Economía

Las sucursales bancarias, en peligro de extinción

El cierre de sucursales por la crisis y el impulso de la banca móvil renuevan la operativa hacia un modelo en el que la visita a la oficina dejará de ser una rutina y se convertirá en ocasional

víctor ruiz de almirón - Actualizado: Guardado en: Economía

La relación con los bancos está cambiando. Y la tendencia irá a más. Casi 10.ooo sucursales bancarias han echado el cierre por la crisis, y todo apunta a que la tónica general en los próximos años va a ser la misma. No solo la crisis, también las nuevas tecnologías nos impulsan a un nuevo marco de relación con los bancos.

En el año 2008 había en nuestro país 46.167 sucursales bancarias. Eran los estertores del boom. La financiarización de la economía había sembrado el paisaje urbano de oficinas bancarias. Eran los tiempos de una sucursal en cada calle. La crisis económica, con la reestructuración de las entidades financieras como escenario fundamental de la misma, ha devorado ese modelo.

En el segundo trimestre de este año, el Banco de España cifraba en 36.407 las oficinas en nuestro país. Las 9.760 oficinas menos representan una caída del 21% respecto a los máximos de hace cinco años. Algunos expertos apuntan a que, desde los niveles de 2008, debería reducirse el nivel de oficinas un 40%.

El director editorial de iahorro.com, Pau Montserrat, estima que «en los próximos años vamos a ver más destrucción de sucursales». Si se toma como referencia Alemania, España sigue teniendo un ratio de oficinas/ciudadanos muy superior al país germano. En nuestro país hay actualmente una sucursal por cada 1.283 personas, mientras que Alemania ya empezó la crisis con una oficina por cada 2.023 habitantes.

Aunque la tendencia es claramente a una germanización del modelo, Montserrat apunta que ir a niveles de Alemania «es lo normal, pero hay cuestiones como la orografía y la existencia de nucleos de población más disperos hace que en España podamos estar por encima».

«Se trata de un proceso natural, pero la crisis lo ha acelerado en cinco años cuando podría haber sucedido en veinte». El analista cree que la crisis ha provocado que «el trato físico ya no es un valor añadido» para el cliente, y que las generaciones inferiores a los 50 años ya empiezan a operar con normalidad con la banca móvil. «En una crisis con una gestión bancaria adecuada habría aumentado la visita a la oficina, en busca de consejo, pero se ha perdido la confianza porque en los años previos a la crisis se habían convertido en agencias vende productos».

En la transformación que van a experimentar las sucursales, un paso fundamental es lo que muchas ya están experimentando: abrir por las tardes, abandonando esa costumbre que reducía el horario comercial a las mañanas. Entidades como Bankia, Evo o ING Direct ya operan de esta manera.

Como indica Pau Montserrat, «es evidente», que las sucursales nunca van a desaparecer. «Siempre va a haber operaciones como abrir un plan de pensiones, contratar una hipoteca o un fondo de inversión que van a requerir de una visita a la oficina». Pero lo que si parece ya una realidad es que la operativa diaria y las operaciones sencillas se va a escorar cada vez más hacia la banca movil. De hecho algunas entidades, por el ahorro en costes que les supone, están fomentando ya que esas operaciones se realicen ya a través de internet. «Atraer a más clientes a la oficina va a ser imposible». Algo que se generalizará con el paso del tiempo. Los tiempos de una oficina en cada calle quedan cada vez más lejos, y las visitas a ellas empezarán a ser tan puntuales como una revisión en el dentista.

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