Final ChampionsSalah y Mané, el Ramadán también juega en Kiev

Dos de los miembros del potente tridente de ataque del Liverpool jugarán la final de la Champions en pleno mes de ayuno

MADRIDActualizado:

El pasado miércoles, se inició el noveno mes del calendario lunar, el periodo del año más sagrado para los seguidores del Islam. Hasta el próximo 14 de junio, el Ramadán hará que los más de 1.500 millones de musulmanes que hay en el mundo se mantengan en ayunas, sin ingerir alimento ni bebida alguna desde el alba hasta la puesta de sol, además de dejar de lado las relaciones sexuales para centrar su día a día en la oración y la ayuda a las personas más necesitadas. Hay excepciones, como es el caso de los niños, las personas de avanzada edad o enfermas, las embarazadas o las mujeres con menstruación. También hay un grupo de personas que puede interrumpir días de ayuno, siempre que lo recuperen en semanas o meses posteriores, con el siguiente Ramadán como fecha límite. Es el caso de quien realice un viaje que les obligue a alejarse de su casa 48 millas, algo más de 77 kilómetros, situación en la que se encontrarán Salah y Mané, dos de las tres estrellas del Liverpool, el rival del Madrid en la final de la Champions, pero eso no evitará que ambos lleguen con un pequeño hándicap de preparación.

Egipcio y senegalés son dos musulmanes practicantes con unas creencias religiosas muy fuertes y hasta el viernes, día que viaja el Liverpool a Kiev, seguirán el Ramadán de manera habitual. Solo durante la estancia del equipo inglés en Kiev podrían interrumpirlo, una situación que preocupan al Liverpool, equipo donde la velocidad y la explosión lo es todo.

«Recuerdo mi etapa en el Chelsea (2013 y 2014), que coincidió con el Ramadán en plena pretemporada de verano. Teníamos dobles sesiones de entrenamientos y partidos con unas temperaturas muy altas. En esas semanas tus niveles de energía decaen, pero el Ramadán significa mucho para mí, me colma y me hace feliz», explica Salah, icono de su país hasta tal punto que este año los «fanus», los clásicos faroles de colores que decoran las calles y las casas de El Cairo durante el Ramadán, llevan su imagen: «Cualquier cosa que lleve la foto de Salah vuela y los "fanus" de Salah se han agotado en muy pocos días. Él es un ejemplo para nuestro país y la comunidad musulmana», detalla el artesano egipcio Ahmed al Sun, encargado de crear estos faroles.

Hay bastantes deportistas de élite que contratan dietistas personales para que aminoren lo máximo posible el perjuicio que supone para su actividad el mes de Ramadán, con planes de alimentación que intentan aportar los litros de agua, hidratos y proteínas que no son consumidos entre el amanecer y el crepúsculo y que son necesarios para la competición de alto nivel. El fantasma de las lesiones es en esta época cuando más se aparece: «Salah está entrenando al veinte por ciento. Está siendo prudente para llegar en condiciones a la final. Comeré y beberé yo por él», confesaba días atrás Alberto Moreno, el único integrante español del Liverpool.

Klopp, comprensivo

Una situación que también entiende perfectamente Jurgen Klopp, quien prefiere poner el acento en la persona: «Es exactamente lo que necesitamos en estos tiempos. Ver a Salah, este joven maravilloso, lleno de alegría, de amor y de amistad, lleno de todo en un mundo donde luchamos por comprender todas las cosas que suceden en este planeta. Mo es el embajador perfecto para todo el mundo árabe»

El caso de Mané es similar al de Salah. El africano lleva una vida muy ordenada y familiar, alejado del ocio y la diversión propias de un joven de 26 años, y con unas creencias muy arraigadas. Ellos dos juntos a Firmino han rubricado una temporada de ensueño, 80 goles y 42 asistencias entre los tres: Mane, 19-9, Salah 44-16 y Firmino, 27-17.

En el Madrid, el Ramadán también tendrá su impacto, aunque en bastante menor medida. Benzema ya anunció hace años que renunciaba a practicarlo por su condición de futbolista de alto nivel, algo que considera incompatible con su profesión, y el joven Achraf, que sí lo lleva a cabo, tiene muy pocas opciones de estar en la convocatoria final de Kiev.