incentivos al margen de la fiscalidad. En España estos instrumentos financieros deben tener al menos cien accionistas y un capital social de 2,4 millones de euros, mientras que en Luxemburgo, el montante es la mitad y no existen requisitos de participantes.

Esta mezcla de tributación ventajosa en operaciones financieras y regulación flexible es sintomática del éxito de Luxemburgo como centro de atracción de capitales. Carlos Marín, socio en el área de tributación de KPMG en España, subraya también la seguridad jurídica del país de cara a los inversores extranjeros. «El país lleva años sin modificar sus impuestos. En España hemos cambiado varias veces el Impuesto de Sociedades en los últimos dos años. Quizá deberíamos aprender en este punto para atraer empresas iberoamericanas en su salto a Europa», añade.

Destino de empresas

Lo cierto es que Luxemburgo se ha convertido en el «hub» europeo de numerosas multinacionales como Paypal o Amazon. La última firma en aterrizar ha sido el portal de comercio electrónico chino Alipay si bien la conexión con Pekín viene de largo: cinco de los seis mayores bancos chinos tienen su sede europea en el Gran Ducado.

Sin embargo, el éxito de Luxemburgo entre las multinacionales tampoco está exento de polémica. Bruselas ha abierto una investigación sobre el presunto trato de favor fiscal entre el país y la división financiera de la italiana Fiat. Según el diario británico «Financial Times», estas pesquisas se han extendido a la sede de Amazon en Luxemburgo. La compañía de comercio electrónico reduciría de esta forma su factura fiscal en un 8%. Amazon EU S.a.r.l., sociedad radicada en el Gran Ducado, obtendría beneficios de las ventas de la firma en toda Europa. También de nuestro país. Según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, Amazon España obtuvo unos beneficios en 2011 de apenas 1.245 euros, una cifra que se explica por la transmisión de parte de su negocio a la filial luxemburguesa de la firma.

Fin del secreto bancario para la UE

Junto con la fiscalidad y la regulación, la opacidad es el otro ingrediente del cóctel luxemburgués. El año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) examinó la transparencia fiscal de 50 jurisdicciones y solo tres países suspendieron: Luxemburgo, Chipre y Suiza. La UE ha conseguido arrancar este año un compromiso del país para asegurar el intercambio automático de información con los países miembros desde 2015, lo que significará relajar con el llamado «secreto bancario», que hasta ahora protegía el anonimato de los poseedores de cuentas en el país.

La caída de este muro de confidencialidad puede afectar a la fortaleza de Luxemburgo como una de las principales plazas financieras del mundo. «El 80% de los fondos de inversión europeos están domiciliados en Luxemburgo y allí están igualmente los mejores gestores financieros», describe Jorge Sánchez, director de fiscalidad internacional en Montero Aramburu Abogados. Hasta un 24,7% del PIB del país depende del sector financiero (en España el porcentaje es menor al 4%) y un 7% de los patrimonios de todo el globo están radicados en el país, según la consultora Boston Consulting Group. «El fin del secreto bancario tendrá un impacto negativo en general, más acentuado entre residentes en países próximos a Luxemburgo que en los de España», señala Pablo Ulecia, director en el área fiscal de servicios financieros de KPMG Abogados.

Desde Washington, Nicolas Véron, profesor del Instituto Peterson e investigador del «think tank» Bruegel, responde por teléfono que no cree que el efecto sea «drástico», ya que «el país está potenciando la gestión de activos financieros frente a la opacidad de sus finanzas».

Por el momento, los fondos establecidos en Luxemburgo gestionan 2,4 billones de euros en activos: un montante superior al PIB de Francia concentrado en un país con menos superficie que la provincia de Álava.