US OpenNadal y Federer, el resurgir más frenético

El español y el suizo, hace un año en un mar de dudas, han ganado los cuatro grandes en 2017 y mantienen la pugna por el número uno

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En ese abrazo, en ese estallido, Toni Nadal resumía toda una carrera al lado de su sobrino, tío y mentor del héroe, probablemente el entrenador más influyente que ha habido en el tenis. No se entiende la gloria de Rafael sin los consejos de tío Toni, por mucho que el técnico rechace siempre la cuota de pantalla que le corresponde. A Toni le quedan unos pocos meses de faena en el circuito, pero pronto se dedicará a la academia de Manacor, enormemente feliz porque era imposible imaginar un desenlace tan estupendo. En el año de su adiós, las cosas han salido de maravilla y se justifica la fiesta después del triunfo en Nueva York.

Ganar en Estados Unidos tiene mucho de simbólico para Nadal, pues lo hizo en otras dos ocasiones y cabalgando igualmente desde la adversidad (2010 y 2013). Hay pocos tenistas con esa capacidad de superación y el balear se ha mejorado a sí mismo en la enésima regeneración, imposible pensar en este regreso a la cima, imposible pensar en este empacho de títulos. Montecarlo, Barcelona, Madrid, París y ahora en la capital del mundo, emocionado con 23.000 gargantas coreando su nombre.

El curso, por mucho que pueda quedar deslucido por la caída de los grandes (en especial las de Novak Djokovic y Andy Murray), sirve para poner en valor a dos raquetas incomparables, dueñas además de todos los grandes de la temporada. Tanto Roger Federer como Rafael Nadal, enemigos íntimos, se han repartido os cuatro majors y disparan esa rivalidad hasta el infinito. Diecinueve lleva el suizo, dieciséis acumula el español, lejos ya de cualquier amago de persecución. A finales de 2016, cuando Nadal cortó la cinta de su academia, invitó a Federer y el acto tuvo ciertos tintes nostálgicos, con las dos estrellas lesionadas y bromeando sobre lo que fueron, sobre sus batallas. Las han retomado a lo bestia y el tenis aplaude sin parar.

Se traslada esta pugna hasta el final de curso, aunque Nadal se escapa a falta ya de pocos puertos para llegar a la meta, líder destacado de la ATP y con casi 2.000 puntos con respecto a Federer. El calendario llevará ahora al español a los torneos chinos de Pekín y Shanghái y solo defiende cien puntos, pues el pasado curso compitió ahí de mala manera y optó por poner el punto final a la temporada, renunciando así a Basilea, París-Bercy y la Copa de Maestros –están programados en la agenda–. Esa decisión fue fundamental para entender el subidón de este 2017.

Nadal, exhausto después de la paliza que se dio para llegar a los Juegos de Río, con la muñeca hecha un trapo y vacío el depósito de energía, se reunió con su tío Toni y con Francis Roig y tomaron una decisión definitiva: la contratación de Carlos Moyá. Con él, íntimo amigo desde que era un crío, han llegado una serie de cambios en la rutina del campeón ya de 16 grandes: entrenamientos variados, cuidado en la alimentación, dormir más horas y administrar los descansos con criterio. He aquí, con el mordisco en Nueva York, con este curso de esplendor, los resultados. Nadal está disparado y busca llegar a su último ochomil: la Copa de Maestros.