Joan Mir celebra en pista su título de campeón el mundo
Joan Mir celebra en pista su título de campeón el mundo - AFP

Moto3 | GP AustraliaJoan Mir, campeón del mundo

El balear se corona en Australia después de triunfar en una carrera acortada por la lluvia. Es el título 47 para el motociclismo español

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Había ganado durante los quince grandes premios anteriores, pero tenía que rubricarse con una carrera fantástica, imponiendo su inteligencia, su calidad y su superioridad en la categoría pequeña. Joan Mir es campeón del mundo, con una ambición calculada al milímetro.

Le bastaba con sumar cinco puntos más que Romano Fenati, su perseguidor más inmediato. Una renta ganada durante un curso impecable. Pero Mir quería terminar su paso por Moto3 a lo grande: con el título conquistado desde lo más alto del podio en el Gran Premio de Australia. Y con la novena victoria del año.

No eran las mejores condiciones para ello: los nervios, el recuerdo de la mala carrera en Motegi, una pista húmeda, algunas gotas, carrera en grupo... Pero ante lo más difícil, la inteligencia de Mir.

Su precaución lo llevó a aguantar durante las primeras vueltas en un pelotón peligroso porque se sucedieron la caídas en una pista con todavía temperaturas muy bajas. Pero en cuanto se sintió con fuerza estiró el grupo para eliminar a algunos de los rivales que podían complicarle la situación.

Unas gotas pusieron emoción a la carrera y nervios en el casco del piloto de Leopard, y prefirió pasar al fondo de la batalla de nuevo. Dejó que los demás secaran la pista hasta que volvió a encontrarse seguro, confiado y con ganas de triunfar a lo grande: con victoria. Lo hizo, remató a lo campeón, porque volvió a coger la cabeza y la lluvia hizo el resto.

Acompañó sus pasos en la meta de salida y dirección de carrera sacó bandera roja: se acabó la carrera y Mir, que había pasado primero en la última vuelta, se convirtió en campeón. Decimonoveno piloto español en ganar un título del mundo. Título número 47. El mejor broche a su fantástico curso.

Casi no se lo creía porque el final había sido tan abrupto que tardó unos minutos en darse cuenta de la proeza. Hasta que lo confirmó al ver a su padre y a parte de su equipo correr hacia él para darle la camiseta de campeón, el casco dorado y la bandera española con la que disfrutó después de su vuelta de honor. Y también en el podio, todavía sin poder creerse lo que había hecho, por mucho que Livio Loi y Jorge Matín lo bautizaran en champán. Su nombre: Joan Mir, campeón del mundo.