Rafael Nadal y Roselyne Bachelot - AFP
Francia

La justicia condena a la exministra que difamó a Nadal

Bachelot tendrá que pagar 10.000 euros en concepto de daños y perjuicios además de 2.000 euros por costas judiciales

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El Tribunal Correccional de París ha condenado con extrema indulgencia a la exministra de deportes Roselyne Bachelot, famosa por sus «ocurrencias chistosas», por haber acusado a Rafael Nadal de dopaje el 2016.

Antigua ministra de Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, Bachelot se vio forzada a abandonar su modesta carrera gubernamental a la vista de su nula implantación política, pero comenzó una nueva carrera como «tertuliana», «cronista», «animadora» de programas de radio y tv, especializada en «dar la nota» con «ocurrencias humorísticas» de taberna audiovisual con clientela «ávida de sensaciones fuertes».

Fracasada como política del nivel más modesto e insignificante, Bachelot ha seguido trabajando en programas y emisiones de cadenas de segundo o tercer nivel, ofreciendo siempre sus mejores servicios de «corre ve y dile» con gracietas que no siempre utilizan un lenguaje más bajo del ombligo.

Amparándose en su nula autoridad de exministra de deportes (un cargo que ejerció con más insignificancia que gloria), Bachelot comentó el mes de marzo del 2016 un periodo de inactividad de Nadal, víctima de una tensión del tendón rotuliano, en estos términos: «Se sabe que la famosa lesión de Rafael Nadal, cuando estuvo parado siete meses, se debe en realidad a un control positivo».

Antes de querellarse contra la exministra, Nadal intentó alguna forma de «explicación» y «disculpas», en vano. Ante la indiferencia de la ministra difamadora, el tenista español tomó varias decisiones inmediatas: presentar una querella por difamación, insistiendo en que el recurso a la justicia es sencillamente indispensable para intentar atajar ese tipo de insinuaciones y campañas; pedir que se hagan públicos los resultados de las pruebas antidopaje de todos los deportistas.

La exministra difamadora dio la callada por respuesta. Y la justicia inició la instrucción del caso.

Por parte de la difamante, sus abogados intentaron diversas maniobras, en vano. Por parte de Nadal, sus abogados presentaron un abultado material de análisis y expedientes médicos, demostrando la grave lesión sufrida en el tendón de la rodilla izquierda del jugador, obligándolo obligaron a dejar de jugar durante meses.

La sentencia del Tribunal Correccional de París condena a la ex ministra difamante: una multa de 500 euros, exenta de cumplimiento. Bachelot no deberá pagar tan modesta suma, si no reincide. Por el contrario, la exministra tendrá que pagar a Nadal 10.000 euros, en concepto de daños y perjuicios, corriendo a su cargo, así mismo, los 2.000 euros de las costas del proceso.

Tratándose de una figura que ha entrado en la historia de las leyendas del deporte mundial, difamado por una exministra oficiando de «chistosa» profesional, quizá se trate de una sentencia de rara indulgencia.

Sin duda, la dimensión épica de la carrera mundial de Rafael Nadal está muy por encima de los «rumores» de taberna de carretera secundaria, propagados a través medios de información y de información, redes sociales y otras corruptelas. Pero el «daño» de la difamación, propagada masivamente, tuvo en su día la dimensión de una campaña increíble pero ponzoñosa. La justicia condena a la exministra difamante con la indulgencia con la que suele tratarse, para bien o para mal, a los personajes de insignificancia nociva.