Imagen de la playa de Durres en pleno verano
Imagen de la playa de Durres en pleno verano - reuters

Albania, futuro competidor turístico en sol y playa

El país aumenta su atractivo para los extranjeros ante su inminente candidatura para ser Estado miembro de la Unión Europea

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Sin prisa, pero sin pausa, el pequeño Estado de Albania comienza su andadura hacia la Unión Europea (UE): acaba de aprobar, por la unanimidad de su Parlamento, tres leyes claves para que el país reciba el estatus de candidato a la UE —junto a Bosnia-Herzegovina y Kosovo, Albania es hoy «potencial candidato»—.

Esta república de los Balcanes lleva varias décadas de aislamiento, pero su potencial como destino turístico ligado a su candidatura oficial a la UE es más que destacable: no sólo cuenta con unas costas envidiables en el Adriático, sino que con una historia y ruinas milenarias, pero también con una naturaleza intacta, algo muy apreciado por turistas del norte de Europa.

Se le asocia desfavorablemente con corrupción, criminalidad, tráfico de armas, mafia o vendetta cruenta, por esta razón no sorprende que Tirana, sus costas y montañas no se encuentren entre los destinos turísticos más apetecidos de los europeos. Un portavoz del Gobierno señala que Albania se encuentra en camino de construir infraestructura para el turismo de playa, «pero no uno de masas», sino uno que respete el medioambiente estimulando el senderismo, el agroturismo o el turismo cultural. No ha de olvidarse que Albania tiene tres sitios culturales declarados por la UNESCO: las ruinas de la ciudad de Butrint y las ciudades otomanas de Gjirokaster y Berat.

El turismo albanés es una obra en construcción. Así lo expresa el portavoz del Gobierno de Tirana Enton Derraj y antiguo asesor del ministro de Turismo durante dos años. «Nuestro mayor problema es la gestión de la basura. Todos los extranjeros lo dicen. Estamos trabajando en nuestro sistema de eliminación de basuras y realizamos campañas anuales sobre los efectos del «Littering» (tirar basuras). No es un problema de sistema o de infraestructura en primer lugar, sino de mentalidad. Hace falta tiempo para cambiar la conciencia de las personas».

Algunos datos claves para comprender Albania: su forma de Estado es una República parlamentaria, su capital, Tirana, tiene alrededor de tres millones de habitantes; el promedio de edad es de 30 años, el 70% de su población es musulmana, 20% ortodoxa y 10 católica; el PIB per cápita en 2011 fue de 4.560 dólares y el 45% de los albaneses vive en el extranjero.

El nombre Albania es ajeno a los nativos y deriva del latín albus, blanco, en referencia a la nieve de las montañas. El nombre autóctono sin embargo, Shqipëri («Tierra de las águilas»), fue adoptado a partir de la rebelión contra los turcos dirigida por Gjergj Kastriot en 1433. En esa época, la población libre del territorio adoptó el gentilicio de shqipëtar.

Albania es un país montañoso, con alturas de más de mil metros. Pero destaca sobretodo su costa recortada y salpicada por golfos y cabos: situada entre los mares Adriático y Jónico, las costas albanas disfrutan de clima mediterráneo con temperaturas anuales de unos 16 °C y una extensión de aproximadamente 450 kilómetros. La costa jónica, que comienza en Vlorë, es abrupta, con montañas que caen directamente al mar, intercaladas con pequeñas playas; de ahí que esta zona se conozca como la «Riviera albanesa».