Economía

Cómo conseguir un préstamo sin pasar por el banco

Con las ventanillas de las entidades cerradas por la crisis, los créditos entre particulares y familiares se convierten en una opción cada vez más atractiva

unai mezcua / Érika montañés - Actualizado: Guardado en: Economía

La crisis económica ha cerrado el grifo del crédito de las entidades bancarias. Solo en los últimos tres años el saldo vivo de los préstamos a hogares y entidades sin ánimo de lucro ha caído de 898.000 mil millones en 2010 a poco más de 807.000 mil millones en julio de este año, según datos ofrecidos por el Banco de España. Por ello, cada vez son más los españoles que recurren a los préstamos entre particulares y familiares, puestos en la picota tras conocerse que fue la fórmula utilizada por el Rey para facilitar a la Infanta Cristina la compra del Palacio de Pedralbes.

Este tipo de préstamos también se ha visto alimentado en los últimos años gracias a la proliferación de plataformas en internet que ayudan a poner en contacto a prestamistas y prestatarios. Dichas plataformas actúan como intermediarias y estudian la solvencia del prestatario. Los prestamistas eligen en qué proyectos dejan su dinero y qué cantidad y, a cambio, cada mes reciben un porcentaje de lo que ha dejado más unos rendimientos hasta que se amortiza el crédito.

Rápidos y cómodos

Los préstamos entre particulares (los conocidos también como p2p, «people to people», entre personas), regulados por el Código Civil, presentan ciertas ventajas frente a los créditos concedidos por las entidades bancarias. «Al prestatario —persona que consigue el préstamo— le resulta más sencillo y rápido obtener la financiación que busca», explica José María Moyano, socio director del Área Fiscal de Adarve Abogados, que especifica que «no existe una separación legal entre los préstamos entre particulares y los prestamos entre familiares», si bien «el grado de parentesco tendrá importancia a la hora de valorar los impuestos que pueda devengar dicho préstamo y sus consecuencias fiscales para cada parte».

«Para los prestatarios, los préstamos entre familiares y amigos tienen como ventaja que se obtienen de forma más rápida porque se puede disponer del efectivo al instante. También son más cómodos, puesto que los plazos pueden ser más flexibles que los que establecen los bancos y las cajas y no hay que presentar ningún tipo de documentación para obtenerlo», abunda Sergio Fernández, director de Negocio del comparador financiero Bankimia. Sin embargo, su gran ventaja radica en que son baratos, «ya que no se tienen que abonar intereses si no lo acuerdan las partes».

En este sentido, Moyano especifica que «no es obligatorio que el préstamo esté retribuido», puesto que el interés «queda a la voluntad y pacto de las partes». En este caso, el prestamista no tendría que tributar salvo que no fuera capaz de probarlo. Si no puede, «entrará en juego la presunción de onerosidad —la Administración presupone que no es gratuito—, pudiendo Hacienda imputar dichos intereses como ingresos».

Los expertos recomiendan documentar debidamente el procesoPara evitar tropiezos, que usualmente se basan en la interpretación de si se prestó o se donó, el asesor fiscal aconseja «dejar correctamente documentado la voluntad de las partes, con el objetivo evitar que dicha entrega de dinero pueda interpretarse como una donación». De acuerdo con el Código Civil, cualquier contrato de préstamo superior a 9 euros debe quedar recogido por escrito en un documento privado, aunque queda a voluntad de las partes registrar el documento ante notario.

Menos dudas caben en caso de que el préstamo sea retribuido. «En ese caso el prestamista deberá incluir en su declaración de la Renta los intereses obtenidos en concepto de rendimientos de capital mobiliario. Actualmente se tributa por los intereses según una escala, a tipos del 21, 25 ó 27%», afirma Moyano.

«Si suman un interés, éste debe ser declarados como base del ahorro por el prestamista y tributa en el IRPF por tramos. Hasta los 6.000 euros de beneficio al 21%; entre 6.000 y 24.000 euros al 25%; y más de 24.000 euros, al 27%», aclaran desde Bankimia. «En el caso que se solicite a través de una plataforma de créditos entre particulares, el interés depende del dinero que se pida, el plazo de amortización y, sobre todo, el perfil del solicitante y las garantías que aporte. Pero se pueden encontrar a partir del 8% de interés aproximadamente», aclara Fernández.

Riesgos e inconvenientes

No obstante, estos préstamos no están exentos de riesgos. «El inconveniente principal puede ser el interés desmedido que nos soliciten por el importe solicitado. Además, no es raro que ciertas personas exijan garantías, que en ocasiones son personales, y en otras reales (se hipoteca la vivienda para obtener financiación), que suponen un riesgo alto para el prestatario», explica Moyano.

«Si se produce un conflicto, lo más recomendable es solucionarlo amistosamente»Sin embargo, en contra de lo que pueda parecer, prestamista y prestatario no están desprotegidos ante los posibles conflictos que puedan surgir, ya que existen mecanismos para solucionarlos. «Si se produce un conflicto, lo más recomendable es intentar solucionarlo de manera amistosa. Así que la primera vía es recordar de forma directa al prestatario que no está cumpliendo con lo establecido. También una mediación puede ser una opción. En caso de que persista el impago, se debería enviar un burofax alertando de lo que sucede. Su coste se añadirá a la siguiente cuota», señalan desde Bankimia.

Una vez enviado el burofax, si el problema sigue sin solucionarse únicamente quedará el recurso a la vía judicial. «Dado que son obligaciones de naturaleza civil, deberá reclamarse ante los tribunales ordinarios, salvo que las partes hayan pactado algún arbitraje, en cuyo caso deberían sujetarse a las normas del mismo y aceptar la decisión del árbitro (laudo arbitral)», sentencia Moyano.

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