Dominic Thiem
Dominic Thiem - EFE

Roland GarrosQuién es Dominic Thiem

El austriaco, que pasó el servicio militar y ha fundado un club de fútbol, amenaza la superioridad de Nadal con un tenis muy bien adaptado a la tierra y tres victorias sobre el balear

Actualizado:

Hay apenas una docena de tenistas que han ganado a Rafa Nadal sobre tierra batida en toda su carrera. Dominic Thiem le ha ganado tres veces, una proeza que lo señaló como heredero del balear, pero que quiere quitarse de encima. No quiere ser el heredero de nadie, quiere ser Thiem, solo Thiem, por fin una final de un Grand Slam porque el propio Nadal y Novak Djokovic se le quitaron las otras veces.

Que lo asemejen a Nadal no es solo porque ha sido capaz de derrotarlo, sino porque tiene unas cualidades muy adecuadas para brillar en tierra. Como el balear, sabe manejar las alturas y los ritmos de juego que ofrecen más posibilidades de victoria sobre el albero. Su revés a una mano puede llevar la pelota al fondo de la pista y hacerla volar hacia el infinito, muy incómodo para los rivales porque deben contestar al golpe a una altura superior a la cintura, con lo que la fuerza siempre es menor.

[Dónde ver Nadal-Thiem]

Pero su derecha también está cargada de peligro, contundente cuando quiere, alta y veloz cuando lo necesita. Incluso aporta un efecto final que obliga al rival a jugar muy atrás en la pista.

Tiene 24 años, pero ya ha dicho que no es joven, pues los de la próxima generación los lidera Alexander Zverev con 21. El austriaco está en una tierra de nadie que no ha conseguido todavía hacerse grande ni empujar a los veteranos ni arrasar con los inexpertos. Al contrario que el alemán, tres años menor que él, Thiem no tiene títulos de Masters 1.000 y est es su primera gran final.

De 1'85 y diestro, tiene como entrenadores a Galo Blanco y a Gunter Bresnik. Aunque fueron sus padres, Wolfgang y Karin, también entrenadores, los que le inculcaron el amor por la raqueta, como a su hermano Moritz. No solo le gusta el tenis, es seguidor del Chelsea e incluso fundó un club de fútbol, el TFC Matzendorf.

Es de los pocos tenistas en el circuito que ha pasado por el servicio militar, obligatorio en su país. Aunque no salió nada contento de la experiencia: «No soy muy fan del servicio militar. Fue un fastidio pasar allí tres, cuatro semanas, en serio. Es todo lo que puedo decir. No me ayudó nada a preparar mi temporada de 2015. Estoy contento de que se acabara. No tuve que hacerlo de la misma manera que los demás. En ese sentido, tenía privilegios como deportista, porque estuve cuatro semanas y son seis meses. No me ayudó. En general, no me gustó la experiencia»