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2013: España, recuperación a la vista

Día 07/01/2013 - 16.18h
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Los duros ajustes y las reformas del primer año de Rajoy sientan las bases para que la economía española vuelva a coger altura

2013: España, recuperación a la vista
iván mata

Será muy duro. Todo el mundo coincide en este calificativo para el devenir económico español del recién estrenado 2013. Pero saldremos de ésta. En línea con las esperanzas del propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los expertos opinan que las reformas puestas en marcha durante 2012 están dando ya sus frutos, si bien, hay que seguir en este mismo camino. Faltan reformas por hacer. A las más importantes aprobadas y aplicadas durante el año pasado —la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, la reestructuración del sistema financiero español y la reforma laboral— se tendrán que unir, inevitablemente, la de la Administración y la ley de unidad de mercado, entre otras. Con las reformas ya iniciadas y con las que están por venir, se sientan las bases para un crecimiento estable y sostenible de la economía española del futuro. Rajoy «dixit».

Una rotunda afirmación con la que coinciden economistas y grandes empresarios. De hecho, habían previsto, justo en un momento de fuerte tensión entorno a la prima de riesgo española, allá por mayo del año pasado, que la economía tocaría fondo en el cuarto trimestre de 2012 y que empezaría a recuperarse a partir del segundo trimestre de 2013. «Mucho antes» de lo que creen algunos organismos internacionales. Ahora, esa previsión sigue vigente.

Se abre pues un periodo de recuperación. 365 días por delante para alcanzar el Dorado. 2013 será un ejercicio de transición, como paso previo para un «deseado» —soñado para muchos— 2014 mejor. Pero... ¿en base a qué fundamentos? La corrección del déficit público, la mejora de la balanza por cuenta corriente o la menor destrucción del empleo privado, así como el reconocimiento por parte de los socios europeos y de los mercados internacionales del esfuerzo que está haciendo España.

Ahora, tras la austeridad, toca incentivar la economía, a pesar de que el desempleo seguirá creciendo. De hecho, falta por ajustar plantillas en el sector público y en las excajas de ahorros, algo que repercutirá en una tasa de paro que está previsto que crezca en el entorno del 26%, más de seis millones de parados. Y, como se empeña en explicar el presidente del Gobierno, todo ocurrirá en un año en el que, por el momento, no piensa pedir el rescate a la UE. Un ejercicio en el que el Ejecutivo se ha comprometido a no volver a subir el IVA y será el último de los dos previstos en los que se mantendrá la subida del IRPF... siempre que la evolución de los acontecimientos lo permita. Y un año en el que tampoco está previsto subir la edad de jubilación por encima de los 67 años y no intervenir las cuentas de ninguna comunidad autónoma pese a que Hacienda ya ha advertido de que siete comunidades autónomas no están cumpliendo con los planes pactados para lograr el objetivo de déficit público.

En definitiva, estamos en el año del gran reajuste general de la economía, con una caída del PIB previsto del 1%, pero que en su tramo final abrirá el camino a la recuperación, de la mano de más refomras, las exportaciones, el desendeudamiento y la reducción de la financiación exterior.

«¿La España de Campofrío?»

José Ramón Pin-Arboledas, profesor de IESE

España sufre olas de pesimismo. Lo raro es el optimismo colectivo. Estamos en momentos graves de depresión nacional. Llevamos en ellos cinco años. Tantos que ya hay voces que dicen: !Basta¡ ¡No somos el desastre que creemos! Los publicistas de Campofrío han avistado que el punto de inflexión estaba cerca y han acertado al avanzarlo. España en 2013 será como el anuncio que tiene a Fofito de protagonista. Hacia principios del segundo trimestre, con el inicio de la primavera, el clima económico cambiará.

¿Razones? Muchas. Algunas cuantitativas. La empresa privada, la que ha sobrevivido, estará muy saneada. Los salarios y la capacidad de producción han recobrado competitividad. Las entidades financieras se habrán capitalizado y la bolsa habrá digerido el decrecimiento del PIB y el consumo interno, mientras ve una balanza de pagos equilibrada. El sector público habrá drenado más de medio millón de asalariados, mejorando su déficit. Eso repercutirá en la prima de riesgo, ya algo olvidada, que retrocederá de manera significativa. El riesgo del rescate se alejará. Aún quedarán muchas cosas por hacer, el desempleo será de más de seis millones, el 27%, pero el optimismo empezará.

Sin embargo, la principal razón será cualitativa. Las empresas verán futuro, se iniciará nuevos proyectos de inversión y se producirá un efecto bola de nieve, típico de economías ciclotímicas como la española. Villar Mir, el empresario más avispado de nuestra cuadra, ya lo ha visto. Ha desinvertido en Sudamérica e invertido ¡nada menos que en la Gran Vía de Madrid! Todo un síntoma.

