Las inspecciones han corroborado que las operaciones con billetes de 500 euros están comunmente asociadas con operaciones a espaldas de la tributación.
Las inspecciones han corroborado que las operaciones con billetes de 500 euros están comunmente asociadas con operaciones a espaldas de la tributación. - efe

La resistencia del billete de 500 euros

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El consenso parece total. Desde Rubalcaba hasta el ministro de Economía Luis de Guindos, pasando por los inspectores de Hacienda, los estudios de varias entidades financieras y hasta el Banco Central Europeo, quién en última instancia puede tomar la decisión. El billete de 500 euros no tiene una clara justificación detrás para su existencia. Tampoco se encuentra una que explique el motivo por el que se decidió crear, más allá de hacerlo a imagen y semejanza del antaño billete de 1.000 marcos alemanes.

Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) relacionaron en un informe el«masivo uso de los billetes de 500 euros en nuestro país» con la economía sumergida en nuestro país.Ese informe, presentado a comienzos de este año, recuerda que los billetes de mayor valor representan el 73,7% del efectivo en circulación y el 14% del valor de todos los billetes de 500 que se manejan en la zona euro.«Estos billetes son el instrumento preferido por los defraudadores para saldar operaciones al margen del fisco», rezaba el informe.

Por el momento, el Banco Central Europeo no ha dado el paso de abrir formalmente el debate, y su presidente Mario Draghi ha insistido en alguna ocasión en que un billete de tan alta denominación cumple un papel importante como depósito de valor. Sin embargo, su segundo, el vicepresidente Victor Constancio, abrió la puerta a un futuro debate tras una intervención en el Parlamento Europeo:«Es algo que vale la pena discutir. No es algo que la gente use muy habitualmente y no es demasiado evidente la necesidad de su existencia para el sistema de pagos de la eurozona».

Que los billetes de más alta denominación no tienen un recorrido muy amplio en el día a día de los ciudadanos es evidente. Por lo que el billete de 500 euros queda reservado para otro tipo de transacciones. En el año 2010 las casas de cambio británicas dejaron de dispensar billetes de 500 euros. La policía había corroborado que el 90% de las transacciones que se realizaban con estos billetes eran llevadas a cabo por bandas criminales, especialmente en el lavado de dinero y el tráfico de drogas.

A día de hoy el billete de 500 euros es el papel moneda más valioso entre las grandes divisas del mundo. Los Estados Unidos ya suprimió hace más de cuatro décadas el billete de 1.000 dólares, algo que hizo también Canadá en el año 2000. Lo mismo ocurre en otros países, como Japón donde el billete de 10.000 yenes (77 euros) es el de máximo valor, o en el Reino Unido donde mandan las 50 libras (60 euros).

Una propuesta para frenar su circulación

Aunque el todavía líder de la oposición abogase por su supresión como método para luchar contra la economía sumergida, y encontrase en su demanda la buena receptividad del ministro de Economía, Luis de Guindos, que dijo no haber visto uno en su vida, la propuesta no salió adelante en el Congreso de los Diputados.

Desde la Asociación de Inspectores de Hacienda, su presidente, Ransés Pérez, explica a ABC que «siempre han sido partidarios de prohibir los billetes de 200 y 500 euros». Pérez indica que estos billetes de alta denominación están comunmente asociados al fraude fiscal. «Esto es algo que han corroborado nuestras inspecciones. Pero no lo decimos solo nosotros. Un informe del BCE ya señaló en su momento que en torno a dos tercios de estos billetes se empleaban en estos usos a espaldas del control tributarios».

Aunque también explica que tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria estos billetes se han reducido. Precisamente es a esta paulatina reducción a lo que Ransés Pérez atribuye que pese a la existencia de un consenso básico respecto al billete de 500 euros no se apueste por su definitiva supresión.

El presidente de los inspectores de Hacienda explica que, aunque es una cifra que fluctúa, hay aproximadamente 50.000 millones de euros en circulación en billetes de 200 y 500 euros. «Creemos que con su prohibición se dificultarían mucho las actividades que tratan de escapar del control tributario». Reconoce, no obstante, que no es una solución definitiva para acabar con esas operaciones, «porque estas acabarían encontrando otros cauces».

Ransés Pérez explica que la clave de su propuesta está en el momento del canje de todos esos billetes: «Cuando se quisiese ir a cambiar ese dinero al Banco de España podría solicitarse información para detectar el origen de ese dinero. Habría que justificar su procedencia», explica. En cualquier caso entiende que debe tratarse en el ámbito de los países socios del euros. «Exige el consenso de sus miembros. Prohibir su circulación solo en España no serviría de nada».