Entrevista

Rafa Nadal: «Me entristece la crispación en Cataluña. Unidos somos más fuertes»

Satisfecho por una carrera gloriosa, y ya con 16 grandes, el español analiza para ABC su último éxito en Nueva York

Vea en el vídeo la emoción de Nadal tras conquistar su tercer US Open

Rafael Nadal aparece satisfecho, pero cansado, apenas unas horas después de subir a la red de la pista central del Abierto de Estados Unidos y amortiguar un resto esquinado de Kevin Anderson con una volea de revés sencilla, a campo abierto, que certificó su torneo. Atosigado por las fotos, los compromisos, quizá todavía no ha digerido la importancia de esta nueva muesca en una carrera irrepetible. Con la victoria del domingo, Nadal suma ya dieciséis Grand Slam, una cifra mareante.

Charla con ABC encaramado al último piso de un rascacielos del Midtown de Manhattan. Se asoma a la cornisa, desde donde se ve el Empire State, la catedral de San Patricio, el complejo «Art-Deco» de Rockefeller Center o Central Park. «Da vértigo», reconoce, el mismo que no ha sentido estas dos últimas semanas en Nueva York, donde llegó en la cumbre del tenis mundial como número uno y desde donde luchará por quedarse todavía un buen tiempo.

El tenista mallorquín ha abrochado la temporada de Grand Slam con dos triunfos (Roland Garros y Nueva York), el año en que ha cumplido 31 años. Era una situación difícil de imaginar hace pocos meses, con su carrera atrancada entre problemas físicos y mentales. Si le respetan las lesiones como esta temporada, no es una locura pensar en más grandes y, por qué no, dar caza a Roger Federer -la otra mitad de la gran rivalidad en la historia del tenis-, que este año se ha embolsado otros dos, para un total de diecinueve. El de Manacor rechaza que se juzgue su carrera en el espejo del tenista suizo. «No necesito ningún estímulo», dice sobre si alcanzar a Federer motiva su tenis. «Yo no pienso si él ha ganado dos torneos o cuatro o veinticuatro. Me motiva mi camino y mi carrera, no la de los demás. Yo soy feliz si estoy bien. Si hay otro mejor que yo, bienvenido sea. En la vida uno siempre puede estar frustrado, pero yo no la entiendo de esta manera. No necesito coger a Federer, soy muy feliz con este trofeo y voy a seguir trabajando y luchando para conseguir los que pueda sin pensar en los que tienen los demás».

¿Qué pasa por la cabeza con esa volea, en el punto de partido?

Pienso en meter la bola en el otro lado y que no vuelva (risas). Es lo único que pienso: estar centrado y definir. En el último juego tuve nervios de verdad, es normal en la final de un Grand Slam, pero todo salió muy bien.

Después, los brazos en cruz, mira arriba, cierra los ojos...

En aquel momento sabes que has conseguido añadir algo más a tu carrera que es muy importante, y es una gran satisfacción. No piensas en nada o nadie, tampoco tienes mucho tiempo de pensar.

Con el paso de los años, ¿estos logros saben diferente?

Te soy sincero: desde el comienzo de mi carrera siempre he tenido algunos problemas que me han hecho valorar todo lo que ha pasado. Desde 2005, con mi primera gran lesión en el pie, siempre he tenido presentes esos problemas y me ha costado mucho volver de todos ellos. Con la edad unos sabe que las oportunidades de conseguir cosas son cada vez menores y que quedan menos, así que cada victoria es un motivo de felicidad.

¿Qué es lo que más le ha gustado de su tenis en Nueva York?

El espíritu de competición. La actitud ha sido muy buena en todo momento. Al principio hubo dificultades, cosas que no salían del todo bien. A medida que avanzaba mejoraba en todos los aspectos. A nivel mental he estado centrado y peleando por pensar solo en superar las cosas y darme otras oportunidades para competir mejor. Y evidentemente el partido de semifinales contra Del Potro jugué muy bien.

¿Le ha decepcionado la camada de jóvenes promesas? Sin algunos de los mejores del circuito, no han aprovechado su oportunidad, los semifinalistas eran todos viejos rockeros...

Algunos sí y algunos no. Hay algunos que son claramente favoritos para pelear por los torneos importantes desde ya. Shapovalov está entre ellos, Zverev ya lo hace, es el tres del mundo, y hay otros más.

Con una temporada tan exitosa, ¿cambian los objetivos de cara al futuro?

No lo sé. No es el momento de plantearse mucho la temporada que viene. Queda mucho de esta, con eventos importantes. Quiero estar preparado para competirlos bien, pero ahora es el momento de disfrutar. Ganar otra vez el US Open no pasa habitualmente. Dentro de unos días, me pondré a trabajar de nuevo y a fijar los objetivos de aquí a final de año.

¿Le queda algún sueño?

No, mis sueños están cumplidos desde hace muchos años. Me queda seguir disfrutando de que tengo la posibilidad de hacer lo que me gusta y alargarlo lo máximo posible.

Mientras España celebraba este lunes su última gesta, la crispación se ahonda en Cataluña, donde se celebraba la Diada en pleno desafío secesionista. ¿Le preocupa esta situación?

Claro que me preocupa. Al final estamos todos en un país y en una situación que no es buena ni para unos ni para otros. Tiene una solución complicada, pero bueno, siempre digo lo mismo: España sin Cataluña es menos, y Cataluña sin España también es menos. Yo evidentemente me siento muy español, pero también me siento muy cercano a los catalanes. Me produce tristeza esta crispación y ojalá que las cosas se puedan solucionar de la mejor manera posible, que nos podamos entender y seguir conviviendo. Sin ninguna duda, unidos somos más fuertes.

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