Nadal, en el Masters 1.000 de París-Bercy
Nadal, en el Masters 1.000 de París-Bercy - EFE

Copa de MaestrosDoble alegría para Nadal

Su rodilla derecha evoluciona bien para la Copa de Maestros, en donde tendrá un grupo asequible

MadridActualizado:

Rafael Nadal jamás aceptará que en un sorteo le acompaña la buena suerte, tan políticamente correcto y diplomático él con aquello de que cualquier rival es peligroso y demás tópicos futboleros. Sin embargo, ayer seguramente no torció la cara cuando supo que en la Copa de Maestros, que se disputa del domingo 12 al domingo 19, jugará en la fase de grupos contra Grigor Dimitrov, Dominic Thiem y David Goffin, contrincantes relativamente llevaderos teniendo en cuenta el elenco de participantes y lo que pudo haber sido –Federer, en el otro grupo, tiene a Alexander Zverev, Marin Cilic y Jack Sock–. La mejor alegría, sin embargo, se la llevó al comprobar por la tarde, durante la sesión de entrenamiento en las pistas cubiertas de Queen’s, que la rodilla derecha responde y que, ahora mismo, está en condiciones de pelear por el único torneo que le falta. Nadal lo tiene claro.

Hace seis días, el español se borró de los cuartos de final del Masters 1.000 de París-Bercy porque no estaba en condiciones de aguantar más palizas. En el duelo contra Pablo Cuevas, el número uno del mundo tuvo que reclamar la asistencia del fisioterapeuta y se le puso una venda por debajo de la rodilla derecha con la intención de estabilizarla ante el dolor que le genera esa tendinitis degenerativa que tanto le castiga. Salvó como pudo el partido, lo ganó en tres sets y su cuerpo no reaccionó 24 horas después, así que no le quedó otra que abandonar.

«Me duele mucho», desveló el campeón de 16 grandes, que dejó en el aire su presencia en el torneo que reúne a las ocho mejores raquetas de la temporada. «Mi prioridad es ser feliz jugando a tenis, ser competitivo el máximo tiempo posible. A veces, para que eso ocurra, uno tiene que perderse cosas que no desearía», completó. Habla con conocimiento de causa porque su carrera está llena de renuncias por culpa de las lesiones. De hecho, antes de París se dio de baja en Basilea tras la frenética gira por China con la intención de llegar en condiciones a las últimas citas del curso y terminar 2017 en lo más alto de la ATP. Ese objetivo ya está cumplido y ahora pretende saldar una deuda con la Copa de Maestros, el último ochomil que se le resiste.

El zurdo fue sometido a pruebas y se descartó que hubiera una nueva lesión más allá de la ya conocida (carga de estrés), así que planificó un tratamiento que ejecutó en Mallorca para llegar a Londres con el mínimo exigible. El martes ya trabajó en la capital británica a buen ritmo durante 75 minutos y ayer se vació sin vendaje y a un nivel notable con Carlos Moyá al otro lado de la red. «Rafa está bien y la rodilla está bien. Paró solamente para no tomar riesgos, será competitivo en Londres porque es el único gran torneo que no ha ganado todavía», resumió su técnico. En el entrenamiento de ayer, Nadal lo practicó todo salvo el saque ya que sufre más al caer después de dar el salto de rigor.

Para entonces ya sabía que para él empieza la competición el lunes a las 21 horas –un día más para recuperarse– y que será contra David Goffin, a quien ha vencido en las dos ocasiones en las que se han enfrentado, ambas este año y en tierra batida. Y después, el miércoles, se medirá a Grigor Dimitrov, al que domina 10-1 pese a ser el búlgaro siempre un peligro por su descomunal talento, o a Dominic Thiem, con 5-2 en el cara a cara y que pierde poder cuando se aleja de la tierra.