Rafa Nadal, en un entrenamiento en Roland Garros
Rafa Nadal, en un entrenamiento en Roland Garros - EFE
Roland Garros

Rafa Nadal, a la conquista del undécimo título en París

El balear llega a Roland Garros pleno de confianza tras un curso de tierra excelso; Muguruza quiere el segundo

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Hace ya demasiado tiempo que la pregunta de si Rafa Nadal es favorito en Roland Garros carece de sentido. La que acontece cada vez es cuántos triunfos en París será capaz de alcanzar el balear. Y no se alcanza a ver el horizonte porque si Nadal está sano, su ambición, su juego y su mentalidad pondrán el resto para alargar su hegemonía cuanto quiera. Hoy comienza la conquista del undécimo título (hasta el 10 de junio).

Porque es el único que maneja la tierra batida a su antojo y medida. Así lo ha demostrado una y otra vez y lo ha vuelto a rubricar en este 2018 excelso sobre la arena en la que ha conquistado Montecarlo, Barcelona y Roma, despejando la duda de si sería capaz de repetir un año antológico como el pasado, en el que en lugar de triunfar en el Foro Itálico, lo hizo en el Mutua Madrid Open. Allí, en la altura, resbaló este curso el balear, contra Dominic Thiem, pero ni siquiera esa derrota, la número 36 de su carrera en esta superficie -por 408 victorias-, supuso un contratiempo. Cogió tono e impulso en Roma para sumar su octava corona y convalidar con matrícula de honor el error en Madrid.

Su lesión en el psoas-ilíaco, que frustró su inicio de 2018 en superficie rápida, ya solo es una cicatriz más en su palmarés de cardenales. Y con esa premisa, Nadal es el único que puede superar a Nadal: dejar atrás el diez para abrazar el undécimo Roland Garros. Lo dicen los números: solo ha caído dos veces en París, más un abandono. Y lo aseguran sus rivales, pues no hay nadie que parezca con la calidad y la entereza suficiente para derrocarlo en su terreno.

Se habla de Alexander Zverev, pero sucumbió sin remedio ante el balear en la Copa Davis en febrero y no tuvo aguante para poner la puntilla en la final de Roma, en la que el español se levantó tras la lluvia para recordarle quién es el amo de la tierra. «Nadal es favorito claro. Es superior. Sobre todo en dos cosas: físicamente y mentalmente. Y a cinco sets se multiplica por dos. Para ganar a Rafa en estos momentos primero tiene que tener un muy mal día. Y aunque juegue solo correcto, el rival tiene que hacer un partidazo. Si juega muy bien no lo gana nadie. Es el único que tiene el juego de tierra batida natural: alturas, se puede ir cinco metros lejos y volver con tranquilidad, potencia de tiros con efectos... algo que no tiene nadie ahora mismo», analiza para ABC Jordi Arrese, extenista, excapitán de Copa Davis y ahora comentarista del torneo parisino para Eurosport.

Dominic Thiem, apunta Arrese, es el único con cualidades suficientes para la tierra, y que ha obligado a Nadal a adaptarse a este nuevo tenis más potente sin dejar de lado las herramientas que le han hecho el mejor en esta superficie. «Nadal es un camaleón. En Madrid jugó mal y perdió con Thiem. Incluso en Roma, que no jugó bien porque no tuvo muy buena derecha, lo acabó ganando. Pero no hay muchos que aun jugando mal pueden ganarlo. Solo Thiem puede tener el perfil para ser muy bueno en tierra, pero hoy el tenis obliga a jugar tan recto… Está queriendo tener un tenis total, más potente y rápido y no está pensando tanto en utilizar la tierra en su propio beneficio: tiene altura, ángulos, pero está jugando demasiado directo y eso no le funciona tan bien en tierra batida».

Bolelli, en el debut

De los rivales clásicos vuelven a estar ausentes Andy Murray, por lesión, y Roger Federer, de descanso hasta que vuelva la hierba y que tan buen resultado le dio el curso pasado. «Cuando estoy ganando y otros jugadores no juegan por algún motivo, eso es todo. Son malas noticias para el torneo, pero no para mí si gano. Para mí, la victoria significa exactamente lo mismo esté Federer o no», afirmó Nadal en la comparecencia previa al torneo.

Pero Novak Djokovic asoma de nuevo, contundente y sin atisbos de dolor en el codo en Roma, para pelear en las mejores plazas, aunque es el propio balear el que ya sabe que siempre ha estado ahí. «Mi respuesta es que no volverá porque siempre está ahí. A veces, cuando vuelves de las lesiones es difícil jugar bien desde el principio, pero jugó un gran torneo en Roma, y, sin duda, es uno de los candidatos para ganar aquí», se expresó Nadal.

El número 1 del mundo debuta en París contra el italiano Simone Bolelli, que sustituyó al lesionado Alexander Dolgopolov. A partir de ahí, y siempre que la lógica de nivel y ranking se imponga, podría cruzarse con Kevin Anderson en cuartos, y con unas semifinales ante Juan Martín del Potro o Marin Cilic. A Djokovic, Zverev o Thiem solo se los encontraría en la final del 10 de junio.

«Rafa viene jugando bien. A París llega con la confianza y los puntos. Cada año sigue mejorando sobre su propio esquema de tierra. Tiene una ambición descomunal. Yo dije en su día que ganaría por lo menos diez veces, me quedé corto. No veo por qué no va a seguir ganando tres o cuatro años más», augura Arrese. Hoy comienza Roland Garros. Nadal está listo para el undécimo.