Economía

Edward Hugh: «Los españoles pueden entender bajar su salario a cambio de un trabajo para sus hijos»

En su nuevo libro, el economista británico afincado en España cree que España está en condiciones de crear empleo aún creciendo un 1%

josé jiménez - Actualizado: Guardado en: Economía

Es uno de los economistas más influyentes de la zona euro y vio venir antes de tiempo la crisis que ahora golpea a Europa. Por eso, 'The New York Times' dice de él que es el "profeta del cataclismo de la zona del euro", aunque las soluciones que propone Edward Hugh no son para nada catastróficas. De hecho, considera que España puede crear empleo neto si crece a tasas del 1%. Incluso con menos crecimiento ya se están creando puestos de trabajo.

Lo que tal vez no resulte tan amable es el argumento de la rebaja de sueldos, que Hugh defiende por una pura razón de solidaridad y como forma de luchar contra la exclusión social. ¿Es que acaso no estarían dispuestos los padres a rebajarse un poco los sueldos a cambio de una actividad económica para sus hijos? Y los abuelos que ahora están sosteniendo familias con su pensión ¿No renunciarían a una parte para el futuro de sus nietos? En su nuevo libro "¿Adiós a la crisis?", (Deusto), este economista británico afincado en España apuesta por seguir profundizando en las reformas; una nueva recesión está dentro de lo posible y además, la coyuntura es típicamente deflacionista.

Habla en el libro de un círculo vicioso donde lo que se gana por un lado con las exportaciones se pierde con el consumo. El equilibrio es muy frágil. ¿Puede venir otra recesión?

Es importante en este contexto distinguir entre el corto y el largo plazo. El círculo vicioso al que usted se refiere es un fenómeno de largo alcance que transcurre a través de la bajada de la población, la reducción del tamaño de la fuerza laboral, el incremento del número de pensionistas, la tendencia bajista del consumo interno, la falta de oportunidades en el mercado laboral que produce un flujo migratorio negativo que baja aún más el nivel de la población...

Por otra parte, el peligro de otra recesión, el temido triple "dip" (recaída), es más bien un problema de corto plazo. Todos reconocemos que esta recuperación es muy frágil, por lo tanto un golpe externo no esperado (turbulencias en los mercados emergentes, confrontación con Rusia) fácilmente podría enviar el país otra vez a la recesión. Simplemente, esperemos que las cosas no sean así.

No obstante, hay que tener presente que en España nuestra experiencia con las recesiones ha sido un poco atípica, porque entre 1993 y 2008 no había ninguna recesión. Ahora, después de la crisis, muchos economistas hablan de una nueva normalidad en la que las tasas de crecimiento serán más bajas y las recesiones más frecuentes. Por lo tanto una nueva recesión en 2017 o 2018 quedaría perfectamente dentro de la normalidad del nuevo ciclo económico.

Bajo estas circunstancias quizás un crecimiento de un 1% no esté nada mal. De todas formas, estaría mucho mejor que un decrecimiento de un 1%. Son las expectativas de la gente lo que tiene que cambiar y la forma en que interpretan palabras como solución y recuperación. Este cambio de mentalidad sí que forma parte integral de cualquier salida en clave positiva

Usted defiende la devaluación interna, la bajada de salarios ¿En qué puede ayudar a España?

En este contexto hay que matizar bastante. La devaluación tal y como defendía yo y otros macroeconomistas hace cuatro años, ya está en marcha. Desde finales del año 2012 el salario promedio por hora ha ido bajando ligeramente, y seguirá haciéndolo. Este es el trabajo de la reforma laboral y a mí me parece que en este sentido la reforma está teniendo más éxito que lo que reconocen desde el FMI o la Comisión Europea. El mecanismo a través del cual esta devaluación se está realizando es composicional. Es decir, como consecuencia de la reforma laboral la composición de los contratos en términos salariales va cambiando. A medida que los trabajadores con muchos años de experiencia y relativamente bien pagados se van marchando de sus empleos, van entrando jóvenes contratados con condiciones significativamente inferiores. Por ejemplo, en la nueva planta de Ford en Valencia los que entraban como parte de la reciente inversión, tenían contratos con salarios un 16% más bajos que el resto de la plantilla.

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