Open de AustraliaFederer, la fórmula para ser el más joven

A sus 36 años, es el favorito en Australia. Raciona los torneos, se entrena menos horas y concilia con su familia numerosa

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Con la enfermería repleta, y disparadas las dudas entre las mejores raquetas del mundo porque a uno le incordia el codo, al otro la rodilla, a aquel la muñeca y al de más allá le tortura la cadera, Roger Federer pasea a sus 36 años (cumple 37 en agosto) libre de dolores, renacido para confirmar que para él no pasa el tiempo ni a la misma velocidad que al resto ni con la misma crudeza. Es, simplemente, un portento de la naturaleza que se exhibe en lo más alto cuando a su edad ya se da por hecha la retirada, beneficiado por ese don natural que le hace único y por entender mejor que nadie las señales que le envía su cuerpo. Ahora, no hay dudas, es el principal favorito en el Abierto de Australia que empieza este lunes y asume con una alegría inmensa la responsabilidad que le da el hecho de tener que defender la corona, encendido en este camino hacia su vigésimo Grand Slam. Roger Federer es interminable.

En Melbourne, el grande más imprevisible del curso porque a estas alturas cuesta descifrar el verdadero estado de los competidores, se planta Federer con la inercia arrolladora de 2017, el año en el que se reconcilió con la eternidad al brindar de nuevo en los majors. Conquistó dos, Australia precisamente y Wimbledon, y redondeó una temporada estupenda con cinco títulos más (tres de ellos Masters 1.000, los de Indian Wells, Miami y Shanghái), sensato a la hora de programar su agenda. Federer es tan sumamente bueno que se puede permitir el lujo de borrarse de toda la gira de tierra y plantarse en la hierba y ganar silbando, una forma de proceder completamente opuesta, por ejemplo, a la que necesita Rafa Nadal para sentirse en plenitud. El suizo disputó 57 partidos en todo el año por los 78 del balear, una diferencia considerable.

La campaña de Federer terminó en las semifinales de la Copa de Maestros, eliminado por David Goffin, y se tomó un respiro antes de regresar a los entrenamientos en Dubái, en donde tiene instalado su campamento para ponerse a tono. Y lo hizo sin volverse loco, el primero en entender que 36 años pesan y que, si quiere seguir un tiempo más por estos mundos y a tan alto nivel, no puede darse tanta tralla. «Cuando eres más joven, tienes que planificar las horas para poder decirte a ti mismo. Puedes permanecer en la pista durante cuatro horas y entrenar durante 10 días seguidos», resumió días atrás desde Perth, en donde estuvo a un nivel altísimo para darle a Suiza la Copa Hopman (superó a Sugita, Khachanov, Sock y Alexander Zverev y se compenetró bien con Belinda Bencic en los dobles mixtos).

«A tiempo parcial»

En su reflexión, capacitado para hablar del ayer con la misma contundencia como con la que habla del ahora, da con el quid de la cuestión. «Es más una cosa mental en mi opinión. Por supuesto, necesitas estar en forma para que no te lesiones tan seguido, pero a medida que creces todo se vuelve un poco más orientado a la calidad y no a la cantidad». Todo por el bien de su cuerpo, como la planificación de entrenamientos. «Ahora trabajo a tiempo parcial. Lo hago por la mañana y por la tarde descanso, o al revés», expone. De paso, concilia con sus exigencias como padre de familia numerosa (tiene cuatro hijos).

El único inconveniente para Federer, por sacar a relucir alguno, procede del sorteo celebrado el jueves. A priori, el horizonte es más complicado para el suizo que para Nadal, pues en su parte del cuadro viajan el francés Richard Gasquet (posible rival en tercera ronda), el canadiense Milos Raonic o el estadounidense Sam Querrey (octavos) y el argentino Juan Martín del Potro o el belga David Goffin, subcampeón en la última edición de las ATP Finals (cuartos). El serbio Novak Djokovic, campeón en seis ocasiones, que abrirá contra el estadounidense Donald Young, y el alemán Alexander Zverev, ante el italiano Thomas Fabianno, viajan por la parte alta del cuadro de Federer.

Por su parte, Nadal se estrenará en Melbourne Park con el veterano Estrella Burgos, de 37 años, en un duelo inédito en el circuito profesional. De salvar su primer compromiso se enfrentaría en el segundo contra el ganador del duelo entre el chileno Nicolás Jarry y el argentino Mayer. Por la parte del cuadro de Nadal circulan el argentino Diego Schwartzman (24), el estadounidense John Isner (16) (octavos), y el croata Marin Cilic (6) (cuartos).

En cualquier caso, el suizo es el que llega no solo en mejor forma, sino con mejores sensaciones y recuerdos. De hecho, esta semana ha asegurado que el quinto set de la final del año pasado contra Nadal de 2017 es «quizás el mejor» que ha jugado a lo largo de su carrera. Palabras mayores para un jugador que ha ganado 19 grandes y que encara el vigésimo con la fórmula mágica de la eterna juventud.