Esto no son proyecciones; es decir, pensar que todo será inercia. Esas se las dejo al FMI, y todos los centros de estudio económico. Son predicciones, porque cuando las proyecciones son tan malas, seguro que no se cumplen, al menos eso espero.

«Recuperación económica para España, pero con cautela»

Santiago Carbó, catedrático de la Bangor Business School e investigador de Funcas

Cuando se habla de un posible inicio de la recuperación económica para España en 2013 hay que hacerlo con cierta cautela. Ese «inicio» sería el deseado punto de inflexión pero subir la cuesta de la recuperación sería, en el mejor de los casos, el inicio de un camino duro en el que la sociedad española seguiría estando abocada durante años a sacrificios importantes. Para la esperanza queda, sobre todo, una agenda de reformas que puede ser criticable pero que, comparativamente a escala europea, ha sido y será muy intensa para España y a medio plazo debe dar sus frutos y, sobre todo, reafirmar la confianza inversora.

En todo caso, los riesgos siguen siendo considerables en Europa y, a la inestabilidad política en Italia, se unen ahora los temores sobre la capacidad y voluntad de Francia para resolver sus desafíos fiscales. Francia puede ser un obstáculo o un impulso para España dependiendo de que afronte o no las reformas necesarias para contener su déficit y favorecer la sostenibilidad de su crecimiento. Si Francia ayuda, la recuperación económica de España estará sujeta a menos vaivenes y una posible petición de rescate podría producir los efectos esperados. Si la situación se complica para la economía gala, la posibilidad de desarrollar una solución «a medida» para España (con rescate y condicionalidad más o menos limitada) será más complicada.

Al margen de esto, España sigue afrontando dificultades para la consolidación fiscal que pueden comprometer la credibilidad de sus esfuerzos y, junto con una petición de rescate, podría ser conveniente y deseable que se aprobara una ampliación del plazo para el objetivo de déficit del 3% desde 2014 hasta 2015 o, incluso, 2016. Una consolidación fiscal más razonable -junto con una mayor completitud de las reformas- podrían consolidar esa expectativa de recuperación. Con permiso de un atribulado panorama macroeconómico internacional que esta semana ha recibido la buena noticia de que parece haberse evitado el abismo fiscal en Estados Unidos.

«Un año de transición»

Mario Weitz, consultor del Banco Mundial y profesor de Esic

El 2013 será un año complicado para la economía española. Tendrá en mi opinión dos fases, una primera, hasta agosto, muy difícil, con las variables macro en pleno ajuste. Y, una segunda, con cierta esperanza de mejoría.

Los datos para el 2013 serán de una caída del PIB del 1%, un aumento del paro, una reducción del déficit fiscal y una mejora en el sector externo, pero aun sufriremos las consecuencias de un ajuste obligatorio de la economía española. Ni el consumo, ni la inversión ni el gasto público subirán con lo cual la esperanza estará en un aumento importante de la exportación.

Pero ¿cuándo llegará la ansiada recuperación del crecimiento y disminución del paro? Pienso que en 2014, aunque a fines de 2013 la economía pude comenzar a recuperarse. Para ello deben darse tres condiciones: El Gobierno debe acelerar las reformas pendientes, tanto de ajuste fiscal y de reformas estructurales. Reducir el tamaño del Estado, privatizar empresas públicas ineficientes, poner orden en las cuentas de Comunidades Autónomas y ayuntamientos, o sea acelerar las reformas. No debe aumentar impuestos sino que debe gastar menos, no hay alternativa.

Segundo, se debe poner más énfasis en la exportación. Mejoras en el marketing,(incluyendo más formación a las empresas), idioma inglés, financiación de pymes con productos exportables y promoción del las mismas junto con el fortalecimiento de la marca España son fundamentales para la reactivación económica.

Tercero, y muy importante, en el marco internacional hay dos temas a tener en cuenta: las elecciones alemanas de septiembre y la situación de Italia y Grecia. Si el Gobierno alemán sale reelegido, pero aliado a los socialdemócratas en vez de los liberales —tan hostiles a ayudar a los países del sur—, sería un escenario bueno ya que aceleraría la flexibilidad alemana y favorecería su apoyo financiero. Si Italia o Grecia entran en turbulencia, la prima de riesgo española aumentará por el efecto contagio ,complicando mucho la financiación del Gobierno y de las empresas.

En resumen, 2013 será aún un año complicado, y cuanto más decidido esté el Gobierno de Rajoy a profundizar en las reformas pendientes será mucho mejor para la economía española.

