Real MadridEl equipo doctora a Zidane

La plantilla afirma que su jefe no está bien reconocido. Les duele que le llamaran «alineador». Le consideran un talento como técnico y como gestor de grupos

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Ahora llegan los elogios a raudales al entrenador del Real Madrid. Merecidos, justos, basados en su valentía para jugársela con los jóvenes gladiadores del equipo, pero Bettoni, Pintus, Msaidie, Llopis, Mallo y Parrales, la guardia pretoriana de Zidane, advierten que su jefe ya ganó dos Champions y ocho títulos en dos años para que después, todavía hace unas semanas, le menospreciaran con el apelativo de ser un mero «alineador». Bettoni, Msaidie, Llopis y Pintus destacan que Allegri, responsable de la Juventus, ensalzó la capacidad táctica de su colega en la última final de la Copa de Europa. Y eso se ha olvidado demasiado rápidamente.

Dominar los nuevos egos: ha controlado los «subidones» de los jóvenes para bajarles a la tierra y que volvieran a rendir bien

Los futbolistas del plantel madridista señalan que su técnico ha dado dos lecciones de fútbol frente al PSG y subrayan que también se las dio al Barcelona en la Supercopa de España, al Manchester United en la Supercopa de Europa y al Bayern, al Atlético y al Manchester City en las dos anteriores Ligas de Campeones. Los jóvenes valores indican que fue un revolucionario en la Liga ganada hace ocho meses, cuando renovó las alineaciones con cinco, seis e incluso ocho cambios en el once de cada partido. «Pero todo se minusvalora, se olvida muy rápido, se le juzga por el último resultado», pregona un canterano triunfal.

Tratado injustamente

«Zidane no está bien reconocido internacionalmente después de ganar ocho títulos, dos Champions y demostrar todas estas cosas», analiza un capitán. Y la palabra «alineador» molesta más a los jugadores que al cuerpo técnico. «Eso no se lo dicen a otros que no han ganado nada y que nunca lo ganarán», rubrica con el brazalete metafórico puesto.

La plantilla doctora a su jefe: «Es el mejor entrenador que puedes tener. Sabe gestionar muy bien al grupo y a cada jugador individualmente. Te dice la verdad, aunque no te guste. Nada de paño calientes para comprobar después que no es cierto lo que te prometió». Zidane no habla mucho. Opina que al profesional «no hay que cargarle con mensajes». Lo afirma por «la experiencia de dieciocho años» como futbolista. Cortita y al pie, que decía Di Stéfano. Dialoga con el jugador, le indica lo que debe hacer para jugar y lo que está haciendo mal. Lo bueno y breve, dos veces bueno.

El acierto de colocar a Kovacic como director y robador de balones al lado de Casemiro no es nuevo. Lo ha hecho en muchos clásicos. La titularidad conjunta de Lucas y Asensio la aplicó también en el campeonato liguero de la temporada anterior. «Muchos no recuerdan que Zizou ha hecho estas estrategias en muchas ocasiones, porque confían en los jóvenes que aportan regularidad de rendimiento a lo largo de los noventa minutos», señala un profesional del club.

La clave: tener un rendimiento regular

Esas son las palabras fundamentales para el marsellés: «Regularidad de rendimiento». Es el secreto para jugar en el Real Madrid. A Zidane no le vale hacerlo bien en un partido y aburguesarse en el siguiente. Y lo hemos visto con varios jóvenes desde la temporada pasada. El entrenador cortó por lo sano, les pasó a la reserva, incitó su ego, les provocó y comprobaron que en el Real Madrid hay que aprobar el examen cada tres días. «Les vino bien, aprendieron, y el resultado es el que vemos».

El francés ha tenido que controlar esos egos de muchachos que poseen mucha calidad, vivieron «subidones» de elogios y hubo que bajarlos de nuevo a la tierra para que supieran que ser titular en el Real Madrid es un reto que se gana a diario. «El halago debilita y hay que vivir con las botas en el suelo», espeta un profesional de Valdebebas. Saber manejar esas posturas egoístas de cada hombre es un arte.

Quien no defiende no juega

En París vimos como Asensio y Lucas alabaron a Zidane por su filosofía de apostar por los jóvenes en un partido de alcurnia. Sellaron el secreto culminante de su jefe: generar tanta competitividad en el equipo que «puede jugar cualquiera». Esa frase la expresaron los dos futbolistas y el propio Zidane. Es el éxito del «mero alineador», conseguir que todos sean capaces de rendir como él desea. Cristiano expuso el mensaje de «Zizou» al grupo antes del partido de París: «Defender, presionar arriba, bajar, ayudar». Quien no lo hace, no es titular.