Moha Ramos
Moha Ramos - EFE

Real MadridMoha Ramos, el portero que busca el Madrid está en Valdebebas

Su exhibición en la Youth League dispara al Juvenil blanco hacia los octavos del torneo

MADRIDActualizado:

Como buen portero, tiene su lista de supersticiones. Tocar los tres palos de la portería antes de que comience el partido es una de ellas, y le suele traer suerte, como ayer en Rusia. Moha Ramos (13 de abril de 2000, Santa Cruz de Tenerife) metió al Real Madrid Juvenil que dirige Guti en los octavos de la Youth League, tras una exhibición histórica en la tanda de penaltis. Tres penas máximas y tres paradones para aniquilar en tiempo récord al Krasnodar. Una demostración de agilidad, reflejos y puños de hierro que definen a la perfección a la perla canaria de la cantera blanca, tercer portero de Zidane desde esta temporada, aunque aún no ha tenido la oportunidad de debutar oficialmente.

De madre senegalesa y padre tinerfeño, a sus 17 años Moha Ramos suma su tercera temporada en «La Fábrica» bendecido ya por Luis Llopis, el preparador de porteros del primer equipo. Sus 189 centímetros y 85 kilos hacen de él un guardameta imponente. Ahora que tanto se habla de novedades en el marco blanco, quizás la solución la tenga en casa el Madrid, sin necesidad de salir al mercado a gastarse una millonada.

Formado en el UD Longuera y el CD Tenerife, llegó al Madrid de la mano de Sixto Alfonso, ojeador blanco especializado en el mercado canario: «Con él empezó todo», escribe el portero en su cuenta de Twitter cada vez que sube una fotografía junto a él.

Hasta hace un par de meses vivía en la residencia de Valdebebas y ahora lo hace con su padre en un piso cercano a la Ciudad Deportiva. En su tiempo libre, disfruta yendo al pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón de Ardoz, casa de Movistar Inter, para ver a uno de sus ídolos, Ricardinho.

Con España, se proclamó campeona continental sub 17 el pasado año y también estuvo en el último Mundial de clubes, disputado en Abu Dabi, donde el Real Madrid volvió a hacerse con el título. Si nada se desvía por el camino, el futuro es suyo.