«De la estabilización al ajuste general»

Javier Morillas, catedrático de Economía Aplicada. Universidad San Pablo-CEU

Ha sido 2012 el año de la estabilización y la toma de conciencia por parte de los ciudadanos de la gravedad de la situación económica del país. El afloramiento de una deuda irresponsable, asociada al déficit público real (9,4% en 2011) ha mostrado el auténtico cáncer económico que un ocultamiento suicida venía negando desde 2008. Las reformas estabilizadoras del gasto público, con la inevitable reducción del mismo, junto a la reforma laboral y financiera puestas en marcha en 2012 terminarán por purgar las consecuencias de una crisis que amenazaba metástasis. No obstante, y cuasi ajustado el sector privado de la economía, nos espera todavía una significativa pérdida de empleo en las Administraciones Públicas, en las empresas y entidades estatales, así como en las ex-cajas de ahorros. Porque no sólo era la burbuja inmobiliaria; era toda una burbuja de gasto improductivo; la burbuja burocrática derivada de la duplicidad administrativa y territorial; la burbuja de medios y exceso de oferta de las radio-televisiones públicas, la burbuja de infraestructuras con inversiones no debidamente ponderadas, la burbuja de dotaciones autonómicas y municipales no sostenibles, entre otras.

La inversión y licitación de obra pública por parte del Ministerio de Fomento no permitirá incrementos sobre los niveles actuales, mientras que las correspondientes a comunidades y ayuntamientos continuarán su contracción. Las familias, como las empresas, seguirán reduciendo su endeudamiento, por lo que no cabe esperar una recuperación del consumo, ni alzas significativas en la inversión. Los bancos terminarán de dotar sus provisiones, por lo que 2013 no será el año del crédito, salvo para los proyectos de muy clara rentabilidad y mínimo riesgo. Y el todavía aumento de los desahucios conllevarán un cierto retorno al medio rural, donde —en todo caso— existen viviendas asequibles y se están abriendo nuevas posibilidades para el sector agroindustrial.

En 2013, la reforma laboral acabará por frenar la destrucción de empleo en el sector privado, permitiendo la creación de nuevos puestos de trabajo —aunque no los suficientes como para compensar los perdidos en el sector público—, mientras que las mejoras de competitividad a ella asociada seguirán permitiendo el incremento de las exportaciones, el desendeudamiento y la reducción de financiación exterior. Será 2013 en definitiva, el año del gran reajuste general de la economía española, con un decrecimiento que quedará según nuestras estimaciones en el filo del -1%, pero que en su tramo final abrirá el camino a la recuperación.

«Vuelve el crecimiento económico»

Rafael Pampillón, profesor del IE Business School y catedrático de la Universidad San Pablo-CEU

Pudiera ser que durante este año la economía española vuelva a la senda del crecimiento. Un posible escenario es que después de tres trimestres en recesión, en el cuarto se produzca una leve recuperación de la economía. Esta previsión se basa en que durante 2013, al igual que sucedió en 2012, el sector exterior siga teniendo una aportación positiva al crecimiento económico.

Según el FMI, en 2013, las exportaciones españolas de bienes y servicios seguirán creciendo a ritmos elevados: un 7%, cuando la media mundial se situará en el 4,5%. Como consecuencia, nuestras exportaciones, que representaban el 24% del PIB en 2009, pasarán a representar el 35% en 2013, y España seguirá aumentando su cuota mundial en las exportaciones de bienes y servicios, cuando la mayoría de los países desarrollados la están disminuyendo.

A este aumento de las exportaciones se le debe sumar la inversión extranjera que en 2013 seguirá entrando en España. Desde el mes de septiembre de 2012 y después de 16 meses, los inversores extranjeros parecen recuperar la confianza en nuestra economía. A la espera de que se publiquen los datos de noviembre y diciembre, en septiembre y octubre se produjeron en España entradas netas de capitales por valor de 40.686 millones de euros. Parece probable que también durante este año se mantenga esa misma tónica. Tanto el incremento de las exportaciones como el de la inversión extranjera están relacionados con la reducción de costes y el aumento de la productividad, a lo que se une la mejora de la confianza, tanto externa como interna, en la economía española.

Es este proceso de apertura al exterior lo que puede llevar a una ligera recuperación de la economía española a finales de 2013, ya que el buen tono de la demanda externa y de la inversión extranjera acabará tirando de la demanda interna. En todo caso, este retorno a tasas positivas de crecimiento económico está condicionado a que fluya el crédito a tipos de interés razonables.

En resumen, para que haya crecimiento económico en el último trimestre se necesita que se incrementen las exportaciones, fluya el crédito y siga creciendo la confianza de los inversores nacionales y extranjeros en España.

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