Entrevista / suplemento empresa

«Es el clima laboral lo que marca la productividad de una empresa»

Pascual Olmos y Álex Rovira desarrollan en «La vida sana» un ágil ensayo que propone un gran cambio en la gestión del modelo de negocio

lucía dorronsoro - Actualizado: Guardado en: Economía

«Hay un principio obvio, pero que obviamos siempre: si no hay psicología sana, no hay economía sana. Todo tiene que empezar en la persona». Esta es una de las principales tesis que Pascual Olmos y Álex Rovira desarrollan en «La vida que mereces» (Editorial Conecta) un ágil ensayo que propone un gran cambio en la gestión del modelo de negocio, basado en la aportación de valor, en la sostenibilidad y en la eficiencia, como solución al modelo actual, que produce seres humanos enfermos para una economía aún más enferma. Pascual Olmos es director ejecutivo del área comercial de Repsol, con más de 11.000 personas a su cargo y una facturación de unos 25.000 millones de euros. Álex Rovira -emprendedor, escritor, economista, conferenciante internacional y consultor- es un reconocido autor español; su éxito editorial siempre se asocia a la publicación de «La buena suerte».

-En el contexto actual, ¿por dónde empezamos a aplicar el modelo de valor que proponen?

-(P. O.) Necesitamos encontrar una armonía entre tres pilares básicos: personas, entorno y competitividad. Tras 37 años de experiencia empresarial, he podido comprobar que esto funciona. En España tenemos que buscar esa competitividad pero teniendo en cuenta las necesidades de las personas, porque el clima laboral es lo que marca su productividad. Un entorno apropiado puede significar un aumento de un 40% de la productividad. De hecho, en la revista «Fortune», las grandes empresas que gozan de un clima óptimo pueden llegar a valer un 50% más que el resto. Puede parecer una utopía, pero es realizable.

-¿En qué momento se ha producido esa transposición de valores, el éxito a costa de la autorrealización?

-(A.R.) A principios de los años noventa. Todo nace con la confusión entre valor y precio; y con la facilidad de endeudamiento. La crisis actual se resume en siete negaciones de la realidad: comprar con dinero que realmente no tienes, cosas que en realidad no necesitas, para impresionar a gente que no conoces o no te cae bien, con el aval de activos que no valen lo que cuestan, en un sistema financiero mal regulado y políticamente más gestionado. Esas siete negaciones han generado un proceso de miseria moral.

-¿Cuáles son los principales valores que hay que recuperar en el entorno empresarial?

-(P. O.) Transparencia, integridad, responsabilidad... El modelo de gestión por valor tiene dos pilares básicos: el primero es cuantificar de forma objetiva la aportación de valor de las personas, de los puestos de trabajo, porque de ahí nace ya un salto de productividad importante. Cada tres años se producen además cambios tecnológicos suficientes para dar otro salto exponencial en la productividad. Y el segundo pilar es dar sentido a las tareas que componen cada puesto de trabajo, conectar al empleado con la misión de la empresa. Peor que un despido improcedente es la desconexión de las personas, que hagan un despido interior.

-Esa sensación de no pertenencia se ha incrementado en los últimos años con la crisis y los despidos en cadena.

-(P. O). En la crisis española, además de la desmotivación empresarial, hay una fuerte desmotivación social, una falta de creencias. Y luego hay todo un esquema de simplificación en las Administraciones públicas todavía pendiente: 468.000 millones de euros de presupuesto es demasiado dinero. Podemos hacerlo mejor, sin que eso implique debilitar al Estado, buscando la eficiencia: con un recorte de 70.000 millones en el sector público se podrían financiar proyectos de emprendimiento que generarían nuevos puestos de trabajo. Esto junto a las exportaciones, ayudaría a pagar la deuda de España.

-Se están impulsando precisamente muchas medidas para favorecer el emprendimiento entre los más jóvenes, para aliviar el paro juvenil que lastra el mercado laboral...

-(A. R.) Es que hay una serie de yacimientos de empleo en España que están a punto de estallar: farmacogenómica, energías alternativas, nanotecnología, cultivos hidropónicos, telemedicina, grafeno y derivados, realidad aumentada... Sin oferta pública ni privada, la única opción es emprender. Tenemos ejemplos claros de cómo construir un país mejor para todos en las socialdemocracias del norte de Europa, pero tiene que haber, por un lado, la voluntad y el coraje político, y por otro, una cultura y una educación que lleven a que la población incorpore a su día a día la transparencia, la ética, la responsabilidad, la humildad, la voluntad de cooperar... Empezando por el ejemplo que debería dar la clase política.

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