Marc Márquez
Marc Márquez - EFE

MotoGPTodos apuntan contra Márquez

Comienza el Mundial 2018 con el español en busca de su tercer título de MotoGP consecutivo y con cada vez más rivales con ganas de quitarle la gloria y la sonrisa

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Es el límite de todas las cosas: de los títulos de MotoGP (4), de las victorias en 2017 (6), también de las caídas (27), de las que se levantó cada vez más fuerte y seguro para ganar su sexta corona mundial. Marc Márquez es la referencia para todo en este 2018 y para todos. Por mucho que se empeñe en decir que la parrilla entera empieza de cero este fin de semana en Qatar, la realidad y los datos confirman que es el piloto de Honda el que domina el Mundial por moral y títulos. Y quiere el triplete seguido.

Con renovación ya firmada, el ilerdense ha centrado sus esfuerzos en pulir una moto con mejores prestaciones que las del año pasado para estas mismas fechas. «La base es de las mejores de los últimos años. Se puede conducir, y hace dos años no se podía. Ahora iba todo bien y podías probar cosas nuevas. Hemos empezado mejor que otros años. Hemos apostado bastante por la potencia, en aceleración. Es más agresiva en el toque de gas», se expresaba de palabras lo que confirmó sobre el asfalto en los primeros entrenamientos del Gran Premio de Qatar . «Estamos bastante contentos de cómo ha ido el primer día en Qatar. El primer contacto con la pista nos ha dado la oportunidad de ver si las sensaciones eran las mismas que durante el entrenamiento que hicimos aquí hace dos semanas. Y el hecho es que han cambiado, así que tenemos que adaptar otra vez la configuración de la moto para hacer que los neumáticos funcionen bien», afirmó siempre pendiente de esas milésimas que los rivales tienen sobre él.

Son eso, milésimas, porque el viernes hasta catorce pilotos terminaron sus entrenamientos en menos de un segundo. Y lo mismo pasó ayer, en la «pole», cuando las diferencias volvieron a ser mínimas entre el primero, Johann Zarco y Andrea Iannone, undécimo. Márquez, segundo, defiende corona, pero los rivales han multiplicado la potencia y las ganas de derrocarlo. Sobre todo un Andrea Dovizioso que no solo sigue siendo velocísimo con su Ducati, sino que ha recogido toda la confianza que ganó el año pasado y la ha puesto al servicio de sus deseos: ganar por fin el título Mundial.

Los rivales

Fue el antagonista de Márquez en 2017. Un piloto maduro, paciente, resolutivo y por fin con confianza para amenazar a la juventud del español y consolidar su posición como candidato de la marca italiana. Aunque Ducati fichó a Jorge Lorenzo como revulsivo, el arma secreta estaba allí, agazapada en un piloto atípico, familiar, tranquilo y tan opuesto a Márquez que al final confluyeron en los mejores duelos de la temporada. Ganó el español en el largo plazo, pero el cuerpo a cuerpo fue para el italiano. Y ese descaro lo pone hoy en pista (17.00h, Movistar+): «No he cambiado mi meta, pero sí la sensación, y me siento cómodo como candidato».

Como también ha dado un paso al frente el propio Lorenzo, que arrastra todavía la presión de saberse el favorito por fichaje, y la obsesión por domar una Ducati que se le resiste. «Intento que la adaptación acabe lo antes posible, pero de momento no es posible, o no es posible en todos los circuitos ya que estoy en un proceso continuo de aprendizaje y es difícil. Solo Dovizioso lo ha conseguido de forma consistente», se expresaba en la previa. Tiene deberes por delante, pero motivación no le falta. Es el primero que quiere recuperar su esencia, agresividad y talento.

Justo a su lado en el garaje tiene a otro contendiente inapelable. Dani Pedrosa. Siempre está ahí y nunca se le descarta porque su pilotaje es de los mejores y su experiencia gana mil batallas. Ha ganado soltura y sabe que solo necesita esa regularidad que a veces se le escapó por lesiones, como la que sufre en la mano izquierda por una caída en la pretemporada.

Aunque si Márquez ha tenido un antagonista en su corta historia en MotoGP (debutó en 2013) ese ha sido siempre Valentino Rossi. Parecidos en el hambre y la ambición, «Il dottore» encontró pronto que el pupilo quería y tenía talento para superar al maestro. La relación se rompió, con una patada y una batalla fuera de la pista que hicieron crecer al español y tomar distancia al italiano, que elige sus momentos de gloria para que los focos no se diluyan con la edad. Rossi eligió anunciar su renovación con Yamaha en la presentación del Mundial, y que correrá hasta los 41 años acaparó toda la atención.

Busca un décimo título que se resiste, pero tiene asegurada su cuota de espectáculo gane en la pista o fuera de ella. En el mismo garaje, Maverick Viñales también se busca a sí mismo. El piloto al que todo el mundo señaló como candidato al título en 2017 después de una gran pretemporada y confirmar las alabanzas con dos primeras victorias consecutivas, se topó con una realidad que mermó sus esperanzas: la Yamaha no era lo que él pensaba. No acabó de hacerla suya y los problemas con los neumáticos un fin de semana sí, otro también, acabaron en decepción. Tres triunfos y pequeños destellos de lo que se esperaba de él y no se consolidó. Quiere recuperar su estatus de favorito, el que se impuso al saltar a Yamaha.

Los «satélites»

Cada uno con sus obsesiones y objetivos, todos tienen a Márquez en el punto de mira. También los «pilotos satélite» se reivindicaron ayer, en la noche qatarí, con registros que dejaron en nada el récord de la pista de Lorenzo y con una parrilla en la que desplazaron a los de fábricas oficiales. Fue Zarco el más rápido, que ya se tornó en protagonista en varios circuitos en 2017 con su Yamaha de ediciones anteriores. Fue tercero Danilo Petrucci, feliz con su Ducati y llamando a puertas de los mayores. Como Cal Crutchlow, cuarto con la Honda. También se coló Álex Rins en la sexta plaza, e incluso Jack Miller, décimo. Persiguen sin tregua su momento sin importar que a su lado haya pilotos con dos o tres títulos mundiales. El Mundial empieza sin dueño, pero con un piloto en el punto de mira.