Real Madrid

El Real Madrid mira hacia abajo

Zidane no encuentra explicación a la falta de gol de sus hombres ni soluciones para poder reaccionar

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El mejor equipo del mundo de los dos últimos años ha tocado fondo sin encontrar las causas. El campeón de todo demuestra actitud, entrega, falla media docena de goles en cada partido y pierde su cuarto partido en la Liga sin saber por qué. No encuentra soluciones a su crisis, que es alargada. Ese es el problema.

Zinedine Zidane: «Soy el responsable del equipo y tengo que encontrar soluciones. No encuentro explicación a la falta de gol»

«No encuentro explicación», admite el técnico. «Fallamos muchas ocasiones de gol, el balón no entra y esta mala racha genera un bloqueo mental en jugadores que lo dan todo». El francés es sincero: «Soy el responsable de esta plantilla y tengo que encontrar las soluciones».

«No es cuestión de tocar fondo y estamos en un mal momento; la falta de gol provoca un bloqueo mental en hombres que lo dan todo»

El Real Madrid quiere y no puede. Los rivales ya no respetan el Bernabéu, donde han vencido el Betis, el Barcelona y el Villarreal. La derrota en Gerona delató una situación que se ha confirmado en el tiempo. Los jugadores veteranos demuestran una carencia de punta física que les impide intentar un regate, una finta. Solo Lucas, Carvajal, Bale e Isco lo intentan. Cristiano y Marcelo lo desean y no pueden. El resto de futbolistas ni se lo propone y limita su aportación a los pases horizontales. El entrenador niega que su plantilla sufra un problema físico, rechaza que baje sus prestaciones en el segundo tiempo, y centra el dilema en la pérdida de confianza que suscita la carencia de resultados.

Los pecados capitales del conjunto madridista están claros. El problema es que no hay suplentes que los puedan solventar. Lucas es el único que aporta. Ahora mismo, ni Asensio añade un plus de calidad.

Se cuestiona a Zidane si el Madrid ha tocado fondo y el preparador no entra en juicios mayestáticos: «No es cuestión de tocar fondo, estamos en un mal momento y necesitamos una victoria para después poder reafirmarnos con otra. Lo que nos hace falta es un triunfo».

Tres partidos sin vencer

Sus palabras sí que tienen fondo. Sus hombres suman dos empates y una derrota en diez días y no ganan un partido de Primera desde la goleada endosada al Sevilla el 9 de diciembre por 5-0. «Esto es otro palo para mis jugadores, que no están acostumbrados a vivir estas situaciones».

Casemiro pone el dedo en la herida: «Lo que ha pasado hoy ha ocurrido durante todo el año. Estamos jugando bien, peleando, creando oportunidades, pero no estamos haciendo goles. El rival llega una o dos veces y marca, no hay otra explicación».

Ya peligra la cuarta plaza

Zidane y sus pupilos tienen la responsabilidad de superar esta crisis profunda, porque la situación se complica en la Liga. El Real Madrid ha perdido cuatro partidos en el campeonato español, ha empatado cinco y se ha dejado en total 22 puntos en las dieciocho jornadas que ha disputado. Ahora mismo peligra su cuarta posición en la tabla, la última que califica para la próxima Champions, porque le acechan el Sevilla y el propio Villarreal.

Ya nadie en el vestuario habla de luchar por la Liga. Sería ridículo. Solo advierte que se respete al Real Madrid y no le den por muerto.

El reto de Zidane es recuperar la confianza y la autoestima de unos veteranos que han perdido la fe en sí mismos y de unos jóvenes suplentes agarrotados por la presión que genera un Real Madrid en crisis. Los semblantes de los futbolistas en el césped, aún con el empate inicial, denotaban la preocupación por lo que después sucedería. Sabían que no tenían chispa para driblar a los rivales por velocidad, el gol no llegaba y temían el contragolpe demoledor que les venció. La fatídica ley de Murphy se cumplió. «No lo merecíamos», subrayaba Zidane.

Ahora, el dilema es remontar con estos mismos hombres. El francés no quiere fichajes, salvo que esta crisis cambie su postura. Y dará la batuta a los veteranos. Son los que deben morir en el intento. No puede cargar esa responsabilidad a los noveles. La Copa y el PSG son sus objetivos para dar un vuelco a la realidad.